Bucaramanga
Viernes 05 de junio de 2026 - 06:31 PM

El civismo también se marca en el tarjetón

Votar es una poderosa expresión del civismo. Depositar el tarjetón en las urnas no es solo un derecho, sino también un deber que refleja la responsabilidad de cada ciudadano con su comunidad.

La persona que vota es cívica porque participa en decisiones colectivas que afectan la sociedad y fortalecen la democracia.
La persona que vota es cívica porque participa en decisiones colectivas que afectan la sociedad y fortalecen la democracia.

Compartir

A las ocho de la mañana del próximo 21 de junio, cuando las mesas de votación comiencen a recibir a los primeros ciudadanos, todos seremos testigos de un acto silencioso que pocas veces recibe la atención que merece: miles de santandereanos y demás colombianos decidirán participar.

Algunos llegarán convencidos, otros tendrán dudas, muchos habrán cambiado de opinión durante la campaña. Pero todos compartirán algo en común: ejercerán uno de los actos de civismo más importantes que existen en una democracia.

La fuerza de la democracia está en la participación.
La fuerza de la democracia está en la participación.

La campaña Somos Cívicos, liderada por Vanguardia, busca precisamente eso: recordar que una sociedad funciona mejor cuando sus ciudadanos asumen responsabilidades con la comunidad. Y pocas responsabilidades son tan determinantes como acudir a las urnas para elegir a quienes tomarán decisiones que afectarán la educación, la seguridad, la salud, la economía y el futuro de millones de personas.

En una época en la que abundan las quejas, los reclamos y las opiniones en redes sociales, vale la pena hacerse una pregunta incómoda: ¿qué tan legítimo es exigir cambios si ni siquiera participamos cuando llega el momento de decidir?

Votar no es un favor que se le hace a un candidato. Tampoco es un trámite. Es la manera que tienen los ciudadanos de hacer valer su voz dentro de las reglas de la democracia.

Foto: Jaime Moreno
Foto: Jaime Moreno

Y precisamente eso es lo que está en juego en Colombia. El próximo 21 de junio, los ciudadanos acudirán nuevamente a las urnas para elegir al presidente que gobernará el país durante los próximos cuatro años.

Más allá del nombre que resulte vencedor, la verdadera fortaleza de la jornada estará en el nivel de participación de los colombianos.

“La democracia no se fortalece cuando todos pensamos igual, sino cuando todos participamos”, han señalado diversos expertos en cultura democrática al analizar los retos de las sociedades contemporáneas.

Publicidad

La afirmación parece sencilla, pero encierra una verdad fundamental: la abstención deja espacios vacíos. Cuando una persona decide no votar, otros terminan decidiendo por ella. El abstencionista renuncia a influir en asuntos que impactarán directamente su vida cotidiana y la de su familia.

Elecciones en Bucaramanga
Elecciones en Bucaramanga

Por eso el voto no es únicamente un derecho. También es una expresión de corresponsabilidad con la comunidad. Cada elección representa mucho más que una competencia entre candidatos. Es un ejercicio colectivo de confianza en las instituciones. Es la oportunidad de resolver diferencias por la vía democrática y no por la imposición. Es la demostración de que una sociedad puede debatir, discrepar y aun así construir acuerdos bajo unas mismas reglas.

Tal vez por eso resulta tan significativo observar las filas en cada jornada electoral. Allí coinciden personas que piensan distinto, que tienen intereses distintos y que seguramente votarán por opciones distintas. Sin embargo, todas participan de un mismo pacto ciudadano: aceptar que el futuro se construye entre todos.

Ese es, en esencia, el valor del civismo. Porque ser cívico no consiste únicamente en respetar las señales de tránsito, cuidar el espacio público, respetar las ‘cebras’ o cumplir las normas de convivencia. Ser cívico también significa involucrarse en las decisiones que afectan a la sociedad. Significa comprender que la democracia no funciona sola y que necesita ciudadanos presentes, informados y participativos.

Por eso, votar fortalece a la comunidad. Porque quien participa tiene mayor capacidad para exigir resultados, reclamar transparencia y pedir cuentas a quienes resulten elegidos. Y la democracia no termina cuando se deposita el tarjetón; allí comienza una nueva etapa de vigilancia, control y compromiso ciudadano.

Jornada electoral.
Jornada electoral.

La campaña Somos Cívicos propone precisamente esa reflexión: los grandes cambios colectivos no dependen únicamente de los gobernantes; también dependen de ciudadanos que entiendan que la indiferencia tiene consecuencias y que participar siempre será mejor que quedarse al margen.

El próximo 21 de junio, millones de colombianos tendrán nuevamente una decisión en sus manos. No se trata solamente de escoger a un presidente. Se trata de decidir si quieren ser espectadores o protagonistas de la democracia. (Le puede interesar: Ciudadanos piden resultados al nuevo Congreso)

Publicidad

Porque votar no garantiza que desaparezcan los problemas ni ofrece soluciones inmediatas. Pero sí garantiza algo esencial: que las decisiones sobre el futuro permanezcan en manos de los ciudadanos. Y pocas expresiones de civismo son tan poderosas como esa.

Los beneficios por votar

¡Vamos todos a votar!
¡Vamos todos a votar!
  1. Prelación en caso de empate en los resultados de los exámenes de ingreso a instituciones públicas o privadas de educación superior.
  2. Rebaja de un mes en el tiempo de prestación del servicio militar obligatorio para quienes sean soldados bachilleres o auxiliares bachilleres, y de dos meses para quienes sean soldados campesinos o soldados regulares.
  3. Más ayudas en la adjudicación de becas educativas, predios rurales y subsidios de vivienda ofrecidos por el Estado, en casos de igualdad de condiciones dentro de un concurso abierto. Un tratamiento similar se aplicará en caso de empate en puntaje dentro de las listas de elegibles para empleos de carrera en el Estado.
  4. Los estudiantes de educación superior tendrán derecho a mejores descuentos en el valor de la matrícula, de acuerdo con el artículo 1 de la Ley 815 de 2003, mediante la cual se adicionan estímulos al sufragante.
  5. Rebaja del 10% en el valor de la expedición del pasaporte solicitado durante los cuatro años siguientes a la votación, por una sola vez.
  6. Descuentos en el valor del trámite inicial y en la expedición de duplicados de la libreta militar, así como en duplicados de la cédula de ciudadanía a partir del segundo ejemplar, además de media jornada de descanso compensatorio remunerado por el tiempo destinado a sufragar.
  7. Vanguardia y varias empresas de Santander también ofrecen beneficios por votar. En el caso de nuestra casa editorial se contempla, además de otra media jornada de descanso a sus empleados, un incentivo para los ciudadanos que cumplan con esta cita democrática, sin importar a favor de quién emitan su voto. Lo importante es participar en la jornada y cumplir con este deber ciudadano en las urnas. Quienes presenten su certificado electoral y lo registren en el enlace habilitado por Vanguardia recibirán un mes gratis de suscripción digital a nuestras ediciones.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad