El cumplimiento de uno de los principales requisitos por parte del Gobierno Nacional para abrir la puerta de la paz, el fin del secuestro, sería el primer paso para que Gobierno y Farc puedan llegar a una posible mesa de diálogo.

Publicado por: COLPRENSA
Desde el día de su posesión el presidente de la República, Juan Manuel Santos, le advirtió a los grupos guerrilleros que su Gobierno estaría dispuesto a entablar diálogos de paz siempre y cuando se comprometieran a cumplir las condiciones fundamentales para que un proceso de ese tipo se pudiera dar.
En su discurso de posesión el 7 de agosto de 2010 Santos esgrimía su posición frente a posibles diálogos de paz: “A los grupos armados ilegales que invocan razones políticas y hoy hablan otra vez de diálogo y negociación, les digo que mi Gobierno estará abierto a cualquier conversación que busque la erradicación de la violencia y la construcción de una sociedad equitativa y justa. Eso sí, insisto, sobre premisas inalterables, la renuncia a las armas, al secuestro, al narcotráfico, a la extorsión y a la intimidación... mientras no liberen a los secuestrados, mientras sigan cometiendo actos terroristas, mientras no devuelvan a los niños reclutados a la fuerza, mientras sigan minando y contaminando los campos colombianos, seguiremos enfrentando a todos los violentos sin excepción con todo lo que esté a nuestro alcance”.
Desde entonces quedó claro que hasta que las Farc no cumplieran esas mínimas condiciones no se podía hablar de paz. Sin embargo, los fuertes reverses militares que han sufrido desde que inició el gobierno Uribe hasta la fecha, han hecho que el discurso de guerra en las Farc empiece a cambiar.
Eso se pudo comprobar con dos importantes pronunciamientos por parte del grupo guerrillero. El Primero, se dio este año cuando dieron a conocer que daban por terminada la práctica del secuestro extorsivo.
Si bien el anuncio fue tomado con escepticismo por la opinión pública y el gobierno, sí deja entrever que dan por abandonada la posibilidad del llamado ‘intercambio humanitario’.
La segunda muestra de disposición a dialogar de las Farc se dio con la liberación de los 10 policías y militares secuestrados. De hecho, la exsenadora Piedad Córdoba dio a conocer que durante la liberación, los guerrilleros le manifestaron que ojalá “la próxima vez que nos encontremos que sea para hablar de paz”.
Sin lugar a dudas son hechos de paz por parte de la guerrilla. Sin embargo, el presidente Santos ha señalado que no son suficientes. Todavía se desconoce el paradero de un gran número de secuestrados civiles y la práctica de sembrar minas antipersonal, el reclutamiento de menores y los actos terroristas continúan ocurriendo.
SOLO RUMORES
A pesar de todo esto, los rumores sobre acercamientos entre las partes abundan pero sobre el papel no hay nada concreto. Se dice que el verdadero propósito del viaje a Cuba del presidente Santos fue para hablar de paz y no de la Cumbre de las Américas, pues ya ese país había confirmado que no estaba interesado en asistir.
Precisamente, el expresidente Andrés Pastrana, quien ya tuvo la experiencia de una negociación con las Farc, ha recomendado que en caso de iniciar una mesa de diálogos, lo principal es que no haya zonas de distensión y que ese proceso se haga en algún lugar del extranjero, el cual en este caso podría ser Cuba.
Otro rumor que apunta en ese sentido fue la revelación hace unos días, del periódico El Espectador, que informó que una agencia de comunicaciones ya estaría asesorando al Gobierno para diseñar una estrategia encaminada a ambientar un proceso de verdadera reconciliación entre todos los colombianos.
Según dio a conocer ese medio, el objetivo de dicha contratación “sería crear en la sociedad la idea de que el país no puede seguir desangrándose en una guerra inútil y atroz y que tenemos que parar ya el conflicto”.
En ese sentido, otra de las recomendaciones del expresidente Pastrana es que si se van a iniciar diálogos con la guerrilla, lo mejor es hacerlo en completo hermetismo mientras se tienen avances concretos. El presidente Santos ha dicho que si en este momento estuviera adelantando conversaciones con las Farc, los últimos en saberlo serían los medios de comunicación.
Más allá de eso, no se puede negar que hay disposición de parte y parte para dar fin al conflicto armado. El propio comandante de las Farc ha reconocido que “vale la pena intentar romper ese círculo maldito y apostarle más bien a la reconciliación y la paz”.
Incluso el Congreso de la República se ha puesto en la tarea de dar trámite a una reforma constitucional que ha sido calificada como la llave de la paz que tendrá Juan Manuel Santos.
En momentos en que acaban de salir de la selva los últimos militares y policías las condiciones parecen estar dadas, pero surge el afán para que la guerrilla se deje de rodeos, cumpla las condiciones y se siente de una vez por todas a dialogar. Por esa razón ya hay quienes proponen que el marco legal para la paz tenga una fecha de expiración y sea Santos quien lidere el proceso.
Si bien en este momento la guerrilla no ha cumplido los requisitos, la Fundación Ideas para la Paz publicó un estudio elaborado por el investigador Carlos Franco Echavarría, titulado ‘La verificación en un eventual proceso de paz’, en el que se señala que “un proceso sin cese de hostilidades es posible adelantarlo, pero requiere que sea un proceso de bajo perfil y de poca exposición política, y preferiblemente desarrollado en el extranjero”.
De otro lado, el duro revés militar que sufrieron las Farc y que dio como saldo un total de 69 guerrilleros abatidos deja entrever que el Estado colombiano continúa avanzando en su estrategia militar así se hable de diálogos.
No es coincidencia que el duro golpe haya sido dado al Bloque Oriental, pues este es el ala más guerrerista de ese grupo armado y al parecer no estaría de acuerdo con la política de Timochenko de “apostarle más bien a la reconciliación y la paz”.
LO QUE SIGUE A CORTO PLAZO
En términos de avanzar en el camino hacia una mesa de diálogos, el próximo paso será la visita de la exsenadora Piedad Córdoba a los prisioneros de las cárceles que la guerrilla llama presos políticos y que están allí por el delito de rebelión.
Las visitas son importantes porque con la entrega de los militares y policías secuestrados, el intercambio humanitario queda fuera de la mesa y las Farc quieren proteger de alguna forma a sus excombatientes.
Por el momento, el Gobierno asegura que hay 1.950 personas presas por el delito de rebelión; mientras las Farc aseguran que se trata de 15 mil miembros de su grupo recluidos en las cárceles. A esta disparidad de cifras se suma la suministrada por Piedad Córdoba quien ha dicho que el número de “presos políticos” es de 7.500.
Sin lugar a dudas la liberación de los militares y policías secuestrados es un hecho que permite que se siga avanzando en la búsqueda de la paz. Este hecho deja claramente la puerta abierta para que ahora sí, después de la época Pastrana, el tema se ponga nuevamente sobre la mesa y se inicien conversaciones. Difícil sería que ambas partes ignoraran las señales que se están dando mutuamente para que por fin Colombia pueda soñar con el fin de la guerra.















