Actualmente, el Embalse de Tona está conectado a la planta de Angelinos y su caudal es usado, sobre todo, en casos de contingencia. Pero la idea es tener interconectado todo el sistema del Acueducto Metropolitano, con una inversión que supera los $600 mil millones.
“Nos gastamos $300.000 millones en un tanque gigante que almacena agua”. Ese fue el comentario que hizo hace unos años un reconocido empresario, al referirse al Embalse de Tona en Bucaramanga. En ese entonces, la represa ya estaba terminada y llena, pero la tubería de aducción y la planta de Angelinos solo se entregaron hasta el año 2021.
Hoy en día, el embalse ya está conectado a la red del Acueducto Metropolitano y permite garantizar el suministro de agua potable en la ciudad, especialmente en casos de contingencia como bajos caudales en las fuentes de agua cruda o altos niveles de mercurio en el río Suratá.
No obstante, a dicha megaobra no se le ha sacado aún todo el jugo que se le puede sacar y sólo se está aprovechando un 10 % del caudal que es capaz de entregar.

Mientras esto ocurre, zonas como los valles de Mensulí y Aranzoque en Floridablanca, Los Colorados en el norte de Bucaramanga, el valle del río de Oro en Girón y el casco urbano de Lebrija, entre otros, están creciendo y proyectándose como futuras zonas de expansión, por lo que es un imperativo garantizarles el servicio de agua potable en el corto y mediano plazo.
Precisamente, la meta ahora para la empresa de servicios públicos es interconectar todo el sistema, con una inversión que superaría los $600 mil millones, casi el doble de lo que costó el embalse y cuatro veces el Viaducto de la Novena.
Esto permitirá ampliar la cobertura, vinculando a 121.000 suscriptores (usuarios) nuevos en las próximas dos décadas. Con esto se garantizaría, además, el servicio de acueducto por al menos 50 años más.

¿De dónde saldrá toda esa plata? Según el gerente general del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, Juan Carlos Suárez Muñoz, el objetivo es que se haga contra la tarifa, como se hizo el embalse, es decir, con el apoyo de la banca y lo que se recauda todos los meses en el recibo del agua.
No obstante, el nuevo marco tarifario plantea algunos desafíos en la financiación si se aprueba el borrador que propone el Gobierno Petro. Acá les contamos.
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Hay agua suficiente en Bucaramanga, pero falta infraestructura: amb
Actualmente, la red del Acueducto Metropolitano permite atender la demanda de agua potable sin contratiempos, pero el sistema no está completamente interconectado.
Por ejemplo, aunque en el papel las fuentes de agua cruda y las plantas de tratamiento tienen capacidad para atender los valles de Mensulí y Aranzoque, toda la zona de expansión hacia Los Colorados o el casco urbano de Lebrija, en la práctica esto no se puede hacer aún porque no está construida la infraestructura para llevar el agua hasta allá.
Actualmente, Bucaramanga, Floridablanca y Girón consumen 2.450 litros por segundo (l/s). El río Suratá y la planta de Bosconia tienen una capacidad para 2.000 l/s, el río Frío puede brindar unos 600 l/s y el río Tona, 1.400 l/s. Es decir, como se mencionó, hay agua suficiente, pero falta la infraestructura, es decir, la red de tuberías, construir nuevos tanques de almacenamiento y estaciones reguladoras de presión, entre otros.

Las obras clave del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga
En este caso hay varios proyectos que son clave: terminar la conexión entre el Tanque Morro (oriente de Bucaramanga) y Girón y la que se proyecta a futuro entre Ferrovías (norte de Bucaramanga) y Girón Mayor.
Las primeras obras buscan trasladar el caudal que queda libre en el tanque Morro hacia el centro de la ciudad y desde allí (el Tanque de La Rosita) hacia Girón. “Entonces, con esa misma agua, vamos a tener la capacidad de mandar agua a Lebrija y a Girón por ese lado”, dijo el gerente del Acueducto.
Por otro lado, la tubería proyectada entre Ferrovías y Girón corresponde a 13 kilómetros de una conducción expresa, que en el futuro permitirá consolidar los nuevos distritos hidráulicos de Girón.
A esto se suman otras obras complementarias en los valles de Mensulí, Aranzoque y Los Colorados, entre otros, para completar la interconexión de la red del acueducto en los tres municipios.
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“No es tan fácil, pero todo va a quedar en un circuito y vamos a tener la posibilidad de abastecer desde diferentes puntos, inclusive del agua que está almacenada en el sistema”, explicó Suárez Muñoz.
El directivo agregó que el Acueducto proyecta salir con términos de referencia en estas semanas, para tener una consultoría contratada a finales de este año. El objetivo es que en unos 10 meses esté todo el plan estructurado y definido.

Los retos inmediatos para el Acueducto en Bucaramanga: 0 - 5 años
En una primera fase, que está proyectada para los próximos cinco años, la idea es llegar a 28.000 o 30.000 suscriptores (usuarios) nuevos, incluyendo los sectores donde hay pilas públicas como asentamientos humanos y barrios informales.
En este caso, es clave entender que en este momento hay 225 pilas públicas, pero no en todos estos sectores hay condiciones para normalizar e individualizar el servicio.
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Dentro de las zonas de expansión en el corto plazo están, según Suárez Muñoz, “el occidente de Girón, que ya va a ser reforzado con el proyecto del acueducto de Lebrija, que nos va a aportar cierto caudal para Girón”.
También está prevista en esta etapa la expansión de redes hacia el Valle de Mensulí (Floridablanca), “que colinda con el complejo de salud, el cual ha venido solicitando servicio de nuestra parte”. En ese quinquenio, la inversión prevista supera los $100.000 millones.

Hay 225 pilas públicas en Bucaramanga, Floridablanca y Girón
Otro de los retos será mejorar el índice de agua no contabilizada (IANC) del acueducto, es decir, el porcentaje de agua que se pierde por razones técnicas (fugas o errores en la medición) o comerciales (fraudes y conexiones clandestinas). Actualmente este indicador está cerca del 23,5 %, siendo uno de los mejores del país, pero el objetivo planteado por la Comisión de Regulación de Agua Potable (CRA) es llegar al 20 %.
El gerente indicó que en otros acueductos similares del país se reportan pérdidas del 50 % o incluso superan esa cifra, de allí que los esfuerzos se enfocarán en la ampliación de la cobertura y en llegar a esos sectores en donde se abastecen de pilas públicas.
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Actualmente, se estima que hay unas 225 pilas públicas en Bucaramanga, Floridablanca y Girón. Se trata de sectores como asentamientos humanos, barrios informales o viviendas sin título de propiedad, a las que se les suministra el servicio a través de medidores comunitarios con unas condiciones básicas. En algunos de ellos, incluso, no es posible garantizar el suministro las 24 horas del día.

Suárez Muñoz explica que la meta es que en los próximos cinco años el 40% de estos barrios puedan ser atendidos en este plan de expansión. Allí el trabajo implica ampliar las tuberías y las redes, así como la instalación de medidores individuales.
Las obras para la segunda fase del Acueducto en Bucaramanga: 6 - 10 años
En el mediano plazo, en un periodo de 6 a 10 años, la meta es seguir la expansión en Girón con los nuevos distritos hidráulicos, tener abastecido el Valle del Río de Oro y comenzar a intervenir el Valle Aranzoque y el norte de Bucaramanga.
“Esto requiere unas soluciones más complejas, no es solo llegar con una tubería y ya, sino que es necesaria una inversión más alta. Son cerca de $380.000 millones para vincular otros 76.000 suscriptores nuevos”, dijo el gerente del Acueducto.

En este caso se busca construir la conducción expresa entre Ferrovías y Girón Mayor. De igual forma, liberar la planta de La Flora, para que se encargue de abastecer al valle de Mensulí y parte de Floridablanca, de forma que el Centro de Bucaramanga, Girón y Lebrija sean cubiertas con el agua que viene de Tona y Suratá.
Consolidación de la red: reto a largo plazo del Acueducto Metropolitano
A largo plazo, es decir, después de unos 10 años, la idea es terminar la interconexión de toda la red del acueducto y consolidar los nuevos distritos hidráulicos de Girón. Allí la inversión estimada es de unos $100.000 millones, para la llegada de 17.100 nuevos suscriptores.
Otra de las apuestas a futuro es comenzar a ofrecer el servicio de alcantarillado. En ese caso, la inversión estimada es de unos $100.000 millones adicionales.
Si todo sale como está proyectado, dice el Acueducto Metropolitano, la ciudad tendrá agua garantizada hasta 2070 o 2080.

Los retos del nuevo marco tarifario
Uno de los grandes retos para financiar esta inversión es el cambio en el marco tarifario, el cual “va a cambiar trascendentalmente”, según el acueducto.
El gerente de la empresa, Juan Carlos Suárez Muñoz, explicó que la actual regulación tiene vigencia hasta junio del 2026 y permite ir cobrando las obras desde el momento en que se inicia la construcción.
No obstante, si se aprueba lo propuesto en el borrador presentado hace unas semanas por el Gobierno de Gustavo Petro, estas obras de acueducto y alcantarillado sólo se podrían cobrar vía tarifa cuando estén finalizadas y en operación.
“Eso hace que el apalancamiento financiero (con los préstamos) sea más grande. Eso plantea algunos desafíos de financiación y de eficiencia en el manejo de los recursos… Estamos hablando con la banca multilateral y local apalancar esa inversión (parte de los $600 mil millones)”.















