Conozca el ‘calvario’ de pacientes que salvaron sus vidas gracias a la donación de órganos y que nuevamente la tienen en riesgo o la perdieron por falta de medicamentos. El sector Salud ‘encendió las alarmas’.

Los pacientes trasplantados, luego de sus procedimientos quirúrgicos, deben consumir una serie de medicamentos para que sus cuerpos no rechacen los órganos. No obstante, la falta de los fármacos puede generar que el trasplante se pierda o que la persona muera.
Esta situación la viven decenas de pacientes en Santander que han recibido trasplantes de corazón, riñón, pulmón, entre otros, y que han tenido retrasos con la entrega o no han recibido los medicamentos que requieren. Lea también: Lleva diez años esperando un trasplante de riñón en Santander
La crítica situación fue advertida desde la Clínica Foscal, uno de los centros clínicos referentes en materia de trasplantes en Santander y el oriente del país.

Al respecto, Alexandra Becerra, gerente médica del Centro de Cáncer y Trasplantes de la Organización Foscal, manifestó que “tenemos una situación crítica, de extrema gravedad, debida a la falta de entrega oportuna y completitud del suministro de medicamentos inmunosupresores que requieren los pacientes trasplantados. Es una situación que se registra desde el año anterior y que este año se agravó”.
Becerra indicó que “la mayor afectación proviene de los pacientes asegurados con la Nueva EPS, provenientes de Santander, Norte de Santander y Arauca. Tenemos pacientes con otras aseguradoras, pero la situación no es tan compleja”.
La directiva explicó que con esta situación se afecta a gran cantidad de personas que han sido trasplantadas en la Foscal. “Tenemos un total de 491 pacientes a los que les hemos realizado un trasplante renal y 620 pacientes a quienes se les adelantó trasplante de médula ósea. Todo ese volumen de pacientes son los que están en riesgo por la no disponibilidad, entrega oportuna y completa de sus medicamentos”, aseguró.
La situación es tan crítica que la Foscal está contemplando la posibilidad de cerrar sus programas de trasplantes por el dilema ético que les representa que una persona reciba un órgano pero que no haya medicamentos para mantenerlo.

Por su parte, Víctor Raúl Castillo Mantilla, presidente de la Fundación Cardiovascular de Colombia, FCV, y el Hospital Internacional de Colombia, HIC, fue enfático en afirmar que “si un paciente no se toma los medicamentos, el órgano se rechaza y se pierde”.
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Castillo Mantilla agregó que “se hace un esfuerzo grandísimo, se asume un costo muy alto en dinero y en vida con un trasplante. Se guarda la esperanza de que el paciente se trasplantó y salió bien, volvió a recuperar su vida normal, pero si no se le administran los medicamentos, comienza a tener problemas”. Le puede interesar: Lanzan el primer sistema para transplante de cabeza
El presidente de la FCV aseveró que esta es una problemática nacional porque las EPS no les pagan a los hospitales, pero tampoco les pagan a los proveedores de medicamentos. Al no contar con recursos, los laboratorios suspenden los despachos y se arma una cadena en la que los que llevan la peor parte son los pacientes.
El ‘calvario’ de los pacientes

Expertos médicos aseguran que entre el primer y tercer mes de trasplante el riesgo de rechazo de un órgano es alto. Los fármacos son inmunosupresores que mantienen las defensas bajas y evitan que el organismo vea al trasplante como algo extraño.
Uno de los pacientes afectados por esta situación es Sergio Cardozo, paciente santandereano trasplantado de riñón en 2019, quien advirtió que “a pesar de que las medicaciones están en el programa obligatorio de salud, hay un retraso muy importante en la entrega de medicamentos y, básicamente, si a estos les faltan una o dos semanas, los pacientes pierden el órgano o mueren, en el caso del corazón o el hígado”.

Cardozo advirtió que “de la Unidad de Trasplante de la que hago parte, hay varios pacientes que han fallecido por falta de medicamentos. En mi caso me tocó disminuir la dosis para hacerlos ‘rendir’ y hasta comprar algunos para tenerlos en reserva”.
Aunque los medicamentos también se venden de forma particular, el problema radica en su alto valor comercial. Estos pueden costar entre dos y cinco millones de pesos mensuales.
Esta redacción conoció que algunas personas recurren a rifas, ventas de comidas, ayuda de familiares y hasta abandonan sus trabajos para dedicarse a buscar recursos para costear los mencionados tratamientos.
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Desde el Congreso defienden a pacientes

El senador santandereano Miguel Ángel Pinto denunció que la crisis de la salud y el desabastecimiento de medicamentos especializados estarían orquestados desde el propio Gobierno Nacional.
“Lo que está haciendo el Gobierno de Gustavo Petro es un ‘genocidio’ al no girar los recursos. Culpan a las EPS que no giran los recursos, pero lo que no le dicen el Ministro de Salud y el Presidente Petro es que las EPS que tienen la obligación de hacerlo son manejadas y administradas por el Gobierno Nacional. Ellos crearon una crisis y quieren mantenerla para presionar una reforma que les permita manejar la plata de la salud”, señaló el senador Pinto. Vea además: Pacientes trasplantados en Bucaramanga enfrentan grave crisis por desabastecimientos de medicamentos
El congresista aseveró que “si ustedes revisan el presupuesto de la salud del año 2026, se dan cuenta de que el Gobierno hace un incremento del 102% en medicina preventiva, cosa que me parece muy bien, pero reducen al 40% el presupuesto para las enfermedades de alto costo, trasplantes, enfermedades huérfanas, las enfermedades raras, que son las que más atención requieren en este momento. Por ello, suspendimos la discusión de la Reforma a la Salud hasta tanto se defina la suerte de la Ley de Financiamiento. El próximo martes continuaremos el debate de dicha Reforma”.
Pinto Afanador finalizó diciendo que “particularmente voy a votar por el archivo de esta Reforma, que ni tiene recursos ni soluciona el problema de la crisis de la salud en Colombia”.













