Siete meses completa suspendido el cobro de los peajes ubicados entre Bucaramanga y el centro del país. Aunque las autoridades anunciaron inversiones, la comunidad advierte que se requiere una solución integral al pésimo estado de la carretera.

El 6 de octubre de 2025, los habitantes de la deteriorada vía entre Bucaramanga y Bogotá se cansaron del abandono estatal. A pesar de ser la conexión principal entre ambas ciudades, este importante corredor vial padece de un grave descuido y múltiples fallas estructurales
La baja inversión estatal para su mantenimiento, la gran cantidad de huecos, el riesgo de accidentes y la ocurrencia de muertes hicieron que los lugareños protestaran y levantaran las talanqueras de cobro de los peajes de Oiba, Curití y Los Curos. Le puede interesar: Vía Bucaramanga - Bogotá: Entre huecos, muertos y abandono
Desde aquella fecha se encuentra suspendido el cobro y, aunque ha habido mesas técnicas entre autoridades y manifestantes, no se han logrado acuerdos de fondo.
Precisamente, el pasado 25 de marzo, en Curití, se sentaron a dialogar las partes, pero no hubo acuerdo. ¿La razón? La comunidad aseguró que no confía en el Gobierno Nacional porque de los 2,5 billones prometidos en 2024 para la solución integral de la vía se pasó a contratos con mucho menos dinero y destinados solo al mantenimiento.
“Hemos tenido ocho mesas de concertación, donde en cada una Invías nos dice algo diferente. Nos anunciaron hasta un convenio de $700.000 millones con Findeter que nunca se ejecutó. En la última nos trajeron una inversión de $50.000 millones más una adición de $14.000 millones, pero solo es para un mantenimiento preventivo y no para una solución real para la vía”, manifestó ayer Ramiro Anaya, vocero del Comité de Transportadores y Comunidad de la Ruta 45A.
Anaya dijo que durante los últimos años Invías recaudó cerca de $800.000 millones en los seis peajes que tiene esta vía, pero no se han visto invertidos en la misma. “Al Gobierno Nacional no le interesa buscarle soluciones a la Ruta 45A. Los recursos que reunieron desde 2017 no se reinvirtieron”, aseveró. Lea también: Talanqueras en la vía Bucaramanga - Bogotá seguirán arriba: no hubo acuerdo entre comunidades e Invías
En tal sentido, el diputado de Santander, Martín Gutiérrez, reveló que entre los peajes de Los Curos, Curití y Oiba se recaudan entre $30.000 y $45.000 millones al año, pero esa cifra nunca se ha visto reflejada en el estado de la carretera.

“No se ve la inversión en la vía, no se ve limpieza de cunetas, no se ve señalización, no se ve que tapen huecos y, en absoluto, se ve mano de obra. Prometieron obras, pero solo se ven reparcheos como el que hicieron en un tramo de Güepsa. ¿Y el resto?”.
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Por su parte, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Juan Carlos Rincón Liévano, hizo un llamado de atención a las autoridades al señalar que “es inaceptable que, contando ya con los diseños o teniéndolos contratados, no se haya avanzado en los tramos Curos-Piedecuesta, las zonas de adelantamiento y las variantes de San Gil, Socorro, Oiba y Barbosa, obras que debieron estar terminadas hace años”.
Así será el nuevo acercamiento

Para el próximo jueves 21 de mayo está pactada una nueva reunión y la comunidad advirtió que “ese día se va a discutir el tema de la inversión de $50.000 millones para mantenimiento entre el peaje de Curití y San Alberto. Sin embargo, eso no significa que vamos a dejar bajar las talanqueras. Necesitamos una solución real”.
Los integrantes del Comité de Transportadores y Comunidad de la Ruta 45A aseguraron que el cobro de los peajes continuará suspendido.
Por su parte, desde la Gobernación de Santander se dijo que esta reunión “será decisiva para definir los kilómetros exactos donde se ejecutarán intervenciones de capa asfáltica en puntos críticos del corredor vial”.
El Gobierno Departamental añadió que “durante la jornada también se revisarán las tarifas diferenciales en estos peajes, una de las principales solicitudes de las comunidades y transportadores que participan en las mesas de concertación”. Allí también se insistirá en la necesidad de reactivar los tres peajes suspendidos en Santander.
Muertes por doquier
Entre quienes transitan la vía hay un dicho: esta se asemeja a una flauta por la gran cantidad de huecos que registra.
Tal es el desespero de los conductores que optaron por geolocalizarlos en plataformas de movilidad para evitar que más vehículos sigan cayendo en estas ‘trampas mortales’. La comunidad dice que estas imperfecciones viales son las responsables de varias muertes ocurridas a lo largo del trazado.
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El 9 de julio de 2024, Robinson Estiven Cárdenas Orozco, quien se desempeñaba como concejal del municipio de Coromoro, Santander, y su pareja, Ana Carina Mendoza, fallecieron en un accidente de tránsito en el kilómetro 81 + 500 de la vía entre El Socorro y Oiba. Consulte también: Video: Transversal del Carare, la vía del olvido en Santander. Vea además: Anillo Vial Girón - Floridablanca: con más huecos que una flauta
La hipótesis más sonada es que, por esquivar un hueco, un camión tipo turbo invadió el carril contrario, golpeó la motocicleta en la que viajaba el corporado y les produjo la muerte de inmediato. Allí fallecieron, además del concejal, su esposa y el bebé que la mujer esperaba.
Vía vital para la economía
La importancia de estos 224 kilómetros radica en que por allí transitan cientos de vehículos diarios que transportan pasajeros, carga, estudiantes y familias. El corredor permite la interconexión directa entre la vía a Bogotá y la que conduce hacia el Magdalena Medio y Antioquia.
“Es la vía principal del sur de Santander. Nos comunica con la despensa agrícola de Boyacá. Por allí se trae la mercancía de Buenaventura y los alimentos que produce el departamento”, destacó Sergio Hernández, concejal de Pinchote.
















