Esta la historia del único invidente de Colombia que tuvo una licencia de conducción por cuenta de la corrupción administrativa.

Para obtener una licencia de conducción en el país es necesario aprobar un examen médico que avala la destreza para conducir un vehículo. No obstante, a Ricardo, un invidente de 26 años de edad, el Ministerio de Transporte y la Dirección de Tránsito de Bucaramanga le entregaron una licencia de conducción hace 21 años. Así fue la historia, que no es ficción.
A las 5:45 p.m., el jueves dos de abril de 2004 fue expedida la licencia a nombre de Ricardo, quien nunca cumplió con el trámite obligatorio de ser examinado por un especialista, que podría haber verificado su discapacidad, antes de expedir el documento oficial en Bucaramanga.
El Código Nacional de Tránsito establece que es necesario presentar un certificado de una escuela de enseñanza automovilística, donde se avalen por lo menos seis horas de capacitación práctica y teórica en el manejo de un automotor.
Pero Ricardo, quien se convirtió en el único invidente de Colombia con autorización para manejar vehículos particulares, dijo que jamás estuvo en una de esas escuelas automovilísticas. “Ahora resulta que aparecí con un certificado y con una ‘pase’ de conducir...”.
En la página de Internet del Ministerio de Transporte, apareció registrada su cédula de ciudadanía referencia da a una escuela de enseñanza y correspondiente a un certificado expedido el 24 de marzo de 2004. Luego de las investigaciones por corrupción, la licencia fue revocada por el Gobierno Nacional.

¿Cómo se obtuvo la licencia de conducción a un ciego en Bucaramanga?
Una red de corrupción conformada por tramitadores y algunos funcionarios de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, fue la responsable, hace 20 años, de la entrega de la licencia de conducción a Ricardo.
Así lo evidenció Vanguardia, quien estuvo presente cuando un tramitador ubicado al interior de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, se comprometió a obtener el documento a cambio de dinero.
“Yo le saco el pase de conducción en tres semanas. No hay problema si el muchacho no puede venir. Esa vuelta vale $140 mil (hace 20 años). De esos van $60 mil para pagar los impuestos. Yo le saco el certifica do de la escuela de enseñanza y el examen médico sin necesidad de que el muchacho asista. Toca entregar ahora el 50 % de la plata y el otro 50 % cuando tenga el ‘pase’...”, dijo en esa época el tramitador en registró que tomó un periodista de Vanguardia.
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“El trabajo es garantizado. Yo tengo amigos al interior de Tránsito de Bucaramanga que me colaboran con esto, no se preocupe. Llámeme en tres semanas...”, aseguró Jorge.

El dinero fue entregado a Jorge el 17 de febrero de 2004, en uno de los pasillos de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, en un sobre que contenía dos fotografías de Ricardo y su fotocopia de la cédula de ciudadanía.
El día anterior, la Unidad Investigativa de Vanguardia constató mediante una valoración médica en la Fundación Oftalmológica de Santander - Clínica Carlos Ardila Lülle, Foscal, que Ricardo es invidente. Un médico oftalmólogo certificó que Ricardo padece de “Retinitis Pigmentosa en ambos ojos y se encuentra legalmente ciego bajo la definición de la Organización Mundial de la Salud y el National Eye Institute adscrito al National Institute of Health de los Estados Unidos”.
La Retinitis Pigmentosa es el nombre dado a un grupo de desórdenes hereditarios del ojo que envuelven la retina, la capa nerviosa sensible a la luz que reviste la parte de atrás del ojo, y que causan la pérdida en la habilidad visual. El especialista agregó que hasta el momento, no hay un tratamiento específico para la Retinitis Pigmentosa. Es decir, la ceguera de Ricardo no tiene tratamiento.
Hace 21 años, la dirección de Tránsito de Bucaramanga admitió que en la entidad se presentan hechos de corrupción. “Estoy aterrado con esta licencia para un invidente, es in creíble que esto pase. La corrupción en la Dirección de Tránsito viene desde hace tiempo. Estoy aterrado con esta prueba. Una licencia de conducción expedida para un invidente, es un ejemplo de las irregularidades que se cometen en la entidad. Esto no tiene antecedentes en Bucaramanga y no puede repetirse. ...”, aseguró un vocero de la entidad.
¿Quién es Ricardo?
Ricardo al momento de expedir la licencia contaba con 26 años. “Hace cuatro años quedé ciego por una enfermedad en la retina. Cuando tenía 18 años empecé a presentar problemas de visión, hasta que se desarrolló la enfermedad y perdí la visión...”. En el 2002, luego de afrontar una buena parte de su ceguera sin salir de su vivienda, ingresó a un instituto de ayuda para ciegos.
¿Qué dijo el Ministerio de Transporte hace 20 años?
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Vanguardia en aquel entonces presentó ante el despacho del entonces ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego Henao, el caso de corrupción por la entrega de una licencia de conducción a un invidente en Bucaramanga. La Oficina de Prensa de esta cartera respondió que “el Ministro estaba muy ocupado para atender a Vanguardia...”.
Por su parte, el director Territorial del Ministerio de Transporte en Santander para esa fecha, Rodolfo Vargas Gómez, explicó que los organismos de tránsito, por delegación del Gobierno Nacional, expiden las licencias de conducción. “Si alguien desea contar con una licencia debe capacitarse en una escuela de enseñanza automovilística debidamente legalizada ante el Ministerio. En la actualidad esta escuela inscribe a la persona de manera virtual, antes se elaboraba un documento, pero modernizamos el sistema para disminuir los niveles de corrupción”, señaló Vargas Gómez.
Según la Oficina Territorial del Mintransporte, en el 2003 el Estado dejó de percibir $52 mil millones en recaudos en el país, por culpa de la corrupción.
“Este dinero se quedó en manos de los tramitadores en todo el país. El sistema de expedición de licencias es frágil, porque no hay control. A esto se le suma que hay una presunción de buena fe en las escuelas de enseñanza, respecto a la información que nos envían...”, señaló Rodolfo Vargas Gómez. Agregó además, que en el caso de la licencia entregada a Ricardo, son muchos los responsables de la irregularidad.
“¿Quiénes tienen culpa? Todos tenemos culpa. La falla está en buscar el tramitador y en la falta de control presuntamente a la escuela que avaló este certificado. Vamos a verificar qué pasó en este caso y aplicaremos sanciones...”.
















