La Filarmónica de la Universidad de Santander, UDES, transforma comunidades a través del arte.

Hay proyectos que se escriben con tinta. Otros, como la Orquesta Filarmónica UDES, se han compuesto nota a nota, convirtiendo la educación, la inclusión y el talento en una partitura que sigue creciendo.
Desde 2015, la Universidad de Santander, UDES, levantó el telón de una iniciativa gratuita de formación musical para niños y jóvenes de Bucaramanga, convencida de que un instrumento también puede convertirse en una oportunidad de vida.

Lo que comenzó con los primeros acordes de un programa social hoy interpreta una obra mucho más amplia, con presencia en Bucaramanga, Cúcuta y Valledupar, donde cientos de niños y jóvenes hacen parte de una misma armonía.
En 2026, esta composición sumó nuevos movimientos con la creación del Semillero de Iniciación Musical y el Coro Infantil y Juvenil, espacios que amplían la posibilidad de acercarse a la música desde las primeras notas para quienes nunca antes habían tenido contacto con la formación artística.
El presente de la Filarmónica

En la actualidad, la Orquesta Filarmónica UDES reúne a 53 integrantes en Bucaramanga, 46 en Cúcuta y 55 en Valledupar. A ellos se suman 20 niños y niñas que este año comenzaron su recorrido musical en el nuevo semillero, donde cada ensayo representa el descubrimiento de un lenguaje capaz de transformar realidades.
Para Óscar Bautista, coordinador de Cultura de Bienestar Institucional de la UDES, este nuevo compás fortalece la misión social de la Universidad: “La música se convierte en una herramienta de transformación para la comunidad y también en un incentivo para nuestros estudiantes, quienes pueden acceder a becas representativas por hacer parte del proceso”, afirma.

Aunque la iniciativa nació para brindar oportunidades a niños y jóvenes de estratos 1 y 2, comunidades desplazadas, víctimas del conflicto y población en condición de vulnerabilidad, desde 2016 abrió sus atriles a participantes de todos los estratos, convencida de que la música encuentra su mejor interpretación cuando nadie queda fuera de la partitura.
Más allá del dominio de un instrumento o del desarrollo vocal, el verdadero repertorio de la Orquesta Filarmónica UDES está compuesto por valores y habilidades que acompañan a sus integrantes dentro y fuera del escenario. La disciplina marca el compás; la concentración y la escucha afinan cada proceso; mientras que el trabajo en equipo, la empatía, el respeto, la resiliencia y el sentido de pertenencia se convierten en los acordes que sostienen esta experiencia formativa. (Le puede interesar: UDES brilla con cuatro estrellas en el mapa académico internacional)
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Uno de los pasajes más significativos de este año ha sido el crecimiento de los nuevos integrantes del semillero. En pocos meses, quienes comenzaron sin conocimientos musicales ya leen sus primeras partituras, desarrollan técnicas vocales e instrumentales y han vencido uno de los mayores retos para cualquier artista: enfrentarse al público en sus primeras presentaciones.
Detrás de cada interpretación hay un equipo de licenciados en pedagogía musical, directores de orquesta y especialistas en cuerdas, vientos y percusión, quienes, con la batuta de la enseñanza, orientan el desarrollo artístico y humano de cada participante.
A esta gran orquesta también pertenece un público silencioso, pero indispensable: las familias. Su acompañamiento constante, el apoyo en los ensayos y el estímulo para practicar en casa se convierten en el soporte que permite que esta obra continúe creciendo.
La música de la Filarmónica UDES no permanece únicamente en los auditorios. Como parte de la estrategia de extensión universitaria, durante el año ofrece conciertos didácticos, presentaciones navideñas y visitas a instituciones educativas, llevando sus melodías a distintos escenarios y despertando en nuevas generaciones el interés por la formación artística.
La siguiente página de esta historia ya está escrita en el pentagrama. Para el segundo semestre de 2026, la Orquesta Filarmónica UDES ampliará su repertorio, fortalecerá alianzas pedagógicas con agrupaciones nacionales y abrirá nuevas convocatorias para que más niños, jóvenes y músicos de la región se sumen a esta gran sinfonía.
Porque, al final, la mayor obra de la Orquesta Filarmónica UDES no se mide únicamente por los conciertos que ofrece, sino por las vidas que ha logrado afinar durante más de una década.

















