sábado 01 de junio de 2019 - 12:00 AM

Una segunda oportunidad para vivir en Bucaramanga

La destreza del equipo médico de la FCV, sumada al avance de la tecnología, ha permitido que durante cinco años 20 personas vuelvan a la vida gracias a un implante de corazón artificial.
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Han pasado cinco años desde que el Instituto Cardiovascular de la FCV, en Floridablanca, implantó el primer corazón artificial a una paciente con falla cardíaca avanzada. Fue el primero en Suramérica.

Cielo González, oriunda de Albania, Santander y quien durante más de tres décadas se dedicó a la docencia, tuvo ‘nueva vida’ gracias al HeartMate II, un dispositivo de asistencia ventricular, implantado por el equipo de ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea) y Corazón Artificial de la FCV.

El dispositivo reemplazó las funciones de su corazón y mejoró notablemente su calidad de vida.

“Cuando decidieron intervenirme tenía falla cardíaca congénita y no era apta para trasplante. Nunca dudé en hacerme la cirugía ni tuve miedo de ser la primera persona con un corazón artificial. Recuerdo que le dije a los médicos, si Dios me tiene para seguir viviendo, adelante”, relata Cielo.

Desde entonces, a sus 61 años, camina tranquila y feliz sin descuidar su corazón, ese que lleva en un pequeño bolso sujeto a su cintura.

“Al principio la gente que no sabía y me preguntaba: señora, ¿vende minutos?, y yo con una sonrisa les explicaba que en ese bolsito llevaba mi vida”, recuerda.

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¿Corazón de fantasía?

Al hablar de corazón artificial muchos se imaginan un aparato voluminoso o a una persona llena de cables y tubos en un hospital. Sin embargo, esa no es la realidad.

Leonardo Salazar, director del programa de ECMO y Corazón Artificial de la FCV explica que el dispositivo, que se implanta en el interior del pericardio, se une al ventrículo izquierdo y a la aorta.

“Tiene un sistema externo atado por un cable que sale a través de la piel y se conecta a un computador que controla el aparato. Se alimenta de energía con dos baterías”, señala.

Aunque el trasplante siempre debe ser la primera opción para un paciente que presente falla cardíaca avanzada, se ha demostrado que el implante de corazón artificial tiene múltiples ventajas.

“A estos pacientes se les ha implantado el dispositivo no como puente para un futuro trasplante cardíaco, sino como terapia definitiva, lo que significa que pueden tener una vida funcional y llevar a cabo sus actividades con normalidad”, asegura el doctor Leonardo.

“Lo mejor que pudo ocurrir fue encontrarme con este grupo de profesionales que le devuelven a uno prácticamente la vida. Solo los familiares y pacientes sabemos que es tener una falla cardíaca y vivir con la muerte. Volver a la vida y tener autonomía no se paga con nada”, expresa Tomás Gómez, uno de los 20 pacientes con corazón artificial.

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Una segunda oportunidad para vivir en Bucaramanga

“Siempre hay una oportunidad para ser feliz”

En octubre de 2018 Lucía Toro Franco fue sometida al implante de corazón artificial, siete meses después relata cómo ha transcurrido su vida.

“Los primeros tres meses fue duro adaptarme a aprender a vivir una vida distinta. Luego de ese tiempo he llevado una vida normal. Es como una segunda oportunidad de vida. Mi deber es mostrarle a la gente que con este dispositivo se puede tener una vida normal y hasta mejor”, relata.

A pesar de que las situaciones que ha tenido que vivir en compañía de su familia no han sido fáciles, pues tuvo que afrontar un cáncer y como consecuencia de ello solo tiene un pulmón, Lucía le ha hecho frente a la vida con la mejor cara.

“Veo a mi familia cada vez más feliz y unida. Para los pacientes y las familias, este proceso es una segunda oportunidad de tenerlos más tiempo”.

Para comprobar que todo va bien después de la cirugía, Lucía debe venir a Bucaramanga cada tres meses.

“Cada vez que vengo lo hago con una sonrisa porque sé que voy a ver a gente que quiero mucho. Aquí me enseñaron que siempre existirá una oportunidad para ser feliz”, añadió la pequeña de 14 años.

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“Me levanté por mi familia”

A sus 41 años de edad, Yasiris Canchano fue la segunda paciente, en Colombia, en tener un corazón artificial. Esta mujer, quien llegó de Guacamayal, Magdalena a la FCV en busca de un trasplante de corazón nunca imaginó que un corazón mecánico le salvaría la vida.

“Vine a Bucaramanga esperanzada en acceder a un trasplante pero tuve muchas complicaciones. Los médicos les explicaron a mis hijos que la única opción que me quedaba era el HeartMate. Decidimos arriesgarnos”, cuenta Yasiris.

El 2 junio de 2015, Yasiris ingresó al quirófano y después de horas de cirugía pudo estrenar un corazón. Desde entonces han pasado cuatro años.

“La vida me cambió por completo, puedo realizar mis labores en la casa, camino, paseo. Hay días que no amanezco con el mejor ánimo pero por mi familia sigo adelante”.

“Algunas veces se me olvida que tengo el dispositivo y que estoy conectada a un cable. Cuando me voy a levantar siento el tirón del cable y caigo en cuenta de nuevo. El computador pesa dos kilos, pero uno se acostumbra a llevarlos”, añade.

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