El desorden y la falta de autoridad que reinan en El Centro, de manera literal, ‘les pasan la factura’ a los comerciantes formales. Ellos alegan que el caos les baja de manera considerable sus ventas.

“Cada día es más difícil sostener un negocio formal en El Centro. Nosotros pagamos arriendo, impuestos, servicios y empleados, y aun así somos los más afectados”, afirma Omar Grazt, quien expresa la frustración de decenas de empresarios que ven caer sus ventas mientras el entorno se deteriora.
A su juicio, la inseguridad, la invasión del espacio público y el desorden han convertido la actividad comercial en una batalla diaria por mantenerse a flote.

Explica que la ocupación permanente de andenes y vías por vendedores informales no solo dificulta el paso de los peatones, sino que tapa vitrinas y resta visibilidad a los negocios que sí cumplen la ley.
El problema se agrava con la congestión vehicular causada por el mal estacionamiento y los “terminalitos” ilegales, que generan más caos. Muchos clientes optan por evitar El Centro ante la dificultad para llegar o parquear.
A esto se suman las restricciones de pico y placa que, aunque buscan ordenar el tránsito, impactan la dinámica comercial al reducir la circulación de potenciales compradores.

La inseguridad es otro de los factores que más afecta al comercio formal. La escasa presencia de autoridades ha obligado a varios establecimientos a cerrar más temprano. “Antes el Centro tenía vida hasta más tarde; hoy la oscuridad y el miedo nos obligan a bajar las rejas después de las 6 de la tarde”, lamenta Grazt, al advertir que menos horas abiertas significan menos ingresos.
Además, la acumulación de basuras, la presencia creciente de habitantes de calle y el consumo de sustancias en vía pública, junto con la contaminación auditiva generada por algunos establecimientos sin control, configuran un ambiente poco atractivo para compradores y visitantes. Todo ello termina afectando directamente al comercio formal.
En este contexto, los empresarios sostienen que compiten en condiciones desiguales. Mientras asumen altos costos en salarios, impuestos, arriendos y obligaciones legales, la informalidad y el contrabando operan con menores exigencias y bajo control institucional limitado. La consecuencia, advierten, es la reducción de ingresos y el riesgo real de cierre para negocios que durante años han generado empleo y dinamizado la economía local.
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Habla Fenalco
Frente a este panorama, Alejandro Almeyda, director ejecutivo de Fenalco, recalca que el comercio formal enfrenta una situación crítica marcada por la inseguridad, el deterioro del entorno y la ocupación del espacio público.
En su concepto, “si no se adoptan medidas firmes que garanticen orden, seguridad y reglas equitativas, el comercio formal seguirá siendo el más afectado, pese a ser el que cumple la ley y aporta al desarrollo económico de la ciudad”.

Preguntas y respuestas
- ¿Cuáles son las principales preocupaciones del comercio formal en el centro de Bucaramanga?
Los empresarios identifican como principales inquietudes la inseguridad y la no acción de las autoridades. También señalan problemas de movilidad derivados del mal estacionamiento y de los llamados “terminalitos” ilegales, así como la acumulación de basuras, la presencia de habitantes de calle y el consumo de sustancias en la vía pública.
Adicionalmente, manifiestan afectaciones por la contaminación auditiva generada por algunos establecimientos. Subrayan, además, la necesidad de reactivar la actividad nocturna, pues la oscuridad y la falta de presencia institucional los obligan a cerrar más temprano.
- ¿Qué tipo de retos enfrentan los comercios formales en El Centro de Bucaramanga?
El principal desafío es mantener la operación en medio de altos costos en salarios, impuestos y arriendos, a lo que se suma la competencia desleal de la informalidad y el contrabando. Los empresarios consideran que el comercio formal compite en condiciones desiguales debido al bajo control institucional, situación que impacta directamente sus ventas y sostenibilidad.
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- ¿Qué advierten sobre el problema del espacio público en el centro de la ciudad?
Denuncian una ocupación constante de andenes y vías por parte de vendedores estacionarios, así como deficiencias en el manejo de basuras y un aumento en la presencia de habitantes de calle. Señalan que las acciones de recuperación emprendidas hasta ahora han sido temporales y carecen de una estrategia integral y sostenida en el tiempo.


















