Los motociclistas constituyen el grupo de conductores con mayor número de víctimas fatales en los siniestros viales del área metropolitana, muchos de ellos eran jóvenes.

Los corredores viales que conectan a Bucaramanga con Floridablanca, Girón y Piedecuesta son los escenarios de una de las problemáticas más graves del área metropolitana: la vulnerabilidad de los motociclistas en las vías.

En 2024, las cifras hablan con frialdad: el 64 % de las víctimas fatales por accidentes de tránsito corresponde a motociclistas, lo que confirma que estos conductores siguen siendo los más expuestos a esta cruda realidad.
En lo que va de 2025, la tragedia tampoco ha dado tregua. En Bucaramanga y sus municipios vecinos ya se cuentan 47 motociclistas fallecidos —entre ellos siete parrilleros—, vidas truncadas en las mismas calles que recorren a diario miles de ciudadanos.

Tales cifras, consignadas en el más reciente Informe de Calidad de Vida del Área del programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, dejan ver un panorama preocupante. Y el asunto es más doloroso cuando se observa con perspectiva histórica: desde 2017, la tasa de mortalidad por accidentes viales de motociclistas en el área metropolitana se mantiene en un promedio de 10 casos por cada 100.000 habitantes, un indicador que, más allá de los números, revela un patrón sostenido de riesgo y desprotección.
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La motocicleta, convertida en símbolo de movilidad rápida, se ha consolidado también como el medio de transporte más expuesto a la fatalidad.
La situación demanda mayor control de la velocidad, el uso riguroso de los elementos de protección y regulaciones más estrictas.
Del mismo modo, el elevado porcentaje de víctimas hace evidente la necesidad de fortalecer la infraestructura urbana, diseñar entornos más seguros y garantizar espacios de movilidad dignos para todos.
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Las vías más transitadas son también las más peligrosas. Este año, el 48 % de las muertes viales en Bucaramanga se concentra en apenas cinco corredores críticos. Allí, la imprudencia, la velocidad y las condiciones de la vía han cobrado decenas de vidas, dejando familias enteras en duelo.
La Calle 45, vía a Chimitá, encabeza el listado de motociclistas fallecidos. Le siguen la autopista entre Piedecuesta y Floridablanca, y un punto especialmente peligroso en el kilómetro 83+600, donde varias familias que han perdido a sus hijos han instalado carteles de advertencia para prevenir otras tragedias. Se presume que en ese sector existe una falla geológica que agrava el riesgo.
También figuran el Anillo Vial entre Floridablanca, Girón y Bucaramanga; la vía Bucaramanga–Girón, a la altura del colegio La Salle; y la Carrera 15, entre Quebradaseca y la Puerta del Sol, que completan este listado crítico con varios motociclistas muertos.
Ante este panorama, las autoridades insisten en un mensaje directo: la prevención es la clave. Reducir la velocidad, respetar las normas y mantener la atención en la vía no son solo obligaciones legales, sino gestos de cuidado colectivo que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Top 10 de las infracciones que más cometen los motociclistas
- 1. Ignoran semáforos: En Bucaramanga y su área metropolitana, muchos motociclistas pasan los semáforos en rojo sin detenerse, poniendo en riesgo su vida y las de otros actores viales.
- 2. Velocidad desbordada: El exceso de velocidad en zonas urbanas sigue siendo una de las imprudencias más comunes y peligrosas para motociclistas, peatones y demás conductores.
- 3. Carriles invadidos: Circular entre vehículos y no respetar los límites de los carriles desordena el tráfico y aumenta las posibilidades de siniestros. El tema más neurálgico es sobre el tramo exclusivo del Metrolínea.
- 4. Maniobras temerarias: Adelantamientos indebidos, giros bruscos sin señalizar o incluso acrobacias en plena vía son prácticas que incrementan el riesgo de accidentes graves.
- 5. Carreras clandestinas: Los ‘piques’ nocturnos, promovidos en varias vías del área metropolitana, mantienen en alerta a la comunidad y obligan a las autoridades a intensificar controles.
- 6. Zigzagueo constante: El ‘zig-zag’, pese a estar prohibido, es una maniobra recurrente que genera caos, pone en peligro a otros conductores y aumenta la contaminación sonora.
- 7. Mototaxismo: El transporte informal en moto continúa siendo frecuente en Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón, pese a los riesgos para usuarios y conductores.
- 8. Conducir bajo efectos del alcohol: A pesar de las sanciones vigentes, muchos motociclistas siguen combinando licor y velocidad, exponiéndose a accidentes y multas severas.
- 9. Parqueo indebido: Miles de ‘comparendos’ se han impuesto por estacionar motocicletas en aceras, vías y zonas prohibidas, evidenciando la falta de cultura ciudadana.
- 10. Motos en mal estado: Circular en vehículos deteriorados sin revisiones técnicas ni certificados ambientales agrava el riesgo vial y pone en peligro tanto al conductor como a los demás.

















