Este animal podría convertirse en pieza fundamental para el futuro de la especie en el Magdalena Medio santandereano, hogar de varios de estos ejemplares.
El avistamiento de una jaguar en una finca cercana a Barrancabermeja tiene emocionados a los protectores de la especie.
El pasado viernes, en la finca San Isidro, ubicada cerca de la vía entre Bucaramanga y Barrancabermeja, y que es un hábitat estratégico para cerca de ocho jaguares en la zona, se generó la impactante escena. Lea también: Con ‘uñas y dientes’, protegerán al jaguar en Barrancabermeja
Cabe decir que en San Isidro se estableció el centro de operaciones para continuar y reforzar el monitoreo de los jaguares en la zona, afianzar la producción sostenible, proteger el hábitat de los felinos y establecer un territorio para que los investigadores continúen con los estudios de la biodiversidad que hay en este sector.

En la mencionada finca se tienen instaladas varias cámaras ‘trampa’ para registrar especies nativas, entre ellas el jaguar. En uno de estos dispositivos quedó grabada la imagen de una jaguar joven de la que no se tenía registro en la zona.
De acuerdo con Gustavo Gutiérrez, líder administrativo de Agroinversiones Ipacarai, ubicada en la finca San Isidro:
“En horas de la mañana del pasado 8 de agosto, un trabajador nos reportó unas huellas de jaguar en una zona boscosa de la finca. Cuando bajé a revisar, algo me dio mucha curiosidad. El rastro encontrado era más pequeño que las huellas que deja Pipatón, un macho que recorre constantemente la zona”.
Gutiérrez dijo que, tras el hallazgo de la huella: “Nos dirigimos a revisar una cámara trampa ubicada cerca del caño El Zarzal y nos dimos cuenta de que era un jaguar nuevo. Viéndola en detalle, me di cuenta de que era una hembra, de cerca de dos o tres años de edad, por el brillo de su piel”. Le puede interesar: ‘Triángulo de La Vida’: la estrategia para salvar a especies de atropellamientos en Santander
El hombre agregó que la hembra caminaba con paso lento, oliendo y conociendo el terreno. Estaba asumiendo el territorio como su nuevo hogar de paso.
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Además del gran felino, el Magdalena Medio santandereano es el hogar de especies como el puma, el tigrillo, el yaguarundí, el zorro perro, la tamandúa, la babilla, el zaino, el guartinajo y el halcón peregrino.
Una esperanza para la especie

Desde hace varios años, un grupo de amantes de la naturaleza y defensores del ecosistema se unieron y conformaron en Santander la Fundación Cuidar La Tierra, que, entre sus banderas, tiene la protección del jaguar y de su hábitat en el Magdalena Medio.
En 2016, el director científico de Cuidar La Tierra, Jhon Mario Flórez Salazar, y su equipo arrancaron con un proyecto para seguirle la pista a los jaguares que recorren los alrededores de Barrancabermeja. Vea además: Video registró a un imponente jaguar en una finca de Barrancabermeja
El seguimiento, de cerca de ocho años, permitió identificar que en el Magdalena Medio habitaban cerca de nueve jaguares: Jessy ‘la reina’; Luka, que era el macho dominante y fue asesinado; Balám, quien llegó a reemplazar al animal fallecido; Eireté, Princesa Yuma y Onca, las crías; El Rey Opón y Pipatón, quienes fueron avistados en el caño La Vizcaína, fuente de agua que alimenta la ciénaga San Silvestre de Barrancabermeja.

La mayor del grupo, Jessy, puede tener cerca de 14 años y la más pequeña es Eireté, que está sobre los cuatro años de vida.
Sin embargo, este avistamiento se convierte en una esperanza para la especie, ya que desde inicios de este año no se han vuelto a tener registros de Jessy, la hembra dominante.
“Al parecer hay una sucesión generacional. La nueva hembra llegó a ocupar el territorio que estaba dominado por Jessy. Es más joven y es probable que sea heredera de Jessy. Nos da esperanza porque ella puede ayudar a garantizar la supervivencia de la especie en esta zona”, explicó el profesor Flórez.
Esta hembra fue bautizada Yarima porque era la reina del Cacique Pipatón, líder de los indígenas Yariguíes. Este nombre le fue puesto para asociarla con el jaguar Pipatón y, energéticamente, buscar que se encuentren y generen descendencia.
















