Las abruptas y repentinas variaciones de temperatura en Santander afectan a varias zonas: inundaciones, derrumbes, incendios y desabastecimiento se producen a la par desde hace varios días.

“El clima está ‘loco’...” se escucha decir a habitantes de varios rincones de Santander. Mientras algunas poblaciones sufren por las inclementes lluvias, en otros lugares hay problemas por desabastecimiento de agua.
Precisamente, durante la mañana de este lunes, habitantes de Barrancabermeja se quejaban por las altas temperaturas. El termómetro marcó cerca de 40 grados y ventiladores y aires acondicionados operaban a ‘máxima potencia’. Sin embargo, pasadas las 2:00 p. m., el cielo se puso gris y se desató un fuerte aguacero sobre el Distrito Petrolero. El clima cambió de un momento a otro. Lea también: Invierno no da tregua: cinco municipios en alerta roja por lluvias en Santander
Estas variaciones repentinas del clima mantienen a las autoridades en alerta por la ocurrencia de emergencias en las provincias.
Entre inundaciones y escasez

De acuerdo con el jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, Eduard Sánchez Ariza, hay algunos municipios afectados por las fuertes lluvias, como Cimitarra, Lebrija y Bolívar.
“Hoy tenemos familias afectadas por inundaciones; algunas perdieron cultivos, muebles y enseres. También se vieron afectadas algunas instalaciones educativas y vías terciarias. Son cerca de 3.000 familias afectadas por las lluvias”, reportó Sánchez Ariza. Le puede interesar: Lluvias de este sábado generaron estragos en Santander: más de 20 municipios en alerta naranja
Por su parte, en municipios como Vélez, Barichara y Los Santos, las altas temperaturas generan problemas de abastecimiento de agua. Allí ha sido necesario el apoyo de vehículos tipo carrotanque para garantizar el suministro.
El calor también fue desencadenante de incendios forestales en Vetas, Girón, Mogotes y Betulia, así como de conatos en Bucaramanga, Piedecuesta y Floridablanca. Por fortuna, los cuerpos de bomberos intervinieron y evitaron afectaciones mayores.
Extendieron la ‘calamidad’
En noviembre de 2025, en plena temporada de lluvias, y tras las afectaciones que se generaron por cuenta del invierno, se decretó la calamidad pública en Santander para atender a la población damnificada.
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Esta medida le permitió a la Gobernación de Santander entregar ayudas humanitarias, destinar maquinaria amarilla y establecer planes para mitigar las afectaciones. Sin embargo, la medida de seis meses caducó el pasado viernes 22 de mayo.
Frente a esta situación, el jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, Eduard Sánchez Ariza, anunció que la declaratoria se extenderá durante seis meses más.

“La extensión de la calamidad pública nos permitirá hacer inversiones en algunos temas, como mantenimiento y construcción de pozos profundos, disponer de tanques de almacenamiento y mangueras para cuando nuestras fuentes de captación empiecen a bajar sus niveles. De igual manera, nos permite asegurar algunos recursos en el momento en que se agudice la problemática de desabastecimiento, para poder contar con recursos para el alquiler de carrotanques”, explicó el funcionario. Vea además: El invierno eterno de la vereda de San Gabriel en Lebrija: ocho días sin agua, sin vías y sin puente
Sánchez Ariza agregó que, en el tema de incendios forestales, “lo ideal es que los podamos atender con las comunidades, con los bomberos y con la Defensa Civil, pero si se salen de control es muy importante tener recursos para acceder a otras capacidades, como el apoyo helicoportado”.
















