Residentes del sector solicitan, con urgencia, una intervención de las autoridades por la contaminación persistente y la constante invasión del espacio público.

Residentes de la calle 36 con carrera 2A denunciaron el grave deterioro ambiental y visual que, según afirman, se ha convertido en el día a día del sector.
De acuerdo con los residentes, una familia dedicada al reciclaje instaló en plena vía pública un centro improvisado de acopio de residuos, generando acumulación de basura, malos olores y afectación al espacio público.
Con fotografías en mano, los vecinos aseguraron que el panorama es “lamentable”: bolsas abiertas, desechos esparcidos sobre el andén, restos orgánicos sin clasificar y una ocupación constante del andén y de la vía, que impide la libre circulación.
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La situación, de acuerdo con los denunciantes, no solo lleva meses sin control, sino que ya ha provocado tensiones entre la comunidad y los responsables de la actividad.

Beatriz Moreno, residente del sector, afirma que la convivencia se ha vuelto insostenible. “La señora que hace las veces de basuriega no solo tiene la fea costumbre de desperdigar los residuos por toda la cuadra, sino que además se jacta de que a ella nadie la toca y que puede hacer lo que se le dé la gana. Es increíble que las autoridades locales permitan semejantes arbitrariedades”, señaló.
Otros vecinos aseguran que han intentado dialogar con la familia recicladora, pero aseguran que los acuerdos nunca se cumplen: “Cada día es peor. Sacan más y más material, lo dejan tirado, los perros rompen las bolsas y el olor es insoportable. Vivimos prácticamente en un basurero”, comentó un habitante que prefirió no revelar su nombre.

La comunidad hizo un llamado urgente a la Secretaría de Medio Ambiente, de la Alcaldía de Bucaramanga, para que realice una inspección técnica en la zona, imponga los comparendos ambientales correspondientes y garantice que el espacio público deje de ser utilizado como bodega informal de residuos reciclables.
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Los residentes insistieron en que no se oponen a la labor del reciclaje, a la cual reconocen como necesaria, pero hay que decir que son lamentables las condiciones de higiene, así como el desorden y el irrespeto por las normas urbanas: “No podemos permitir que la cuadra sea un basurero diario. Las autoridades están en mora de hacer cumplir la ley”, concluyeron.
Por ahora, la comunidad espera respuesta oficial mientras el conflicto continúa escalando y afectando la calidad de vida de quienes habitan el sector.
Para tener en cuenta

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