Como un 'putchipü' o palabrero, la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, terció en la disputa que tenía seriamente distanciadas a dos vecinas del barrio Los Cerezos, de Barrancas (La Guajira), por la presencia de un árbol de nin.

Publicado por: COLPRENSA
El derecho wayúu se vio reforzado por esta arijuna (mujer blanca u occidental) que llegó desde la capital a demostrar que la solución pacífica de los conflictos es el camino.
Una de la dos jóvenes mujeres, Eliannis Ávila, hizo comparecer a la otra, María Fernanda Bermúdez, en la Casa de Justicia del municipio, porque el árbol de la discordia, sembrado en la propiedad de María Fernanda, deja caer sus hojas y rastrojos en la de Eliannis. Los dos predios están separados solo por una cerca de alambre de púas, mientras que las dos mujeres lo estaban por los insultos, los desaires y los desplantes.
"Ya me tiene cansada de que todos los días esté barriendo, recogiendo los pañales del hijo. Traté de hablar con ella, pero es muy agresiva. Entonces, decidí traerla acá a ver si me podían ayudar", se quejó Eliannis al comenzar la diligencia de conciliación en la Casa de Justicia de Barrancas.
La Ministra Correa le dio la palabra a María Fernanda, quien se quejó de que Eliannis "a todo momento quiere andar 'picándoselas'. A ella todo le cae mal. A Ella no le consta que el hijo mío le tira los pañales allá. Como ella me demandó, me vine a dar cuenta qué era", dijo, y con su intervención dejó claro para los que estaban en el recinto que se trataba de un problema menor, pero que, si se dejaba así, podría escalar.
"¿Tú crees que realmente estás haciendo algo que la pueda incomodar a ella?", le preguntó la Ministra de Justicia a María Fernanda, cuando las dos mujeres por fin dejaron de señalarse y responsabilizarse. A la Ministra la apoyaba Yaritza Barón, una robusta mujer que fue postulada por su comunidad de Barrancón para que fuera elegida como conciliadora en equidad.
Pero María Fernanda no le respondió a la Ministra, que aguardaba con paciencia que las dos se desahogaran. "Para mí, no estoy haciendo nada, sino que ella pretende que yo vaya y corte el palo. Y no le voy a dar el gusto, porque no me da la gana", dijo María Fernanda sin mirar a la Ministra ni a Eliannis, quien respondió: "Lo único que estoy pidiendo es que pode el árbol, que recoja su basura, porque yo no puedo estar recogiendo una basura que es de ella. No lo creo justo".
Después de otra andanada de reproches y señalamientos entre las dos mujeres, la Ministra Corea les recordó que todos tienen derechos. "Tenemos derecho a ejercer nuestros derechos, pero nuestros derechos llegan hasta donde empiezan los derechos del otro, y nosotros no podemos ejercer nuestro derecho de tal manera que le hagamos daño a otro, así sea mínimamente", dijo la Ministra.
María Fernanda y Eliannis escuchaban con atención, un poco más relajadas, y la Ministra continuó: "Respetar al otro es lo que nos va a permitir vivir tranquilamente en comunidad". Y dirigiéndose a María Fernanda: "Si tú eres consciente de que tu árbol tira basura en el patio de Eliannis, por qué no tratamos de hacer algo para que eso no vuelva a suceder. Sencillamente, con eso tu vecina no va a estar mortificada".
En ese momento, la Ministra Correa les explicó que cuando ellas habían optado por una conciliación, habían elegido un mecanismo muy importante, porque la mujer que se sentía afectada con el árbol pudo haber instaurado una demanda contra la otra en un juzgado, en donde, probablemente, le pondrían una multa a la dueña del árbol o la obligarían a cortarlo.
"Eliannis ha venido a este recinto es a tratar de que esto se solucione por las buenas, en lugar de que el conflicto vaya mucho más lejos. Este espacio es realmente importante para que ustedes, por las buenas, puedan solucionar la situación en lugar de tener que acudir a juzgados y demandas. Al menos convivan pacíficamente", les dijo la Ministra.
Después de otra intervención de la conciliadora en equidad Yaritza Barón, que ya tiene en su haber 20 conciliaciones exitosas, las dos mujeres enfrentadas por el árbol de nin aceptaron llegar a un acuerdo y terminaron en un abrazo en presencia de la arijuna (la Ministra de Justicia) que había llegado de la capital a hablarles de los medios alternativos para la solución de conflictos, que apoyan la labor de los tradicionales y respetados palabreros.
"Nosotros necesitamos no solamente formar un acuerdo en Cuba, sino construir paz desde las más pequeñas fibras y células de la sociedad hacia arriba. Si todos vamos estando e paz con el vecino, vamos ampliando la paz y vamos construyendo un país todo en paz", dijo la Ministra al salir de la Casa de Justicia de Barranca, la primera que inauguró la funcionaria el 10 de agosto de 2012.
"La intolerancia es uno de los factores que más genera violencia. Miren el problema tan elemental que tenían estas dos vecinas, y estaban absolutamente irritadas, no querían verse", agregó la Ministra Correa. "Pero miren la diferencia como se van: ellas construyen una paz en la vecindad, una paz que emanan a sus hijos y una paz que se va regando entre vecinos para construir una gran paz".














