En 1984, en una de las sequías más grandes de Colombia, las autoridades ‘bombardearon’ las nubes con el objetivo de producir lluvia. En China y Estados Unidos utilizan esta medida para aumentar las precipitaciones.

Las autoridades no solo contemplan la posibilidad de un racionamiento de energía ante los bajos niveles de los embalses por el fenómeno de El Niño, sino que también existe la viabilidad de volver a ‘bombear’ las nubes, como en 1984, para que llueva.
En esa época se utilizó esta práctica, en Bogotá, debido al cierre del túnel Palacio-Rioblanco que es vital para suministrar agua al embalse de Chingaza, en la capital, que en este momento está en sus niveles más bajos en los últimos 40 años y que ha generado el racionamiento de agua.
Los ‘bombardeos’ de nubes se realizan con anhídrido carbónico o hielo seco y genera un enfriamiento en las nubes para condensar el vapor y así producir las precipitaciones que son necesarias en estos momentos para no entrar en un racionamiento de energía en la capital o en Colombia.
Lilia Plazas, una periodista que estuvo en los ‘disparos’ contra las nubes en 1984, habló en diálogo con Caracol Radio sobre esta práctica. “A pesar de la complejidad de la operación, el resultado fue exitoso, tres días después del bombardeo, llovió en la región, contribuyendo a elevar los niveles de agua en los embalses”.
La técnica consiste en lanzar desde aeronaves bengalas especiales que contienen estos químicos además de yoduro de plata y hasta acetona. Esto genera una condensación en las nubes que, con el tiempo, alcanzan un gran tamaño y posteriormente caen como gotas en las lluvias.
Además: Colombia podría entrar en racionamiento de energía por fenómeno de El Niño
Esta práctica se ha utilizado históricamente en Estados Unidos y en China. Recientemente fue México el país que ‘bombardeó' las nubes para generar lluvias durante la sequía de agosto de 2023. En esa oportunidad los ‘disparos’ se hicieron desde una base militar en Sinaloa para estimular las lluvias.
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En su momento, las autoridades mexicanas confirmaron que estos ‘bombardeos’ hicieron que las lluvias aumentaran entre un 35 y un 60 %, hecho que permitió que disminuir la sequía que amenazó con un racionamiento sectorizado en el país.












