lunes 27 de mayo de 2019 - 11:17 AM

En Santander hay escasez de donantes de órganos y aumento en la lista de espera de receptores

Solo en la FCV, 35 personas están en lista de espera para riñón, cuatro para corazón y dos para hígado; mientras que en la Foscal, la lista de espera para riñón es de 40 pacientes.
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Un solo paciente, al morir, puede salvar la vida de unas 50 personas, ya sea mediante la donación de órganos o tejidos... Un dato importante que se debe tener en cuenta para tomar la decisión de ser donantes.

En la Fundación Cardiovascular de Colombia, en Floridablanca, solo este año, ocho personas han recibido trasplante de corazón, nueve de riñón y una de hígado, lo que ha contribuido a mejorar su calidad de vida de manera significativa, eso sin contar los trasplantes que se han realizado en otras instituciones como la Clínica Foscal.

Sin embargo, hay quienes no han tenido la misma suerte debido a la escasez de donantes.

Según el médico Fernando Quintero, coordinador de Trasplantes de la FCV, 35 personas están en lista de espera para recibir un riñón, cuatro para corazón y dos para hígado. En la Foscal la lista de espera para riñón es de aproximadamente 40 pacientes.

Son personas no solo de Santander sino de departamentos de todo el norte de país: Cesar, Magdalena, La Guajira, Norte de Santander, entre otros.

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La problemática radica en que “hay escasez de órganos y aumento de pacientes. Otra cosa es que ha disminuido la accidentalidad. Antes era mucha gente joven que sufría accidentes de tránsito y terminaba con muerte cerebral en las clínicas. Hemos visto que ha disminuido la accidentalidad o quizá ha aumentado la letalidad en el lugar del accidente. Si una persona muere en vía pública ya no puede ser donante, debe haber sido ingresado a una UCI y tener muerte cerebral”, manifestó Quintero.

De allí la importancia de que las familias tomen conciencia de la donación y que no vean el tema como un tabú.

En Colombia, “la Ley 1805 de 2016 sobre donación de órganos, convierte a todos los colombianos en donantes obligatorios, a no ser que en vida manifieste lo contrario”.

Con esta normativa se busca atender la demanda de órganos de miles de colombianos que están en lista de espera y que reclaman una mejor calidad de vida.

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“Según la ley, yo le informo a mi familia que cuando fallezca quiero donar mis órganos, si yo me quiero oponer a la donación, debo dejar un documento por escrito informando que no quiero ser donante cuando fallezca. Ese documento debo enviarlo al Instituto Nacional de Salud. Esa es la forma como ejerzo mi derecho de oponerme a la donación. Si las personas no hicieron ni lo uno ni lo otro, se presume que están a favor (...) eso no lo puede echar para atrás la familia”, agregó el coordinador de la FCV.

Sin embargo, en dicha institución siempre hablan con las familias, “les explicamos, para contarles los beneficios de la donación, informarles de la ley, por lo general la gente termina aceptando ya sea por la ley o porque argumentan que el fallecido fue una persona solidaria, bondadosa, altruista entonces queremos donar los órganos. Si la familia ya definitivamente dice que no, les decimos que firmen un documento donde expresen que se oponen a esa ley”.

El duelo, la resistencia a aceptar a que su familiar ya está muerto, es uno de los principales obstáculos con los que se encuentras los profesionales de la salud a la hora de solicitar la donación, por eso, lo especialistas lo que hacen es esperar un tiempo prudente para que la familia asimile la noticia de la muerte, “luego los abordamos, eso nos ha ayudado a que entiendan la importancia de donar”.

En Santander hay escasez de donantes de órganos y aumento en la lista de espera de receptores

¿Quién puede o no ser donante?

* El rango de edad para ser donante está entre los 3 meses hasta los 70 años

* Si la persona muere en el lugar de un accidente, por ejemplo, ya no sirve como donante órgano; sirve como donante de tejidos, válvulas cardiacas, tendones, huesos, córneas, entre otros, que se pueden rescatar en Medicina Legal.

* Para donación de órganos se requiere estar en muerte cerebral.

* En el tema del corazón, la edad máxima edad para donar está entre 40 a 45 años.

* Si el receptor es pediátrico se le puede poner el corazón de un adulto joven, eso depende del peso y la talla. Al revés no es posible, el corazón de un niño no le va a servir a un adulto, porque va a ser muy pequeño. Lo que se busca es que el corazón sea un poco mayor al receptor.

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* Los profesionales entran a valorar al momento del fallecimiento si la persona es apta para donación. “Un hipertenso, un diabético puede llegar a ser donante siempre y cuando durante su vida se haya cuidado, haya ido a controles y tomado los medicamentos, la función de sus órganos esté conservada”.

* En el caso de enfermedades como el cáncer que hizo metástasis o que tiene un cáncer maligno, ese paciente no puede ser donante de órganos.

* En caso de una persona que recientemente haya salido de la cárcel, se evita tomar esos pacientes, o en caso de que sea un NN porque no se saben los antecedentes, si sufría de enfermedades, si tomaba algún medicamento, si era drogadicto, si frecuentaba prostíbulos, una cantidad de cosas orientan para saber si es donante o no. Siempre quien toma la decisión es el cardiólogo, el hepatólogo o el nefrólogo.

* Si hay un paciente que está en urgencia 0 del corazón, es decir que si no se trasplanta en las siguientes horas puede fallecer, a veces toman un donante con esas características anteriores y le informan al receptor.

“Siempre buscamos evitar riesgos de infecciones y enfermedades en los receptores, por eso buscamos donantes de buena salud”, agregó el médico Fernando Quintero.

En Santander hay escasez de donantes de órganos y aumento en la lista de espera de receptores

Invitación a donar

“Invitamos a que le pierdan el miedo a esto, no es un negocio, no es un tráfico de órganos, tomamos órganos de pacientes que han fallecido. Hacemos un llamado para que se vuelvan donantes que hablen con sus familiares sobre su intención de donar”, dijo Quintero.

El médico pidió solidaridad, porque hoy podemos gozar de buena salud, pero no sabemos si el día de mañana, un familiar o nosotros mismos vamos a necesitar un órgano vital. “Hay que darnos cuenta que podemos en cualquier momento convertirnos tanto en receptor como en donante. La invitación es a saber que al morir, podemos salvarles la vida a 50 personas”, dijo.

El porcentaje de éxito tras un trasplante es muy alto. Los trasplantados pueden gozar de una salud normal, retomar sus actividades, con algunos cuidados.

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