El eclipse lunar total de este 3 de marzo fue visible parcialmente desde Bucaramanga. Un video registró el fenómeno.

Publicado por: John Arias
Poco antes de las cinco de la mañana, desde un edificio con vista despejada hacia el occidente de la capital santandereana, el astrónomo bumangués Juan Carlos Basto Pineda ya tenía dos trípodes listos: uno con su cámara, otro con el celular grabando en time lapse cómo la luna llena se deslizaba lentamente hacia el horizonte. A pocas horas de la salida del Sol por el oriente, la sombra de la Tierra ya empezaba a morder la Luna.
Un despertador astronómico en Bucaramanga
El eclipse comenzó su fase penumbral a las 3:45 de la madrugada, cuando la luna se internó detrás de la penumbra. “Todavía no se veía la sombra bien definida de la Tierra. Hay dos zonas que se llaman umbra y penumbra. En la fase penumbral, apenas la luna se oscurece, le baja el brillo, pero no se nota mucho qué está pasando, le empieza a aparecer como una manchita tenue por un ladito, pero aún no es claro qué está pasando”, explicó el experto.
Fue a las 4:50 a. m. cuando el espectáculo se hizo evidente: la fase parcial comenzó a esculpir en la luna llena la silueta curva de nuestro planeta, lo que Basto Pineda describe como “la forma del mordisco en la luna”, resultado del borde circular de la Tierra proyectado sobre ella.
El astrónomo, un día antes, explicó a los bumangueses a través de su cuenta en Instagram @elgranbastini exactamente hacia dónde mirar: el occidente, en dirección al aeropuerto Palonegro, donde la luna caería con el amanecer. No se necesitaba equipo especial ni desplazarse a un lugar determinado. La clave era tener vista despejada en esa dirección.
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Las nubes no invitadas obstaculizaron la vista del eclipse
El cielo bumangués no cooperó del todo. Aunque al principio permitió seguir el avance de la sombra terrestre, poco después de las 5:00 a. m. una capa densa de nubes cubrió la Luna. El time lapse que alcanzó a capturar muestra claramente el progreso del eclipse durante casi media hora: la oscuridad avanza sobre el disco lunar como si la luna recorriera sus fases en cuestión de minutos.
Basto Pineda hace una distinción importante: un eclipse no es lo mismo que las fases lunares. Las fases van cambiando noche tras noche a lo largo de un mes; en un eclipse, ese mismo recorrido ocurre aceleradamente, a medida que la sombra de la Tierra se proyecta sobre la Luna llena.
La ‘luna de sangre’ que Colombia no alcanzó a ver
El momento más esperado, la totalidad, cuando la luna se tiñe de un rojo intenso que le ha valido el nombre popular de “luna de sangre”, estaba programado para las 6:02 a. m. en el horario colombiano. Pero para esa hora, la luna ya se hundía en el horizonte occidental, y la claridad del amanecer hacía imposible su observación, con nubes o sin ellas.
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Esta es una limitación geográfica inherente a Colombia. Mientras que en México y Centroamérica había aproximadamente una hora más de oscuridad para ver la luna completar su inmersión en la umbra terrestre, desde el nororiente suramericano el fenómeno coincidió con el amanecer, bloqueando el espectáculo definitivo.
Así las cosas, en Bucaramanga soo se pudo ver el mordisco, no la mancha carmesí. La ciudad presenció el eclipse parcial, pero la luna de sangre quedó fuera de su ventana astronómica.
A pesar de las limitaciones climáticas y geográficas, el registro de Basto Pineda quedó como testimonio de que Bucaramanga también miró al cielo en la madrugada del 3 de marzo.
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