Bucaramanga
Lunes 19 de octubre de 2026 - 02:06 PM

Murió Wilfredo Sierra Moreno, el hombre que le dio voz a ‘Don Clímaco‘

Falleció el periodista Wilfredo Sierra Moreno, quien se hiciera famoso por la columna de Vanguardia conocidac como ‘Don Clímaco’. Homenaje póstumo.

Wilfredo Sierra Moreno, una vida entre el periodismo, la literatura y la crítica. Paz en su tumba.
Wilfredo Sierra Moreno, una vida entre el periodismo, la literatura y la crítica. Paz en su tumba.

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En los años 80, un personaje de voz y redacción crítica comenzó a ganarse un lugar en la memoria de los lectores de Vanguardia. Se hacía llamar ‘Don Clímaco’, un personaje simbólico que retrataba a un viejo que, con ironía y picardía, ponía bajo la lupa las decisiones de los políticos, cuestionaba el rumbo de la región y señalaba los problemas que muchos preferían no ver.

Detrás de aquel personaje estaba Wilfredo Sierra Moreno, periodista independiente, escritor y observador agudo de su tiempo, quien encontró en esa columna una manera singular de decir lo que pensaba.

De los archivos de Vanguardia, recordamos la columna de 'Don Clímaco',  el personaje que inmortalizó la pluma de Wilfredo Sierra Moreno. Paz en su tumba.
De los archivos de Vanguardia, recordamos la columna de 'Don Clímaco', el personaje que inmortalizó la pluma de Wilfredo Sierra Moreno. Paz en su tumba.

‘Don Clímaco’ no era solamente un seudónimo: era una forma de interpretar la realidad, de interpelar al poder y de poner en palabras las inquietudes de una ciudad que cambiaba, pero que también arrastraba sus propias contradicciones.

Con el paso de los años, aquella columna se convirtió en una de las facetas más recordadas de su trabajo periodístico. Su mirada crítica, acompañada de un estilo propio, le permitió retratar los asuntos públicos y los lunares negros de Bucaramanga y Santander. Su legado quedó recogido, además, en el libro Los Coloquios de Don Clímaco, una muestra de su capacidad para transformar la observación cotidiana en reflexión y literatura.

Hoy, ese personaje que tantas veces habló por medio de sus páginas, ha partido a otro plano. Wilfredo Sierra Moreno falleció en la tarde de ayer, en un centro asistencial, dejando de luto al periodismo y a las letras santandereanas.

Su partida entristece a quienes compartieron con él el oficio de contar, escribir y cuestionar, así como a los lectores que encontraron en sus textos una voz distinta para comprender la realidad.

Pequeño perfil

El próximo 2 de diciembre cumpliría 74 años. Detrás de esa fecha queda una vida dedicada a las letras, marcada por la independencia de criterio y por una vocación que encontró en el periodismo mucho más que un trabajo: una manera de participar en la vida pública y de dejar constancia de su tiempo.

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Su historia profesional comenzó en Vanguardia, periódico en el que se desempeñó como columnista editorial. También estuvo al frente de separatas y escribió sobre acontecimientos locales y asuntos internacionales, demostrando que su interés por la actualidad no se limitaba a las fronteras de su región.

Pero Sierra Moreno no fue únicamente un hombre de prensa. En él convivían el periodista, el narrador y el promotor cultural. Su compromiso con la literatura lo llevó a ser miembro fundador del Grupo de Trabajadores de la Cultura Jorge Zalamea Borda, un espacio desde el cual participó en las inquietudes intelectuales de su época.

También hizo parte de la revista El Gran Burundún Burundá, publicación en la que encontró lugar para sus cuentos y para otra dimensión de su escritura.

Sus textos literarios circularon, además, en el suplemento cultural de Vanguardia y en las páginas del diario El Impulso, de Barquisimeto, Venezuela. Su trabajo cruzó así las fronteras del periodismo cotidiano para acercarse a la ficción, la imaginación y la exploración de la condición humana.

La independencia fue otro de los rasgos que marcaron su recorrido. Fundó y dirigió la revista El Crisol, proyecto que llevó adelante como expresión de su interés por el pensamiento y la palabra. También fue cofundador y colaborador de los periódicos Consulta Popular y Cambio 90, iniciativas que hicieron parte de una trayectoria construida entre las publicaciones, la opinión y el compromiso con la información.

Su experiencia profesional incluyó, igualmente, labores en la Oficina de Prensa de la Cámara de Representantes, su participación en la campaña presidencial de Virgilio Barco Vargas y su paso por el Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (IMPA). Distintos escenarios en los que puso al servicio de la comunicación una experiencia forjada en el ejercicio del periodismo y en su relación con los acontecimientos políticos e institucionales del país.

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Sin embargo, más allá de los cargos, las publicaciones y los proyectos que impulsó, su nombre permanece ligado a una manera de ejercer el oficio: con criterio propio, atención a los asuntos públicos y disposición para expresar una opinión.

En una época en la que la prensa regional cumplía un papel esencial en la discusión de los problemas colectivos, Wilfredo Sierra Moreno hizo de la escritura un espacio para cuestionar, narrar y dejar testimonio.

En sus últimos años, su vida transcurrió lejos del movimiento de las redacciones. Desde el pasado 5 de noviembre, se había refugiado en el Asilo San Rafael, en Bucaramanga, donde permaneció acompañado por las visitas de familiares y amigos. Allí, apartado de la actividad pública que durante tanto tiempo hizo parte de su cotidianidad, transitó la etapa final de su vida.

Se va un hombre que hizo de las palabras su herramienta de trabajo y de la opinión una forma de participación; alguien que supo crear un personaje para hablar de su ciudad y que, detrás de ese nombre ficticio, dejó ver su propia inquietud por el destino de la sociedad. Tal vez por eso, al evocar a Wilfredo Sierra Moreno, sea inevitable regresar a la época de ‘Don Clímaco’. A aquel viejo que desde las páginas de Vanguardia observaba, cuestionaba y comentaba la vida pública con una mezcla de humor y severidad.

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Su plumna pertenecía a la ficción, pero las preguntas que planteaba eran reales, como también lo era su intención de llamar la atención sobre aquello que merecía ser discutido.

Hoy, Don Clímaco vuelve a las páginas como parte de una memoria que se niega a desaparecer. Y con él regresa la figura de un periodista que encontró en la escritura una manera de hacerse presente en su tiempo y de permanecer en la memoria de sus lectores.

Wilfredo Sierra Moreno murió, pero su obra queda como testimonio de una vida dedicada al periodismo, la literatura y la cultura. Quedan sus columnas, sus cuentos, sus publicaciones y el recuerdo de quienes compartieron su camino. Queda, sobre todo, la huella de una voz que se atrevió a mirar de frente la realidad santandereana y a contarla desde su propia perspectiva.

A sus familiares, amigos, colegas y lectores, nuestras más sentidas condolencias. Que el recuerdo de su vida y el valor de su obra acompañen a quienes hoy lamentan su partida. Descanse en paz, Wilfredo Sierra Moreno. Santander despide al periodista; sus palabras, como las de Don Clímaco, seguirán hablando por él.

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