Bucaramanga
Domingo 21 de diciembre de 2025 - 06:57 AM

Fotografías que revelan el Centro Histórico de Bucaramanga

Bucaramanga, que este lunes 22 de diciembre cumplirá 403 años, se mira al espejo de su historia para entender quién ha sido y quién quiere seguir siendo.

Viaje por algunos lugares históricos de Bucaramanga
Viaje por algunos lugares históricos de Bucaramanga

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Antes de posar la mirada sobre las fotografías del ayer y del hoy, vale la pena detenerse un instante a pensar cómo Bucaramanga ha aprendido a transformarse sin desprenderse del todo de su memoria. El Centro Histórico, ese corazón que late con más fuerza cuando la ciudad cumple años, ha sido escenario de demoliciones necesarias, de modernizaciones apresuradas y nostalgias persistentes. Cada esquina guarda una versión distinta del tiempo.

Los puntos estratégicos de ese Centro no solo cambiaron de forma: cambiaron de sentido. Donde antes hubo plazas de mercado hoy hay parques; donde existieron casonas familiares ahora se levantan edificios; donde el comercio formal marcaba el pulso, hoy conviven el rebusque y la prisa.

La otrora Torre del Reloj
La otrora Torre del Reloj

Con esa premisa, nuestro reportero gráfico Jaime Moreno recorrió el Centro Histórico con dos miradas superpuestas: la del presente y la del pasado capturado en registros fotográficos antiguos.

Su ejercicio no fue solo comparar imágenes, sino provocar un diálogo entre épocas, a propósito del aniversario 403 de la ciudad. Cada fotografía es una pregunta abierta; cada contraste, una invitación a la memoria.

Parque García Rovira / Archivo / Gavassa / VANGUARDIA
Parque García Rovira / Archivo / Gavassa / VANGUARDIA

El recorrido comienza en un lugar inevitable: el Parque Custodio García Rovira. Allí, donde hoy convergen peatones, alguna vez palpitó el corazón cívico y comercial de una Bucaramanga aún en formación.

Memorable foto de Gavassa, del antiguo Parque García Rovira. (Archivo/VANGUARDIA)
Memorable foto de Gavassa, del antiguo Parque García Rovira. (Archivo/VANGUARDIA)

El parque no se entiende sin el nombre que lo acompaña ni sin el prócer que lo inspira. José Custodio Cayetano García Rovira, bumangués de nacimiento y figura clave de la independencia, dejó su huella no solo en los libros de historia, sino en la geografía urbana. Muy cerca de donde hoy se levanta el parque nació aquel hombre que pagó con su vida el sueño libertario. Caminar por este espacio es, también, caminar sobre su memoria.

Foto actual del Parque García Rovira, captada desde la esquina occidental del edificio de la Alcaldía de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
Foto actual del Parque García Rovira, captada desde la esquina occidental del edificio de la Alcaldía de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

La fotografía que captó nuestro reportero hoy revela un parque distinto. Porque antes de ser parque fue plaza de mercado, un lugar improvisado donde los labriegos llegaban con sus productos cuando Bucaramanga apenas era una comunidad en crecimiento. El bullicio de las ventas y el trueque marcaban el ritmo de esas mañanas.

Entre 1870 y 1880, este punto se consolidó como el principal centro de acopio local. Allí se cruzaban la política, el comercio y la vida cotidiana. Las decisiones importantes se tomaban entre voces, animales y canastos, en un escenario que hoy solo sobrevive en fotografías amarillentas.

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Plaza actual vs. Plaza San Mateo
Plaza actual vs. Plaza San Mateo
Este es un registro antiguo de la mítica edificación de la Plaza San Mateo. (Foto: Archivo / VANGUARDIA)
Este es un registro antiguo de la mítica edificación de la Plaza San Mateo. (Foto: Archivo / VANGUARDIA)

En 1886, la ciudad decidió mover la plaza de mercado a la calle 34 y darle un nuevo aire a este espacio. Fue el inicio de una transformación que buscaba ordenar la ciudad y dignificar el espacio público. El Concejo, ya en 1900, destinó recursos para embellecer el lugar y levantar un monumento que honrara la memoria de García Rovira.

Las imágenes del pasado mostraban un parque cercado, con rejas y pequeños árboles, muy distinto al espacio abierto que hoy conocemos. La inauguración oficial en 1907 se hizo sin la escultura del prócer, que solo llegaría tres años después desde Hamburgo, fundida en bronce por el maestro Xavier Arnold.

Desde entonces, el parque ha sido intervenido varias veces. La remodelación de 1928 eliminó jardines y cercas, añadió leones de piedra y le dio un carácter más monumental. Hoy, al comparar las fotos antiguas con el presente, se entiende que el parque ha sido un reflejo de cada época que lo ha tocado.

La vieja edificación de la Alcaldía de Bucaramanga. (Archivo/ VANGUARDIA)
La vieja edificación de la Alcaldía de Bucaramanga. (Archivo/ VANGUARDIA)

A pocos pasos del parque, la mirada se dirige al antiguo Palacio Municipal, edificio que durante décadas fue la sede de la Alcaldía de Bucaramanga. Las imágenes del ayer muestran una construcción imponente, orgullosa, símbolo de una ciudad que comenzaba a asumirse como urbe.

El primer palacio municipal fue construido en 1891, el cual no solo albergó el poder local. Antes fue ferretería, cervecería y punto de encuentro.

La ferretería del danés Christian Peter Clausen convirtió el lugar en un hito comercial y social. Cada fotografía antigua parece contener el eco de conversaciones y negocios cerrados al calor de la época.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1982, el edificio había sobrevivido a remodelaciones, cambios de uso y hasta a un incendio en 2002 que puso en riesgo su existencia.

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Este fue el edificio de la Alcaldía de Bucaramanga que fue devorado por un incendio. (Archivo / VANGUARDIA)
Este fue el edificio de la Alcaldía de Bucaramanga que fue devorado por un incendio. (Archivo / VANGUARDIA)
Así se ve hoy la Alcaldía de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
Así se ve hoy la Alcaldía de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

Las imágenes del antes y el después hablan de heridas y de restauraciones, de la fragilidad del patrimonio y de la obstinación por conservarlo.

Hoy, aunque ya no es la Alcaldía original, su fachada sigue dialogando con el Parque García Rovira y con la Plaza Cívica. El debate sobre su color, del blanco original al amarillo colonial, también aparece en las comparaciones fotográficas como una metáfora de cómo la ciudad discute su pasado.

Así era la Calle 35 en los años 70. (Archivo / Andrés Platarrueda / VANGUARDIA)
Así era la Calle 35 en los años 70. (Archivo / Andrés Platarrueda / VANGUARDIA)

Siguiendo el recorrido, Jaime Moreno se adentra en la Calle 35, hoy conocida como el Paseo del Comercio. Las fotos previas a los años noventa muestran una vía activa, llena de comercio formal, con edificios emblemáticos como el Clausen dominando el paisaje urbano.

Foto de Jaime Moreno sobre cómo se ve hoy el Paseo del Comercio (Calle 35)
Foto de Jaime Moreno sobre cómo se ve hoy el Paseo del Comercio (Calle 35)

La peatonalización de la calle, a comienzos de los años 90, prometía un paseo moderno, amplio, pensado para el encuentro ciudadano. Las imágenes de esa época muestran bloques de concreto, ascensores y una ciudad que soñaba con orden y modernidad.

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Pero el contraste con el presente es contundente. Las fotografías actuales revelan un espacio desbordado por la informalidad, con dificultades de tránsito y seguridad. El Paseo del Comercio se convirtió en un espejo de las tensiones urbanas, lejos de la idea inicial que lo vio nacer.

Calle 36 con carrera 15, años 70. (Archivo/VANGUARDIA)
Calle 36 con carrera 15, años 70. (Archivo/VANGUARDIA)
Foto actual de la Calle 36 con Carrera 15. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
Foto actual de la Calle 36 con Carrera 15. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

Desde allí, el lente se desplaza hacia la carrera 15 con calle 36, un cruce que en los años 60 fue símbolo de progreso. Las imágenes antiguas recuerdan la llamada “época dorada”, cuando Bucaramanga se proyectaba como punto clave de conexión nacional.

Esta histórica fotografía la tomó el reportero de Vanguardia, Enrique Flórez, en julio del año 1982. Fue justo en los inicios de la Prolongación de la Diagonal 15. (Archivo / VANGUARDIA)
Esta histórica fotografía la tomó el reportero de Vanguardia, Enrique Flórez, en julio del año 1982. Fue justo en los inicios de la Prolongación de la Diagonal 15. (Archivo / VANGUARDIA)

El cruce fue declarado kilómetro cero de la carretera a Bogotá gracias a la gestión del alcalde Francisco Páez. Las fotografías del pasado muestran una ciudad que se abría paso, con la prolongación de la Diagonal 15 y la demolición de viejas edificaciones para dar paso al tránsito moderno.

Hoy, con edificios como Colseguros dominando el entorno, la calle 36 luce distinta. Jaime Moreno captura ese antes y después que evidencia cómo el progreso también implicó sacrificar piezas del pasado urbano.

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Historia y transformación de la Plaza Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento, en Bucaramanga.
Historia y transformación de la Plaza Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento, en Bucaramanga.

El recorrido cierra en la Plaza Cívica Luis Carlos Galán, quizá uno de los cambios más radicales del centro. Las fotos antiguas muestran un entramado de casonas, cafés, barberías y papelerías, un espacio cotidiano entre la Parroquia San Laureano y el Palacio de Justicia.

Panorámica de la calle 36 con carrera 12. En ella se aprecian las casonas que existían sobre la zona en donde hoy está la Plaza Cívica Luis Carlos Galán. (Archivo/VANGUARDIA)
Panorámica de la calle 36 con carrera 12. En ella se aprecian las casonas que existían sobre la zona en donde hoy está la Plaza Cívica Luis Carlos Galán. (Archivo/VANGUARDIA)

La transformación iniciada en 1989, bajo la alcaldía de Alberto Montoya Puyana, implicó demoliciones, negociaciones complejas y la desaparición de lugares emblemáticos como la Fuente de Soda El Palacio o el Ave Fénix. Las imágenes del ayer conmueven por lo que ya no está.

La Plaza Cívica, vista desde la Parroquia de San Laureano. Al fondo se ven la Notaría Séptima y el Palacio de Justicia. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
La Plaza Cívica, vista desde la Parroquia de San Laureano. Al fondo se ven la Notaría Séptima y el Palacio de Justicia. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

Las fotos actuales muestran una plaza abierta, escenario de actos cívicos, manifestaciones y encuentros. La escultura de Edgar Negret y el busto de Luis Carlos Galán recuerdan que este espacio fue pensado para la memoria colectiva.

Al final del recorrido, las imágenes comparadas por Jaime Moreno no solo muestran cómo se ven hoy estos lugares, sino cómo la ciudad ha aprendido a convivir con sus capas de tiempo. Bucaramanga se reconoce en esas transformaciones: una ciudad que cambia, pero que sigue buscando, en cada rincón del Centro Histórico, un diálogo honesto con su pasado.

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