Bucaramanga
Lunes 09 de febrero de 2026 - 09:48 AM

Los rostros de los motociclistas en Bucaramanga: trabajo, ‘rebusque’ y movilidad

Nuestros motociclistas reflejan diversidad social, necesidad económica y fallas del transporte, con baja formación vial. Veamos los perfiles de estos conductores en el área metropolitana de Bucaramanga.

La motocicleta es el vehículo predilecto para la movilidad de buena parte de la población del área metropolitana. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
La motocicleta es el vehículo predilecto para la movilidad de buena parte de la población del área metropolitana. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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En el área metropolitana de Bucaramanga, la motocicleta se ha consolidado como uno de los principales medios de movilidad urbana. Y, lejos de responder a un solo perfil, el universo de sus conductores refleja una realidad diversa, marcada por necesidades económicas, deficiencias en el transporte público y dinámicas laborales informales que encuentran en este vehículo una solución práctica y accesible.

El primer grupo lo conforman quienes utilizan la motocicleta como su medio de transporte habitual. Son trabajadores y estudiantes que la eligen para desplazarse diariamente entre sus hogares y sus lugares de estudio o trabajo, ante la falta de rutas eficientes, los largos tiempos de espera y los costos crecientes del transporte masivo y convencional.

Un segundo perfil corresponde al conductor informal que ha convertido la moto en su principal herramienta de ‘rebusque’. En este segmento se encuentran quienes prestan servicios de transporte ‘pirata’, realizan mandados o ejecutan labores ocasionales que dependen de la rapidez y la flexibilidad que ofrece este vehículo en una ciudad con alta congestión vial.

Motociclistas
Motociclistas

También están los motociclistas que trabajan formalmente como domiciliarios o mensajeros. Para restaurantes, farmacias, plataformas digitales y pequeños comercios, la motocicleta resulta indispensable para garantizar entregas rápidas y reducir costos operativos, lo que ha incrementado la presencia de este tipo de conductores en las vías del área metropolitana.

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Dentro de esta realidad no puede omitirse la figura del pasajero, que debe movilizarse como parrillero ante las precarias condiciones del sistema de transporte público. Para este grupo, la motocicleta no es una elección, sino una necesidad impuesta por la falta de alternativas seguras, oportunas y eficientes.

Un estudio sociodemográfico sobre los usuarios de motocicleta revela que al menos el 68 % de los compradores de estos vehículos devenga entre uno y dos salarios mínimos legales vigentes. Este dato confirma que la motocicleta es, ante todo, una opción de movilidad asociada a los sectores de ingresos bajos y medios, más que un artículo de lujo o recreación.

En la misma línea, la mayoría de quienes se movilizan en moto pertenecen a los estratos 1, 2 y 3; incluso algunos de estrato 4. Para este segmento de la población, el vehículo representa una alternativa viable porque es más rápido frente a los trancones, más funcional para recorridos cortos y medianos, y significativamente más económico en comparación con otros medios de transporte como el taxi o los carros particulares.

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No obstante, el informe también evidencia una preocupación estructural: solo el 16 % de los motociclistas tomó algún curso formal de conducción en una escuela especializada. El 46 % asegura haber aprendido a manejar por cuenta propia y el 38 % restante recibió instrucción de un familiar o conocido, una realidad que plantea serios retos en materia de seguridad vial, formación y prevención de accidentes en el área metropolitana.

Domiciliario

Miguel Díaz
Miguel Díaz

Miguel Díaz, quien se desempeña como domiciliario, explica que la motocicleta es una herramienta fundamental que le permite ganarse la vida. A diario recorre distintos sectores de la ciudad entregando pedidos y cumpliendo tiempos que, de otra manera, serían imposibles de alcanzar.

Para él, la moto representa la posibilidad de responder a las exigencias de un trabajo que depende, en gran medida, de la rapidez y la movilidad constante.

En ese sentido, asegura que las medidas restrictivas impuestas por las autoridades afectan directamente su labor. Señala que controles, prohibiciones y limitaciones de circulación en la práctica reducen sus ingresos y dificultan el cumplimiento de sus responsabilidades laborales: “Cada restricción es tiempo perdido y pedidos que no se pueden entregar”, afirma.

Pasajera

Yurledy Jaimes
Yurledy Jaimes

Yurledy Jaimes asegura que se ha visto obligada a utilizar el mototaxismo por el deficiente servicio de transporte público que se ofrece en Bucaramanga y en los vecinos municipios del área.

Según explica, las largas esperas, las rutas incompletas y la falta de cobertura la empujaron a buscar una alternativa que le permitiera cumplir a tiempo con sus obligaciones diarias. Para ella, hacer esto es una necesidad impuesta por la realidad de la movilidad urbana.

Reconoce que el mototaxismo implica riesgos, pero afirma que, aun así, le resulta más funcional que el transporte formal. En su experiencia, esta modalidad informal se traduce en ahorro de dinero, rapidez y disponibilidad constante, factores que le permiten movilizarse todos los días sin depender de un sistema que, a su juicio, no responde a las necesidades de los usuarios.

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Motociclista particular

José Leonardo Gámez.
José Leonardo Gámez.

José Leonardo Gámez afirma que la motocicleta es un gran medio de transporte, tanto para él como para su familia. La considera una opción económica y práctica, que le permite desplazarse con facilidad por la ciudad y optimizar su tiempo en las actividades diarias. Frente a otras alternativas, asegura que la moto se ajusta mejor a sus necesidades, especialmente en una ciudad donde los trayectos suelen alargarse por la congestión.

Aunque prefiere movilizarse en moto antes que en bus, Gámez aclara que no está de acuerdo con el mototaxismo. Critica la informalidad y señala que, en muchos casos, el servicio que se presta es riesgoso tanto para usuarios como para conductores. A su juicio, la informalidad no es la solución a los problemas de movilidad y dice que se debe mejorar el transporte para evitar que estas prácticas sigan creciendo.

Mototaxista

Transportador informal
Transportador informal

“Mi nombre no importa pero debo decir que, antes de subirme a la moto pienso en los ‘comparendos’, en los operativos y en el riesgo constante de que me inmovilicen el vehículo por ser mototaxista. Aun así, también pienso en que de este trabajo depende el pan de mi casa”.

“Sé que muchos nos ven como parte del problema, pero desde mi experiencia también somos parte de la solución. El transporte masivo no funciona, no entra a muchos barrios donde la gente necesita moverse rápido para trabajar, estudiar o ir a una cita médica. Ahí es donde aparecemos nosotros. A diario llevo personas que me agradecen porque llegaron a tiempo, porque no tuvieron que esperar una hora un bus o porque no tenían cómo pagar un taxi formal. En la calle, más que un ‘pirata’, me siento un servidor y respondo a una necesidad real”.

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