Las cosas buenas
Jueves 02 de octubre de 2025 - 09:43 AM

CDMB: ¡60 años de firmeza!

La historia de la CDMB nos une y nos recuerda lo lejos que hemos llegado en el cuidado de la meseta y la región. Hoy, 2 de octubre, la entidad cumple 60 años.

Ella es doña Margarita Palomino, quien da fe de cómo la CDMB, desde hace décadas, logró estabilizar su humilde hogar, que en el pasado se desmoronaba al filo de la escarpa occidental de la meseta. Hoy, su casa es un jardín y un bello mirador. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Ella es doña Margarita Palomino, quien da fe de cómo la CDMB, desde hace décadas, logró estabilizar su humilde hogar, que en el pasado se desmoronaba al filo de la escarpa occidental de la meseta. Hoy, su casa es un jardín y un bello mirador. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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Desde el aire, Bucaramanga se dibuja como una mano abierta, extendida sobre la meseta, y cada uno de sus cinco dedos es una cañada o un cauce que, por siglos, ha tallado nuestro territorio. Así la muestran las fotos antiguas, y así la sienten quienes han vivido entre pendientes y hondonadas.

En uno de esos “dedos” está el barrio Don Bosco. Allí, desde hace varias décadas, vive doña Margarita Palomino. Ella recuerda que, en el pasado, cada vez que llovía un pedazo de su casa se iba al abismo: “Era como ver la tierra deshacerse debajo de los pies”, dice.

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Esa “falange” de la que hablamos -antes resquebrajada- se convirtió, paradójicamente, en la chispa que inspiró la creación de la entidad homenajeada hoy en esta sección de Cosas Buenas: la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB.

Juan Carlos Reyes, director de la CDMB, está hoy en una entrevista en Vanguardia.com
Juan Carlos Reyes, director de la CDMB, está hoy en una entrevista en Vanguardia.com

Poco antes de su nacimiento, a mediados de los años cincuenta, los habitantes empezaron a notar con alarma que la escarpa occidental se desmoronaba. A lo largo de más de 10 kilómetros y unas dos mil hectáreas, la caída de 120 metros arrastraba cada día cientos de metros cúbicos de tierra. La población se cuadruplicó entre 1918 y 1951 y continuó aumentando. Con más gente llegaron urbanizaciones improvisadas y sistemas de alcantarillado ineficientes que agravaron las quebradas y aceleraron la erosión. Se hizo evidente que, aunque la naturaleza de la meseta no podía “curarse”, era necesario aprender a convivir con ella.

Las escarpas de la meseta de Bucaramanga.
Las escarpas de la meseta de Bucaramanga.

Así nació, el 2 de octubre de 1965, la CDMB. Su primer gran reto fue comprender las causas del debilitamiento de la tierra. Para ello contrató a Hidroestudios Limitada, cuyo diagnóstico fue contundente: la zona occidental se desmoronaba por una combinación de factores geológicos, filtraciones de agua desde la falla de Bucaramanga y erosión regresiva en los cauces.

En 1974, la Corporación asumió el control del alcantarillado y, aunque en 2004 esta función pasó a Empas, quedó marcado su papel pionero en sanear la relación entre ciudad y escarpa.

Juan Carlos Reyes Nova, director general de la CDMB.
Juan Carlos Reyes Nova, director general de la CDMB.

El director actual, Juan Carlos Reyes Nova, recuerda con gratitud a quienes sentaron las bases de la Corporación. Habla de pioneros como el exalcalde y exdirector de la CDMB en sus comienzos, Carlos E. Virviescas Pinzón, así como otros grandes hombres que entendieron que quienes habían escogido asentarse en Bucaramanga vivían rodeados de un terreno inestable y que, sin intervención, la meseta podía desaparecer.

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De esa visión surgieron acciones concretas: la creación de las Reservas Forestales Protectoras Occidental y de Malpaso, germen de lo que hoy se reconoce como bosque seco tropical. La Corporación adquirió predios, los cercó con postes blancos y verdes —colores que desde entonces la identifican— y creó un “parche verde” visible desde el aeropuerto.

Cientos de familias reconocen que, gracias al trabajo silencioso de ingenieros y operarios de la Corporación en su barrio y en otros más, la tierra se estabilizó, los árboles volvieron a cubrir las laderas y las quebradas dejaron de ser heridas abiertas. Todo ello es la prueba de que una institución pública puede transformar la vida cotidiana cuando asume el reto de cuidar el territorio con rigor, cariño y seriedad.

Hoy la CDMB cumple 60 años, y su historia es, en buena medida, la historia de cómo Bucaramanga aprendió a sostener su mano abierta sin que se desmoronara. Porque, sin esta entidad, la meseta difícilmente sería la Ciudad Bonita que conocemos. Nació en 1965 y desde entonces asumió, paso a paso, la tarea de entender, controlar y convivir con un fenómeno natural que parecía imparable.

Obra de estabilización de taludes. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Obra de estabilización de taludes. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

En la actualidad, la CDMB no solo protege la escarpa: administra amplias hectáreas en 13 municipios, vela por las fuentes hídricas y siembra en la región una cultura de sostenibilidad. Sus colores, blanco y verde -los mismos de los postes que marcaron las reservas forestales-, se han convertido en símbolos de esperanza, compromiso y futuro.

Gracias a ese esfuerzo, la mano extendida de Bucaramanga ya no es una mano que se desvanece, sino una mano firme, abierta al porvenir. Y en ella caben historias como la de doña Margarita Palomino, quien vive en una casa situada en una de esas laderas, así como las de otros ciudadanos que hoy pueden decir que sus hogares son más seguros porque alguien, hace 60 años, decidió defender la meseta.

Reconocimientos

El director general de la CDMB, Juan Carlos Reyes Nova, recibió varias condecoraciones.
El director general de la CDMB, Juan Carlos Reyes Nova, recibió varias condecoraciones.
  • En el marco de la conmemoración de los 60 años de la CDMB, su director general, Juan Carlos Reyes Nova, recibió varios homenajes. La Gobernación de Santander, junto con las Alcaldías de Girón y Lebrija, le otorgaron distinciones que destacan no sólo la trayectoria institucional de la CDMB, sino también su papel fundamental en la protección de los recursos naturales, la promoción de los negocios verdes y el desarrollo sostenible de la región.
  • El gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, impuso a Reyes Nova la Medalla Ciudadano Meritorio – Categoría Gran Cruz, un homenaje que simboliza seis décadas de esfuerzo ininterrumpido.
  • El homenaje se extendió al ámbito municipal. El alcalde de Girón, Campo Elías Ramírez, confirió a la CDMB el reconocimiento Eloy Valenzuela – Grado Gran Conmemorador, exaltando el liderazgo de la entidad en la protección de los recursos naturales y su papel articulador en proyectos estratégicos como la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Río de Oro, autorizada por la ANLA.
  • Por su parte, la Alcaldía de Lebrija distinguió a Reyes Nova por su impulso a los negocios verdes, el desarrollo sostenible y el crecimiento económico local.
  • Vale recordar que hace un mes, la Alcaldía de Bucaramanga condecoró al director de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Juan Carlos Reyes Nova, como Buen Bumangués en la categoría Forjadores del Progreso.
  • “Estos reconocimientos no son sólo para mí, sino para todo el equipo humano de la CDMB y para los ciudadanos que creen en nuestra labor. Son un testimonio del camino recorrido durante seis décadas, pero sobre todo un compromiso renovado para seguir defendiendo el ambiente, promoviendo la sostenibilidad y trabajando de la mano con las comunidades”.

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