El fallecimiento del senador revive un dolor que él mismo sufrió en su infancia, cuando perdió a su madre, Diana Turbay.
Publicado por: Redacción Colombia
El fallecimiento de Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato presidencial, dejó a su hijo Alejandro, de apenas cuatro años, en la orfandad. La escena repite una herida profunda que el propio Miguel vivió en 1991, cuando, a los cinco años, perdió a su madre, la periodista Diana Turbay, asesinada durante un fallido operativo de rescate tras su secuestro por el cartel de Medellín.
En ese entonces, Diana había sido engañada con la promesa de una entrevista con el líder del ELN, Manuel Pérez, pero terminó en manos de Los Extraditables, grupo al servicio de Pablo Escobar. La operación para liberarla acabó con su vida y marcó para siempre a su hijo.
Un hogar construido con amor
Miguel Uribe contrajo matrimonio en 2016 con María Claudia Tarazona, a quien llamaba su “gran amor y compañera de vida”. En esa unión, Miguel no solo sumó a su vida a María Claudia, sino también a las tres hijas que ella tenía de una relación anterior: María, Emilia e Isabella, a quienes consideraba como propias. Tres años después, en 2019, nació Alejandro, su único hijo biológico.
En redes sociales, Miguel compartía con frecuencia imágenes familiares, resaltando que su mayor fortaleza era el amor de sus hijos y de María Claudia. Ella, por su parte, publicó el pasado 9 de junio, pocos días después del atentado que sufrió el político en el occidente de Bogotá: “Nuestro amor me mantiene firme, la familia que construimos es mi mayor fortaleza”, escribió junto a fotografías familiares.

La lucha por su vida
Tras el ataque armado, Miguel permaneció internado en la Fundación Santa Fe durante dos meses, acompañado día y noche por María Claudia. Ella fue la voz visible de su recuperación, pidiendo oraciones y recibiendo a familiares, amigos y líderes políticos que se acercaban al hospital.
El 11 de agosto, cerca de las 2:00 a. m., una nueva hemorragia apagó su vida. Su esposa compartió un emotivo mensaje de despedida: “Siempre serás el amor de mi vida. Gracias por ser un papá para las niñas y el mejor papá para Alejandro. Pido a Dios me muestre el camino para aprender a vivir sin ti. Nuestro amor trasciende este plano físico. Espérame, que cuando cumpla mi promesa con nuestros hijos, iré a buscarte y tendremos nuestra segunda oportunidad. Descansa en paz, amor de mi vida, yo cuidaré a nuestros hijos”.
La partida de Miguel Uribe no solo deja un vacío en la política nacional, sino que revive una dolorosa historia familiar marcada por la violencia y la pérdida, una que ahora enfrenta su hijo Alejandro.
















