A sus ocho meses, este niño fue rescatado con vida del lodo, el 26 de febrero de 2020, tras una avenida torrencial que ocurrió en el municipio. El niño ya cumplió sus cuatro años y continúa siendo el símbolo de esperanza de este suceso.



Publicado por: Milton Velosa Araque
Hace tres años que las aguas de la quebrada Grande y el río Manco de Piedecuesta arrasaron con la casa en la que vivía Dylan Mathías, en la vereda el Guamito de Piedecuesta. En la tragedia, su progenitora Ingrid Hernández y su hermano Andrey Fabián, de cinco años de edad, perdieron la vida. Su herma Tatiana, de tres años, continúa desaparecida.
Desde entonces Liliana Jaimes, abuela de Dylan, y sus hijas, se convirtieron en el nuevo hogar de Dylan, quien ahora reside en un apartamento del barrio Edimar de Piedecuesta. Mientras tanto, su padre, quien sobrevivió a la avalancha, sale a trabajar semana a semana.
Liliana se ha preocupado por darle a Dylan lo que requiere para su formación. Su proyecto es que el pequeño “estudie, que se prepare, que sea alguien en la vida”. También quiere cumplir sus sueños, ser feliz con lo que Dios lo dejó y criarlo con muchos valores. Confiesa que él vivió para unir a dos familias, que por una tragedia se desunieron.
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Esta mujer, después de varios años, volvió a ser madre. Con ayuda de la Alcaldía de Piedecuesta se empleó en la empresa Piedecuestana de Servicios, y allí trabaja a diario para llevar lo necesario para el niño. Sin embargo, a Liliana Jaimes le embarga una preocupación mayor: ‘Dylan debería tener una casa propia’.
El regalo de cumpleaños
El pasado lunes, 1 de mayo, Dylan Mathías festejó su cumpleaños número cuatro de una forma singular. El pequeño, su abuela y su tía fueron invitados, muy temprano, por el alcalde de Piedecuesta, Mario José Carvajal, a un desayuno en un restaurante del sector El Molino, a las afueras del municipio.
Dylan asistió muy elegante, con camisa blanca, de esas con las que se le observa en ocasiones especiales. Pidió un jugo de fresa y comió huevos revueltos.
El Alcalde Carvajal Jaimes, quien a su vez es su padrino de bautizo, le regaló uno de sus juguetes preferidos, un dinosaurio con luces y movimiento propio.
Sin embargo, la celebración no paró allí. Dylan y su abuela fueron llevados hacia el sector de Guatiguará, cerca de la planta de Hipinto. En este lugar se construye el proyecto de Vivienda de Interés Prioritario La Vega de San Roque, en el que la constructora Marval y el Municipio levantan cerca de 1.600 apartamentos.
En la entrada de la torre 1 de este proyecto, a Dylan se le entregó una llave gigante azul, acompañada de un llavero con otra llave más pequeña. Al recibirlas, el niño se fue caminando de la mano de su abuela hasta uno de estos apartamentos. En la puerta había un letrero que decía: “bienvenido a tu sueño hecho realidad”. Sus pequeñas manos fueron las encargadas de abrir el apartamento. Lo primero que hizo fue correr hasta el patio de ropas de la vivienda, observó el techo, miró el lavadero y dijo que allí quería poner sus juguetes, entre ellos sus preferidos, las figuras de animales.
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Aquel lunes, de manera oficial, el alcalde Mario José Carvajal le anunció a Liliana que esta será la nueva casa de Dylan, una propia, con la que habían soñado desde el rescate del pequeño.
Liliana Jaimes expresó que “estoy totalmente agradecida por la gestión que hizo el Alcalde para tener una casa digna para Dylan. Agradezco a Marval y a cada una de las personas que pusieron un granito de arena para que este gesto sea posible”.
A su turno, el alcalde Carvajal Jaimes dijo que “estoy contento por Dylan, por Liliana. A pesar de las dificultades, de las vicisitudes siempre hay que tratar de salir adelante y sé que esta familia lo está logrando”.
La familia espera, en septiembre próximo, estrenar su nuevo hogar. Ese que un día la naturaleza se llevó. Mientras tanto, Dylan sigue creciendo y sus rizos dorados continúan brillando como la luz que irradia.
Liliana, en ocasiones, regresa al lugar en el que se encontraba la casa en la que habitaba su hijo, nuera y sus tres nietos. Ella guarda la esperanza de que se encuentre a la hermana del niño que sigue desaparecida, aún con vida o hallar sus restos para cerrar el capítulo que los enlutó aquel 26 de febrero.















