Sobre la carrera 27 se registraron afectaciones con pintura en fachadas de diferentes edificaciones, así como algunos roces entre comunidad y manifestantes. Otro sector de los manifestantes recorrió las calles en completa calma y si ocasionar desórdenes. Conozca los detalles de esta jornada.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Bucaramanga vivió este miércoles dos movilizaciones contra las decisiones del Gobierno nacional, pero con climas muy distintos. La primera salió desde la Puerta del Sol y la integraron, en su mayoría, sindicatos de diferentes sectores: maestros, trabajadores de servicios públicos y aprendices e instructores del SENA. Avanzó por la carrera 27 y la calle 36 hasta la plaza cívica Luis Carlos Galán entre consignas y pancartas, y transcurrió con tranquilidad de principio a fin.
La segunda partió desde la Universidad Industrial de Santander y tuvo otro pulso. Allí el protagonismo fue de los movimientos estudiantiles, que llevaron un discurso más fuerte y cargado de símbolos sociales. Las arengas subieron de tono y el ambiente se sentía distinto: durante el recorrido se observó consumo de sustancias psicoactivas entre algunos asistentes y hubo momentos de tensión con habitantes del sector por donde pasó la columna.
Si bien la jornada transcurrió en calma y no se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y autoridades, sí se presentaron desórdenes por parte de sujetos encapuchados quienes ocasionaron daños con pintura en los frentes de varias edificaciones.
Otro hecho que llamó la atención en medio de esta jornada fue la distancia significativa que guardó la Fuerza Pública con respecto a los asistentes. Los manifestantes tuvieron pleno espacio para expresar su inconformismo, en otras palabras, no hubo intervenciones con carácter de represión o censura de las protestas.
Un sector de la población esperaba mayor acción de la Policía en medio de este tipo de desórdenes, luego de la expedición del Decreto 1525 del 13 de octubre de 2026, por medio del cual el Presidente de la República modificó el protocolo para la protesta social y la intervención de la Fuerza Pública.

Encapuchados y actos de vandalismo
La concentración que se convocó en la UIS partió hacia las nueve de la mañana, y durante el recorrido de la misma fue que se registraron los actos de vandalismo en mención. Varias edificaciones sufrieron afectaciones, en su gran daños con pintura en aerosol sobre las fachadas.
Uno de los edificios afectados se ubica sobre la carrera 27 con calle 17, en donde funciona un centro religioso. Además de la gran cantidad de grafitis que se hicieron en su fachada, algunos vidrios también resultaron afectados por pedradas que fueron lanzadas por algunos encapuchados.
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Otra de las edificaciones que registró daños en su fachada se localiza sobre la carrera 27 con calle 34, en donde también opera otro centro religioso.
En medio del actuar de manifestantes encapuchados, ciudadanos que no formaban parte de la manifestación tuvieron algunos roces con los asistentes, para que no siguieran ocasionando daños en medio de estas protestas.

La oportuna reacción de los gestores de convivencia de la Alcaldía de Bucaramanga previno que este tipo de actos escalaran a mayores afectaciones, y que dichos roces cesaran antes de una posible confrontación física.
Alfonso Pinto Frattali, secretario del Interior de Bucaramanga, al cierre de la tarde de este miércoles reportó “normalidad, salvo dos edificaciones que fueron vandalizadas, ambas con grafitis, y una con afectación de los vidrios. No se reportaron personas capturadas”.

Conductores y pasajeros inconformes
Dado que estas dos marchas se realizaron prácticamente de forma simultánea sobre la carrera 27, ambas calzadas de esta transitada arteria resultaron afectadas y con ello también colapsó la movilidad en corredores conexos, como las avenidas Quebradaseca y González Valencia.
En puntos como la carrera 27 con calle 20 también se registraron roces entre integrantes de la movilización y conductores. Motociclistas que trataron de atravesar la marcha fueron increpados por manifestantes. La mediación de defensores de derechos humanos y de personal de la Alcaldía también previno problemas mayores.
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Los usuarios de bus y de Metrolínea también resultaron afectados. Por ejemplo, aquellas rutas que normalmente circulan por la carrera 27 fueron desviadas por corredores como las carreras 21 y 24, entre otras.
La unión de esta dos marchas se dio sobre la calle 36 y a esa hora tomó por sorpresa a miles de ciudadanos en el Centro de Bucaramanga. Sobre las once de la mañana los manifestantes comenzaron a descender hacia la zona céntrica, lo cual afectó también ambos sentidos viales de esta arteria.
Conductores de carros y de motos literalmente quedaron atrapados entre los manifestantes y se vieron obligados a esperar a que la movilización avanzara. Durante el medio de este miércoles un gran sector de la ciudadanía sufrió retrasos a la ‘hora del almuerzo’ en medio de estas protestas.

El agua, la escuela y el trabajo: las razones que sacaron a la gente a la calle
Con botas de caucho y atuendo campesino el profesor Fray Yesid encabezó este miércoles la primera marcha en Bucaramanga contra el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Sus razones caben en pocas palabras: la educación debe seguir siendo pública, el campo le pertenece al campesino que lo trabaja y el agua es la herencia que se les debe dejar a los hijos. “Los páramos son intocables, el oro no es nada, el agua es la vida”, dijo mientras avanzaba con la columna de manifestantes.
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Esa defensa del agua fue también el centro del reclamo de Óscar Mauricio Estupiñán Ramírez, presidente de Sintraemsdes Bucaramanga. Según explicó, el Ministerio de Ambiente habría derogado una resolución que extendía la protección de las áreas de reserva de Santurbán hasta marzo de 2029, de modo que ese blindaje quedaría vigente solo hasta marzo de 2027. A eso sumó que Aris Mining anunció en sus redes sociales que presentará el estudio de impacto ambiental, lo que para él equivale a “dejarle el camino libre” a la multinacional. “Está en riesgo el agua de 1.300.000 personas de Bucaramanga y su área metropolitana”, advirtió.
Estupiñán agregó otras dos razones. La primera, la derogatoria de 11 circulares del Ministerio del Trabajo que, a su juicio, daban garantías en materia de horas extra y estabilidad para trabajadores enfermos. La segunda, el decreto del Ministerio del Interior que regula la protesta social, expedido un día antes de la movilización, que los sindicatos consideran un retroceso en derechos humanos por el temor de que se use la fuerza para disolver manifestaciones bajo el argumento del bloqueo de vías.

Desde Girón llegó Ligia Rey, del Sindicato de Educadores de ese municipio, a exigir que no se siga golpeando al magisterio. Contó que allí funcionan tres colegios en concesión y que la propuesta de los bonos escolares es, en su opinión, una forma de privatizar la educación. Habló además de sedes sin plantas físicas o en mal estado y de robos de implementos en algunas instituciones.
Los aprendices del SENA también se sumaron, acompañados por Yenny Dannya Mancilla Jaime, presidenta de Sindesena Santander. Su preocupación es un recorte que, según dijo, superaría los 500.000 millones de pesos en el presupuesto de la entidad y que afectaría la calidad de la formación y la infraestructura. Aseguró que hoy hay recursos bloqueados que impiden contratar instructores y que hay aprendices sin quién les dé clase. También salieron a defender la reforma laboral, que les devolvió el carácter laboral a los contratos de aprendizaje. Su mensaje para el mandatario fue directo: “Que cumpla sus promesas de campaña. Él manifestó siempre que al SENA lo iba a fortalecer, pero eso tiene que verse reflejado en el presupuesto”.
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Una jornada de calles llenas y sin disturbios en el país
La movilización de este miércoles no fue exclusiva de Bucaramanga. Organizaciones sociales, sindicatos y sectores políticos salieron a las calles en varias ciudades del país, impulsados por las demandas del magisterio, las condiciones laborales y reclamos sociales y ambientales. En todas, las autoridades locales instalaron puestos de mando y dispusieron acompañamiento policial para vigilar las concentraciones y atender las afectaciones a la movilidad.
En Medellín, los manifestantes partieron de la Universidad de Antioquia y de la sede de la Asociación de Institutores de Antioquia (Adida), recorrieron la avenida Oriental y llegaron al Parque de las Luces. Antes de la jornada, el alcalde Federico Gutiérrez había pedido que las protestas transcurrieran sin violencia ni vandalismo.
En Cali, la marcha salió de la plazoleta Jairo Varela por la avenida Segunda y la calle Quinta, con destino al Parque de las Banderas. El Puesto de Mando Unificado reportó que avanzaba sin alteraciones del orden público. En Santa Marta, cerca de 3.000 personas, según los primeros cálculos, llegaron hasta la Alcaldía, donde hubo bailes y actividades culturales.
En Bogotá cuatro marchas iniciaron su camino a las 10:00 hora local con el objetivo de confluir en la Plaza de Bolívar, según la información oficial las manifestaciones se dieron sin incidentes y sin acompañamiento policial
Los manifestantes portaban pancartas con reivindicaciones laborales, banderas de Colombia, Palestina y distintas organizaciones sindicales, además de gritar consignas laborales, reivindicar derechos y lanzar críticas contra Estados Unidos y el Gobierno nacional, muy alineado con Washington.
















