Tras dos semanas de plantón en la Plaza de Bolívar, campesinos levantaron la protesta tras firmar acuerdos con el Gobierno, dejando una comisión en Bogotá para vigilar su cumplimiento.

Publicado por: Redacción Colombia
Después de quince días de resistencia bajo la lluvia, el frío capitalino y el asfalto de la Plaza de Bolívar, las organizaciones campesinas que llegaron desde distintas regiones del país decidieron levantar el plantón que mantenían en el corazón político de Colombia. Lo hicieron tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno Nacional, que incluyó compromisos concretos, garantías para su retorno a los territorios y la conformación de una comisión de seguimiento que permanecerá en Bogotá.
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El campamento, instalado el pasado 12 de mayo, se convirtió en un símbolo de lucha y dignidad. Más de 800 campesinos y campesinas, provenientes de la Amazonía, la Orinoquía, el Catatumbo, Putumayo, Caquetá y otras zonas del sur del país, reclamaron durante dos semanas atención urgente a problemáticas estructurales: acceso a servicios básicos, protección ambiental, cumplimiento de acuerdos previos y medidas efectivas para frenar la violencia que los acosa en sus regiones.
“No venimos por dádivas, vinimos por derechos”
Durante su permanencia en Bogotá, los manifestantes desplegaron carpas, cocinas comunitarias y espacios de diálogo en plena Plaza de Bolívar. Pese a las difíciles condiciones climáticas, resistieron pacíficamente con carteles, arengas y un mensaje claro: el abandono estatal en sus territorios ya no es tolerable.
“No venimos por dádivas, vinimos por derechos. Esta es una protesta de vida, de tierra, de dignidad”, dijo a medios nacionales Yuliana Ramírez, lideresa campesina del Meta, en una de las tantas jornadas en las que la plaza se convirtió en tribuna abierta para los olvidados.
El Gobierno, a través del Ministerio del Interior y con acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, abrió un canal de diálogo que se mantuvo activo a lo largo de las dos semanas. Gabriel Rondón, viceministro del Interior, lideró las mesas de concertación que desembocaron en un acuerdo que contempla medidas a corto y mediano plazo.
Entre los puntos pactados se encuentra la instalación de una comisión permanente de verificación, integrada por delegados de las organizaciones campesinas, funcionarios del Ministerio del Interior y representantes de otras carteras como Ambiente, Agricultura, Salud y Vivienda. Esta comisión se quedará en Bogotá para hacer seguimiento a la ejecución de los compromisos.
“El acuerdo no se agota con el levantamiento del campamento. Este es apenas el comienzo de una ruta de trabajo conjunto. La presencia de esta comisión garantiza que no haya olvido ni dilación”, afirmó Rondón al cierre de las mesas.
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Además, el Gobierno se comprometió a generar espacios de articulación institucional para atender con enfoque diferencial las necesidades de estas regiones. Se contemplan brigadas integrales de salud, mejora de vías terciarias, protección de líderes sociales, fortalecimiento de proyectos productivos sostenibles y garantías de participación para comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes.
La salida pacífica y un mensaje de esperanza
Este martes 27 de mayo, la Plaza de Bolívar volvió poco a poco a su rutina habitual. Sin embargo, el eco de los días vividos permanece. La Alcaldía de Bogotá, que ofreció asistencia humanitaria durante la jornada, destacó la forma ordenada en que se levantó la movilización.
“Lo que se logró aquí fue un ejemplo de cómo el diálogo, cuando se da con respeto y voluntad, puede prevenir crisis mayores. Agradecemos la actitud del Gobierno Nacional y la dignidad con la que las organizaciones campesinas llevaron esta protesta”, expresó el secretario de Gobierno del Distrito, Gustavo Quintero.
Para las comunidades que regresan a sus territorios, el balance es positivo pero prudente. “Hoy levantamos las carpas, pero no bajamos la guardia. Lo firmado debe cumplirse, porque nuestra gente sigue allá, esperando que esta vez el Estado sí aparezca”, dijo uno de los voceros antes de emprender el regreso.
La comisión de seguimiento comenzará sus funciones esta misma semana y tendrá como primer reto verificar el cumplimiento de cronogramas, desembolsos y coordinación interinstitucional.















