La estrategia es liderada por el Grupo de Investigaciones Ambientales para el Desarrollo Sostenible, de la Facultad de Química Ambiental de la Universidad Santo Tomás.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
En el área metropolitana de Bucaramanga se implementan los denominados ‘pilotos de gobernanza’ para el manejo de los residuos sólidos en los sectores residenciales y, de manera especial, en los centros comerciales.

Tales ejercicios, que hacen parte de una estrategia para avanzar en prácticas de ‘Economía Circular’, son liderados por los integrantes del Grupo de Investigaciones Ambientales para el Desarrollo Sostenible, adscrito a la Facultad de Química Ambiental de la Universidad Santo Tomás, y conformado por: Martha Cervantes, Ciro Rozo, Flor Romero, Isabel Ocazionez y Mario Barón.
La propuesta es valiosa, sobre todo si se tiene en cuenta que en promedio, la población del área metropolitana de Bucaramanga sólo separa y clasifica el 3,6 % de los residuos sólidos para ser reutilizados.
Los municipios del área que mayor porcentaje tienen en este indicador son: Girón, con un 5,7 % y Piedecuesta, con un 4,9 %, los cuales son datos muy bajos en comparación con el reciclaje que se hace en el resto del país.
¡Así funciona!
De acuerdo con la ingeniera química, Isabel Cristina Ocazionez Jiménez, docente de la citada facultad, “en centros comerciales se diseñó e implementó un manual que tiene como objetivo desviar los residuos de los vertederos y dirigirlos hacia procesos de aprovechamiento”.
Según explicó Ocazionez Jiménez, “los residuos orgánicos aprovechables son los componentes mayoritarios de los residuos que van a los rellenos sanitarios, generando gases de efecto invernadero causantes del cambio climático”.
“Para aprovechar estos residuos, la Santo Tomás, junto con el Ministerio de Ciencia y Tecnología crearon la Empresa Spin-Off denominada Biotass S.A.S., que está dedicada a la transformación de residuos orgánicos aprovechables en abonos”, explicó.

A través de esta empresa se garantiza la sostenibilidad de los proyectos implementados en centros comerciales; es decir, los residuos aprovechables se entregan a cooperativas o empresas del reciclaje y los residuos orgánicos aprovechables se llevan a una planta de compostaje, situada en el Campus del Limonal, de la Universidad Santo Tomas.
Según la experta, “el trabajo de gobernanza en centros comerciales se inicia con capacitaciones en separación de residuos a los generadores. También se crean rutas internas de recolección de residuos aprovechables y no aprovechables por separado, se hace el almacenamiento de residuos aprovechables en cuartos acondicionados. Para ello, los residuos orgánicos aprovechables van a espacios exclusivos; y los no aprovechables van a otras zonas”.
Todo esto ha permitido una reducción de residuos al vertedero del 75 % al 40 %, un aumento de la separación en la fuente del 12% al 34 %. Y los residuos orgánicos aprovechables aumentaron un 25 %, considerando que antes de la intervención de la universidad, estos residuos se depositaban en el relleno sanitario. El porcentaje de los residuos recuperados pasó del 34 % al 50 % en los cuatro meses de duración del proyecto.
Es de anotar que, por cada tonelada de residuos orgánicos aprovechables transformados en abonos, se previenen las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero en un 70 %, representadas en CO2.
Para tener en cuenta

Los bajos porcentajes de reciclaje del área metropolitana, incluidos en el Informe de Calidad de Vida 2023, conminan a las autoridades a tomar medidas y a implementar estrategias encaminadas a generar mayor cultura ciudadana en la separación en la fuente. Según la experta en el tema, Yani León, “una de las razones para establecer la obligatoriedad del reciclaje en los hogares, a través del Acuerdo 012 en Bucaramanga, fue la necesidad de reducir la cantidad de residuos que se disponen actualmente en el relleno sanitario El Carrasco”.
Sin embargo, estamos lejos de esa meta. Según datos del referido informe, por citar sólo una cifra, en Bucaramanga, por cada habitante, se lleva a El Carrasco 323 kilogramos de residuos sólidos.
En el resto de municipios, la cifra de basura depositada en ese relleno supera la media nacional de 210 kg por cada habitante: 308, en Girón; 249, en Floridablanca; y 215, en Piedecuesta.
De acuerdo con León, “los incrementos en la disposición per cápita de residuos sólidos han ido acompañados de pocos avances en materia de reciclaje”.
















