Un informe técnico revela que el deslizamiento de Paso Malo, en la vía Palenque a Café Madrid, se mueve 1,45 cm por semana y la obra de $48.345 millones sigue sin plata.

Publicado por: Danilo Cárdenas
El suelo de Paso Malo, el tramo crítico de la vía Palenque - Café Madrid, que pertenece al convenio 1113, conocido como Vías de las Cigarras, en el norte de Bucaramanga, no se ha detenido.
Un informe de monitoreo geotécnico, fechado el 30 de marzo de 2026 y conocido por Vanguardia, confirma que el deslizamiento del sector Villas de San Ignacio sigue activo. Su comportamiento amenaza con extender el daño hacia las viviendas de la parte alta y detener el tráfico en la vía.
El documento fue elaborado por la firma MSI Geotechnical Group para la Unión Temporal Vías ATTA 087 (un consorcio vial encargado de ejecutar contratos de mantenimiento, rehabilitación y gestión integral de infraestructura en el departamento). En este se recogen mediciones hechas entre enero y marzo en un kilómetro de la vía, con inclinómetros, unos tubos enterrados que permiten detectar si el terreno se está moviendo. Lea: Bucaramanga: ¿Vía nacional o ‘escombrera’? Paso Malo se convierte en un botadero

Una ladera que se mueve a dos velocidades
La medición más alarmante está en la parte baja de la ladera, entre la vía nacional y el río de Oro. Allí, el terreno se desplazó más de cinco centímetros en menos de un mes, a un ritmo de 1,45 centímetros por semana. En la parte alta, entre la vía y las casas de Villas de San Ignacio, el movimiento es de menos de medio milímetro por semana. La zona baja se mueve unas 35 veces más rápido.
Esa diferencia es la que preocupa. El informe describe el fenómeno como un deslizamiento retrogresivo: cuando la parte baja de la ladera cede, la de arriba pierde apoyo y empieza a moverse también. En este caso, lo que está arriba son viviendas.
El movimiento fue tal que el tubo instalado en la zona baja quedó deformado y la sonda ya no puede bajar por él.
La instrumentación anterior corrió peor suerte: según el documento, de los inclinómetros 2, 3 y 4, instalados en 2024, algunos ya no existen y otros están obstruidos.
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¿Qué pasa bajo tierra?
El problema no está en el pavimento, sino muy por debajo. Las mediciones ubican las superficies de falla entre 22 y 38 metros de profundidad, el equivalente a un edificio de entre 7 y 12 pisos. A esa profundidad hay tierra y rocas sueltas acumuladas por derrumbes antiguos.
Ese material está saturado de agua, lo que lo hace más pesado e inestable. El nivel del agua subterránea subió dos metros entre febrero y marzo. A eso se suma un canal de drenaje fracturado que, según el informe, puede estar dejando entrar más agua. En el entorno, los técnicos documentaron grietas en muros de viviendas, separación entre muros y columnas, y deformaciones en la vía. Lea: Bucaramanga: Findeter pide apoyo de Alcaldía por contaminación en Paso Malo
El geotecnista Jaime Suárez Díaz, autoridad nacional en deslizamientos, ha explicado que la masa de tierra en movimiento suma unos 900.000 metros cúbicos, lo que llenaría unas 360 piscinas olímpicas. Por eso advierte que un viaducto sería inviable: esa masa se llevaría las pilas.
En términos técnicos, estas velocidades se clasifican como muy lentas: no hay un colapso inminente, sino un deterioro sostenido que sigue dañando la vía, los drenajes y las casas.












