Las cosas buenas
Viernes 17 de abril de 2026 - 01:30 PM

Sandra y Felipe: dos vidas que se reconstruyen y hoy se unen para siempre

Cuando volver a empezar es posible: una historia que hoy florece. Una pareja, que antes fue drogadicta y hoy está rehabilitada, se une para dar testimonio de fe, resiliencia y esperanza.

De la adicción a la reconstrucción: Sandra y Felipe sellan una historia que se negó a terminar. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
De la adicción a la reconstrucción: Sandra y Felipe sellan una historia que se negó a terminar. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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Tras vivir casi dos décadas presos de la droga y de la oscuridad, Sandra Guio y Felipe Romero han dado este viernes 17 de abril un paso luminoso y definitivo: en la Notaría Séptima sellaron su unión mediante un contrato formal y legal que los reconoce como esposos.

En un acto sobrio pero profundamente significativo, ante el notario Héctor Elías Ariza Velasco, escucharon la lectura de sus derechos y obligaciones conforme al Código Civil, respondieron con un claro “sí, acepto”, firmaron junto a los testigos y recibieron su registro civil de matrimonio.

Con música y oraciones de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de fondo, la decisión consciente de ellos, la de construir juntos una nueva vida ya rehabilitados, tuvo la bendición del notario y de Dios. Es decir, se casaron con todas las de la ley y con el visto bueno del Señor. (Le puede interesar: El amor lo vence todo: la linda historia de una pareja que pasó de la calle al compromiso de vida)

Volver a empezar juntos: una historia que encontró su nuevo camino. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Volver a empezar juntos: una historia que encontró su nuevo camino. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Ese gesto, acompañado por un beso sereno, no buscó borrar el pasado, sino asumirlo como parte del camino recorrido. Fue la confirmación de que, tras años de lucha y recuperación, hoy pisan un terreno más firme, sostenido por la voluntad, la disciplina y una comprensión más profunda de lo que significa amar.

El próximo domingo 19 de abril, la historia sumará otro momento especial en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, donde celebrarán su ceremonia religiosa. Será un encuentro íntimo, cargado de fe, compromiso y gratitud, en el que compartirán con sus seres cercanos la alegría de este nuevo comienzo.

“Lo que viene para nosotros es celebrar la vida, trabajar, estar unidos y cuidar este amor todos los días, además de recuperar a nuestro hijo, aquel que por nuestra adicción dejamos a un lado injustamente”, dice Sandra con una serenidad que refleja todo lo vivido.

Felipe añade: “Y también vamos a ayudar a otros. Porque así como nosotros tuvimos una mano que nos levantó, hay muchas personas que necesitan lo mismo. Todos tienen derecho a recomponer su camino”.

Unidos por la vida: el paso que marca el renacer de la pareja conformada por Felipe Romero y Sandra Guio. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Unidos por la vida: el paso que marca el renacer de la pareja conformada por Felipe Romero y Sandra Guio. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Un pasado difícil

La historia de esta pareja comenzó lejos de este presente, en Tunja, Boyacá, cuando Sandra apenas tenía 18 años y Felipe un año más. Se encontraron en una esquina cualquiera, sin imaginar que ese instante marcaría el inicio de un vínculo que resistiría incluso los momentos más difíciles.

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Sandra empezaba sus estudios de Psicología, llena de sueños. Felipe, aún en el colegio y llegado de Bogotá, tenía la vida por delante. Ambos compartían, sin entenderlo del todo, una batalla silenciosa: la adicción.

“Nos reconocimos en medio del caos”, recuerda Sandra. No hubo promesas, pero sí una conexión profunda. Felipe lo describe como un refugio en medio de la incertidumbre, un lugar donde podían permanecer juntos pese a todo.

Así nació un amor frágil, pero persistente. No fue una historia fácil: estuvo hecha de caídas, intentos y resistencias. En medio de esa realidad nació su hijo, a quien hoy reconocen como su mayor orgullo y una razón poderosa para no rendirse.

Las recaídas, sin embargo, los separaron. Cada uno siguió su camino, mientras su hijo crecía bajo el cuidado de sus abuelos. Pero la vida les tenía preparado un nuevo encuentro.

Felipe Romero y Sandra Guio se casaron con una cermonia civil en la Notaría Séptima. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Felipe Romero y Sandra Guio se casaron con una cermonia civil en la Notaría Séptima. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Años después, en Bucaramanga, se reencontraron en la Fundación Funpaliber. Allí empezó la verdadera reconstrucción: primero la de cada uno, con disciplina y coraje; luego la de ambos, aprendiendo a caminar juntos desde un lugar más consciente. Hoy, rehabilitados, su matrimonio no representa un cierre, sino la apertura de una etapa distinta, en la que el amor se cultiva a diario y también se comparte como una mano tendida para otros.

A esta hora, en la sede de la institución que les ayudó a levantarse -una entidad sin ánimo de lucro respaldada por la Secretaría de Desarrollo Social de la Alcaldía de Bucaramanga-, celebran rodeados de quienes han sido parte de su proceso. Entre abrazos sinceros, parten una torta, elevan un brindis por la vida y se permiten creer, con los pies en la tierra, en una felicidad posible: no la de las telenovelas, sino la que se construye cada día, con esfuerzo, con fe y con la decisión firme de no rendirse. Una vida que ellos mismos, con la bendición de Dios, eligieron recomponer.

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