Bucaramanga
Jueves 01 de enero de 2026 - 08:40 AM

Bucaramanga, Ayer y Hoy: dos fotos, una calle que se ‘partió’

Captamos una foto en la esquina de la calle 35 con carrera 15, casi en el mismo punto donde se registró otra escena en los años 80. Al comparar las imágenes, el cambio es tan drástico que cuesta creer que se trate de la misma vía: el lugar se transformó por completo y hoy parece otro.

Parecen dos vías totalmente diferentes: antes por la calle 35, entre carreras 12 y 15, pasaban carros y buses, y además la calzada era de asfalto; hoy en la zona existe el Paseo del Comercio, incluso sobre la carrera 15 se construyó un puente peatonal.
Parecen dos vías totalmente diferentes: antes por la calle 35, entre carreras 12 y 15, pasaban carros y buses, y además la calzada era de asfalto; hoy en la zona existe el Paseo del Comercio, incluso sobre la carrera 15 se construyó un puente peatonal.

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Esta nota periodística nace del contraste entre dos fotografías captadas desde el mismo punto: la esquina de la calle 35 con carrera 15, mirando hacia el occidente, un ángulo que, más que registrar un paisaje, terminó por documentar la metamorfosis de dicha vía.

Foto de la Calle 35 (Paseo del Comercio) Tomada en los años 80 . (Archivo/ VANGUARDIA)
Foto de la Calle 35 (Paseo del Comercio) Tomada en los años 80 . (Archivo/ VANGUARDIA)

La primera imagen, a la izquierda, ligeramente descolorida por el paso del tiempo, fue tomada en los años 80. Allí, carros y buses transitaban con naturalidad por la calle 35, dueños de un ritmo lento.

Foto del Paseo del Comercio (Se ve vacío porque fue tomada en la mañana del 25 de diciembre, cuando no pasa gente por allí, tras las festividades)
Foto del Paseo del Comercio (Se ve vacío porque fue tomada en la mañana del 25 de diciembre, cuando no pasa gente por allí, tras las festividades)

La segunda fotografía, captada ayer, 25 de diciembre de 2025, desde la misma esquina y con la misma orientación, revela un escenario radicalmente opuesto: el sector es peatonal. Los vehículos ya no circulan, aunque en horarios habituales las motos atraviesan el lugar esquivando vendedores ambulantes.

El contraste más evidente está en el suelo. En la foto del 80, el piso era un asfalto liso, gris y uniforme. En la imagen de 2025, el pavimento fue reemplazado por baldosas y adoquines que alguna vez buscaron embellecer la vía y celebrar su vocación comercial, pero que hoy lucen opacos, resquebrajados y sin brillo, erosionados por miles de pasos diarios y por el peso improvisado de carretas y mercancías que nunca figuraron en los planos urbanos.

La tercera diferencia es tal vez la más evidente. En los años 80 no existía un puente peatonal en esa esquina, ni se asomaban los árboles que hoy dan sombra y bordean el Paseo del Comercio de la capital santandereana.

La fotografía reciente, en cambio, incluye una pasarela de concreto que corta el cielo del encuadre como una cicatriz moderna, y una vegetación que no pertenecía al paisaje original de los años 80.

Si se observa con detenimiento, las imágenes no solo muestran dos épocas: exhiben dos jerarquías urbanas.

La otrora calle 35 con carrera 15. (Archivo/VANGUARDIA)
La otrora calle 35 con carrera 15. (Archivo/VANGUARDIA)

En los 80, el orden era claro: primero los buses y los carros, luego la gente; primero el edificio, luego la vida. La ciudad estaba organizada para el flujo, no para la disputa. Se caminaba alrededor del tránsito, no sobre él. Además, hay que decirlo, el parque automotor no era tan grande como lo es hoy en Bucaramanga y al área.

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El nacimiento del Paseo del Comercio

Así debería verse este lugar si la gente fuera cívica y respetara los espacios que les son propios a los transeúntes.
Así debería verse este lugar si la gente fuera cívica y respetara los espacios que les son propios a los transeúntes.

Fue en los años 90 cuando Bucaramanga intentó transformar sin borrar la memoria. Comenzó una peatonalización ambiciosa, inspirada en el legado comercial del siglo XIX, cuando la ciudad se consolidó como un nodo financiero y arquitectónico de vanguardia. El entonces alcalde, Alberto Montoya Puyana, junto con la Corporación del Espacio Público, asumieron el proyecto como un símbolo de progreso. Bancos y comerciantes celebraron la idea. La calle dejó de ser una vía para convertirse en destino, y durante sus primeros años caminarla era sinónimo de orgullo urbano: una promesa cumplida de modernidad sin renunciar al relato histórico.

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Pero las fotografías comparadas hoy revelan un giro inesperado. Aunque en la imagen reciente no aparece gente —porque fue tomada en Navidad, cuando el centro se vacía—, la escena permite leer lo que no está en el cuadro: el comercio informal, casi invisible en los 80, hoy domina cada metro con puestos, toldos, mercancías y voces que colonizan la perspectiva diaria. La calle pensada para caminar, ahora debe negociarse. El peatón dejó de ser protagonista para convertirse en un elemento que se estorba a sí mismo: ya no transita, maniobra; ya no recorre, esquiva.

Entre ambas imágenes hay una calle que se fue y otra que se impuso. La 35 ya no se recorre: se sobrevive. Ya no se observa: se sortea. Ya no se recuerda: se extraña. Y la nostalgia, aunque no transforma el paisaje, sigue siendo la única farola que el tiempo no logró peatonalizar, la que aún alumbra la necesidad humana de comparar para no olvidar.

El Paseo del Comercio es hoy un territorio donde el ayer apenas cabe en la foto y el presente no deja espacio al silencio: una transformación de la que poco queda del pasado, salvo la memoria de quienes como yo todavía se detienen a confrontar imágenes para impedir que la capital santandereana -y su historia- desaparezcan del encuadre colectivo.

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