Conozca el diseño de ‘moda circular’ que favorece a familias de barrios populares de la Comuna 11 de Bucaramanga. Esta es la historia:

Las bolsas de ropa comenzaron a abrirse en el barrio Provenza, al sur de Bucaramanga, y con ellas también se pintaban esperanzas. Decenas de personas se acercaban con ilusión a las mesas donde estudiantes de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Santander, UDES, ordenaban camisas, chaquetas, pantalones y vestidos que pronto encontrarían un nuevo hogar.

No era una simple entrega: era un encuentro tejido con solidaridad, una jornada para dar segundas oportunidades, a las prendas… y a las personas.
La actividad hizo parte del proyecto de extensión “Análisis ambiental de prendas de vestir en el marco de la iniciativa de moda circular Vístete de Oportunidades – Tercera fase”, una propuesta del programa de Ingeniería Ambiental que entrelaza sostenibilidad, inclusión social y educación.

Realizada en alianza con la Fundación Mujer y Hogar, Cajasan y la startup Urban Participation, la jornada buscó reducir el impacto ambiental de la industria textil y, al mismo tiempo, ofrecer abrigo y dignidad a comunidades que más lo necesitan.
¿Quiénes se favorecen?

En el sector de Provenza, familias de Cristal Alto, Cristal Bajo, Granjas y Brisas de Provenza se acercaron a recibir ropa en excelente estado. Pero más allá del valor material de cada prenda, lo que se respiraba era algo más profundo: la calidez de la empatía.
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“Queremos dar una segunda oportunidad a las prendas, pero también a las personas que las reciben”, explicó la profesora Nathalia Chaves Contreras, líder del semillero Alternativas para la Conservación en Remediación Ecoambiental. Su frase resume el alma del proyecto: vestir no solo cuerpos, sino esperanzas.
Durante la jornada, Cajasan ofreció asesorías sobre elaboración de hojas de vida y registro en portales de empleo. Profesores invitados de la Universidad de Guanajuato y la Universidad Autónoma de México compartieron reflexiones sobre la presentación personal en entornos laborales y la importancia ambiental de la moda circular.
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“Una prenda puede transformar una entrevista de trabajo, pero también la forma en que una persona se mira a sí misma”, comentó uno de los docentes visitantes, recordando que la ropa también puede ser una herramienta de autoestima.
Al final del día, los estudiantes guardaban las mesas con la satisfacción del deber cumplido. No se trataba solo de donar ropa, sino de compartir humanidad. Entre cada costura, cada prenda entregada y cada palabra amable, quedó claro que cuando la solidaridad se viste de inclusión, todos ganan: el planeta respira mejor y las personas se sienten parte de una comunidad que las abraza.
















