Bucaramanga
Domingo 02 de noviembre de 2025 - 07:36 PM

El Tecnológico vivió la graduación más esperada de su historia

Esta la historia de un bonito reencuentro que demostró que los sueños no caducan: la mítica promoción del 75 del colegio Tecnológico.

Ellos hicieron parte de aquella histórica promoción del año 1975 del Tecnológico: César Gerardo Ortiz Ortiz, Édgar Vicente Rodríguez Pardo, Omar Antonio Churio Santos, Juan José Román Esparza, Julio Mogollón Reyes, César Augusto Torres Macías, Cristo D´Vera Toscano, Henry Vesga Carvajal, Luis Francisco García Archila, Manuel Antonio Rivera Martínez, profesor Antonio Jáuregui Rojas, Abraham Orduz Cuadros, profesora Aura Luz Castro, profesor Jorge García Mendoza, José Manuel Cogollo Pineda, Alberto Jany Barbosa, Efraín Sánchez Orduz, Luis Ricardo Prada Serrano, Alfredo Ferrer Palomino, Héctor Alonso Tello Pinto, Juan Manuel Solís Parra, Álvaro Arias Amaya, Luis Alberto Mendoza Niño, Ángel Miguel Rueda Soler, Jorge Humberto Rueda Soler, Gabriel Acuña Llanes, Gonzalo Coronado Núñez, Gabriel Mancipe Díaz, Gonzalo Jaimes Celis, Félix Eduardo Olave Martínez, Fabio Enrique Jáuregui Durán, Alfonso Luna Urrea, Carlos Julio Hernández Suárez, Fernando Serrano Roca, Gilberto López Díaz, Carlos Fernando Barón Blanco, Jairo Rojas Reyes, Hervin Olivar Soto, Oscar Corzo Garcés, Elber Raúl Lancheros Gaona, Manuel Antonio Ramírez Pérez, José Omar Gómez Acevedo, Carlos Augusto Niño Meza, Eduardo Sanmiguel Marín, Héctor Alfonso Mendoza Duarte, Jairo Zambrano Niño, Bernabé Celis Carrillo, Kenneth May Dulcey, Félix Gerardo Niño Padilla, Gonzalo Rueda Ardila, Alberto Luis Balcarcel Zambrano, Eduardo Carreño Salazar, Jairo Sánchez Chinchilla, Ramiro Rincón Linares, Édgar García Uribe, Édgar Alonso Ramírez Ribero, José Rodrigo Porras Ortiz, Henry Guerrero Vecino, Harold Alberto Beltrán Camacho, Alcibíades Araque Celis, Nelson Velandia Bustos, Adalberto Rey Castillo, Gary Moreno Girardot, Héctor Miguel Altuve Santos, Alberto Rodríguez Rincón, Jaime Pinto Jiménez, Jacobo Suárez Gutiérrez. Los ausentes son: Fidias Eugenio León Sarmiento, Gilberto Sandoval Sandoval, Fernando Bonilla García, José Manuel Vargas Gualdrón, Luis Emilio Gómez Díaz y Henry Cáceres Corzo.
Ellos hicieron parte de aquella histórica promoción del año 1975 del Tecnológico: César Gerardo Ortiz Ortiz, Édgar Vicente Rodríguez Pardo, Omar Antonio Churio Santos, Juan José Román Esparza, Julio Mogollón Reyes, César Augusto Torres Macías, Cristo D´Vera Toscano, Henry Vesga Carvajal, Luis Francisco García Archila, Manuel Antonio Rivera Martínez, profesor Antonio Jáuregui Rojas, Abraham Orduz Cuadros, profesora Aura Luz Castro, profesor Jorge García Mendoza, José Manuel Cogollo Pineda, Alberto Jany Barbosa, Efraín Sánchez Orduz, Luis Ricardo Prada Serrano, Alfredo Ferrer Palomino, Héctor Alonso Tello Pinto, Juan Manuel Solís Parra, Álvaro Arias Amaya, Luis Alberto Mendoza Niño, Ángel Miguel Rueda Soler, Jorge Humberto Rueda Soler, Gabriel Acuña Llanes, Gonzalo Coronado Núñez, Gabriel Mancipe Díaz, Gonzalo Jaimes Celis, Félix Eduardo Olave Martínez, Fabio Enrique Jáuregui Durán, Alfonso Luna Urrea, Carlos Julio Hernández Suárez, Fernando Serrano Roca, Gilberto López Díaz, Carlos Fernando Barón Blanco, Jairo Rojas Reyes, Hervin Olivar Soto, Oscar Corzo Garcés, Elber Raúl Lancheros Gaona, Manuel Antonio Ramírez Pérez, José Omar Gómez Acevedo, Carlos Augusto Niño Meza, Eduardo Sanmiguel Marín, Héctor Alfonso Mendoza Duarte, Jairo Zambrano Niño, Bernabé Celis Carrillo, Kenneth May Dulcey, Félix Gerardo Niño Padilla, Gonzalo Rueda Ardila, Alberto Luis Balcarcel Zambrano, Eduardo Carreño Salazar, Jairo Sánchez Chinchilla, Ramiro Rincón Linares, Édgar García Uribe, Édgar Alonso Ramírez Ribero, José Rodrigo Porras Ortiz, Henry Guerrero Vecino, Harold Alberto Beltrán Camacho, Alcibíades Araque Celis, Nelson Velandia Bustos, Adalberto Rey Castillo, Gary Moreno Girardot, Héctor Miguel Altuve Santos, Alberto Rodríguez Rincón, Jaime Pinto Jiménez, Jacobo Suárez Gutiérrez. Los ausentes son: Fidias Eugenio León Sarmiento, Gilberto Sandoval Sandoval, Fernando Bonilla García, José Manuel Vargas Gualdrón, Luis Emilio Gómez Díaz y Henry Cáceres Corzo.

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El pasado sábado, los pasillos de la Institución Educativa Dámaso Zapata de Bucaramanga, plantel más conocido como el Tecnológico, volvieron a llenarse de voces conocidas. Eran las mismas de hace medio siglo, pero ahora más pausadas, más graves y más sabias. El eco de aquellas risas jóvenes volvió a recorrer los corredores como si el tiempo, compasivo por un instante, hubiese decidido detenerse.

Promoción de 1975.
Promoción de 1975.

Los “jóvenes” de 1975 regresaron a su colegio con los cabellos plateados, la piel surcada de historias y el corazón intacto. Medio siglo después, la vida les regaló aquello que la historia les había negado: su “prom”. Una celebración que no solo evocó la juventud perdida, sino también la fuerza de la memoria que resiste el paso de los años.

Así se diseñó el anuario 1975 del grupo G° B, del Tecnológico. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Así se diseñó el anuario 1975 del grupo G° B, del Tecnológico. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

Estuvieron representantes de los grupos 6° A y 6° B, de la especialidad de Electricidad; 6 °C y 6° D y 6° E, de Mecánica; y 6° F, de Dibujo. Junto a ellos vimos a algunos de los ‘profes’ de la época, entre ellos, los docentes Antonio Jáuregui Rojas, Aura Luz Castro y Jorge García Mendoza.

Una de las promociones de la especialidad de Mécanica.
Una de las promociones de la especialidad de Mécanica.

Algo de historia

Ellos son todos los jóvenes del Tecnológico (Dámaso Zapata) que no tuvieron ceremonia de graduación en 1975. (Archivo/VANGUARDIA)
Ellos son todos los jóvenes del Tecnológico (Dámaso Zapata) que no tuvieron ceremonia de graduación en 1975. (Archivo/VANGUARDIA)

Corría 1975 cuando todo se detuvo. Aquellos muchachos soñaban con su fiesta de graduación, con las corbatas bien puestas y los zapatos brillantes, con la ilusión de cerrar un ciclo y abrir otro. Pero el país ardía en protestas y convulsiones, y el Tecnológico -que entonces compartía edificio con la UIS- se vio envuelto en el torbellino de la época.

En 1975, así registró Vanguardia la cancelación de la ceremonia de ese ‘prom’ del Tecnológico. (Archivo/VANGUARDIA)
En 1975, así registró Vanguardia la cancelación de la ceremonia de ese ‘prom’ del Tecnológico. (Archivo/VANGUARDIA)

El hermano lasallista Luciano Andrés, recordado con afecto como Luis Alejandro Ruiz, era el rector. Hombre justo y firme, tuvo que cargar con la decisión más dolorosa: dar por terminado el año escolar a finales de octubre y cancelar la ceremonia de graduación. Las pancartas reemplazaron los diplomas; las consignas, la música. Y aquella juventud, que merecía aplausos, se despidió en silencio, sin fiesta, sin fotos, sin el abrazo final. Los diplomas llegaron después, fríos, por correo o ventanilla, sin testigos, sin lágrimas, sin ceremonia.

Los egresados de aquella mítica promoción de 1975 se reunieron en la actual biblioteca 'San Juan Bautista de La Salle', del Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata'. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Los egresados de aquella mítica promoción de 1975 se reunieron en la actual biblioteca 'San Juan Bautista de La Salle', del Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata'. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

Cincuenta años más tarde, el destino les devolvió la escena que había quedado pendiente. El mismo salón -que aún huele a tiza, madera y recuerdos- los recibió de nuevo.

Se reencontraron con su historia, con los amigos de siempre, con los ecos de los recreos, los regaños y los primeros amores. Nada se había borrado: todo seguía ahí, esperándolos, como si el colegio también los hubiera estado aguardando medio siglo.

Los egresados de la promoción 1975 participaron en una celebración eucarística, con motivo de los 50 años de su graduación. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Los egresados de la promoción 1975 participaron en una celebración eucarística, con motivo de los 50 años de su graduación. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

La ceremonia fue sencilla, pero profundamente simbólica. Hubo risas y lágrimas, abrazos largos, fotos nuevas para un álbum que el tiempo nunca logró cerrar.

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Una de las actividades más emotivas se vivió cuando cada egresado recibió, de mano de los tres profesores de la época que fueron al evento, el diploma que los acreditaba como Bachiller Técnico. Esa parte se robó más de una lágrima.
Una de las actividades más emotivas se vivió cuando cada egresado recibió, de mano de los tres profesores de la época que fueron al evento, el diploma que los acreditaba como Bachiller Técnico. Esa parte se robó más de una lágrima.

Allí estaban Julio E. Mogollón, Cristo D’Vera Toscano, Alberto Jany Barbosa, César Augusto Torres, César Gerardo Ortiz y Elber Raúl Lancheros, los organizadores de este reencuentro que se propusieron cumplir un sueño aplazado por medio siglo. Y, entre los nombres que alguna vez resonaron en las aulas, volvieron a mencionarse con orgullo los de Álvaro y Sergio Marín, del clan Marval; el pastor Harold Beltrán; el rector de la UIS, Hernán Porras; Bernabé Celis, y muchos otros que desde diferentes caminos honraron el legado del Tecnológico.

Cada uno de ellos recibió una copia del diploma o el cartón de bachiller que se les debió entregar en aquel histórico momento de 1975.

El actual rector del Tecnológico les dio un saludo de bienvenida a la ya mítica promoción 1975 del plantel. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
El actual rector del Tecnológico les dio un saludo de bienvenida a la ya mítica promoción 1975 del plantel. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

El acto se realizó entre los muros del ayer, en ese lugar donde los pasos de los estudiantes alguna vez retumbaron con fuerza juvenil. Hoy, esos pasos son más lentos, pero suenan igual de firmes. Porque para ellos el Tecnológico no es solo un colegio: es una patria pequeña de afectos, una memoria viva de Bucaramanga, un rincón donde aprendieron no solo matemáticas y oficios, sino también la amistad, la disciplina y el amor.

Los egresados de 1975 del Tecnológico vivieron una sana jornada de integración.
Los egresados de 1975 del Tecnológico vivieron una sana jornada de integración.

Al final de la jornada, entre abrazos y promesas de volver, alguien murmuró con emoción contenida: “Tardó cincuenta años la “prom” del 75… pero valió la pena". Y todos asintieron.

Reencuentro con los compañeros del ayer.
Reencuentro con los compañeros del ayer.

Porque este sábado que pasó no solo se vivió una graduación tardía: fue una celebración de la vida, de la fidelidad al pasado y de la esperanza que nunca envejece. Una prueba de que los sueños no mueren: tan solo esperan el momento preciso para volver a brillar. ¡Mil felicitaciones para la mítica promoción 75 del Tecnológico!

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