Colombia
Domingo 07 de septiembre de 2025 - 07:14 PM

El menú de las Farc: esto es lo que comían los secuestrados en la selva

Un experto en gastronomía se dedicó a averiguar qué alimentos les daban los guerrilleros a los secuestrados.

Las Farc retuvieron por años a militares y secuestrados de alto perfil como Ingrid Betancourt (Archivo/VANGUARDIA)
Las Farc retuvieron por años a militares y secuestrados de alto perfil como Ingrid Betancourt (Archivo/VANGUARDIA)

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Publicado por: Alberto Donadío

¿Qué comían los secuestrados de las Farc? La respuesta la tiene Felipe Castilla Corzo, que se dedicó durante años a investigar la alimentación de los secuestrados para su libro ‘Sancocho de Mico’, que presentó en Ulibro, la reciente feria del libro de la Unab realizada en Neomundo. Castilla estudió gastronomía y enseña gastronomía en la Universidad de la Sabana en Bogotá.

Los secuestrados comían arroz y granos y a veces carne de mico y otros animales de monte. Esa es la respuesta breve, pero la investigación de Castilla revela muchas otras curiosidades, como las empanadas de tigre. No las comieron sino en una sola ocasión, pero les parecieron que tenían buen sabor al coronel Raimundo Malagón Castellanos, militar secuestrado en el Meta en 1998, y al senador Jorge Eduardo Géchem, del Huila, secuestrado en un avión en 2002. Los guerrilleros solo les dijeron tiempo después que eran empanadas de carne de tigre, pero no hubo una reacción negativa de parte de los comensales. Al coronel William Donato Gómez, de la Policía Antinarcóticos, secuestrado en el Guaviare en 1998, le gustaba la lechona de saíno que preparaban los guerrilleros para el aniversario de las Farc. El coronel estuvo secuestrado 12 años.

Elí Mejía alias 'Martín Sombra' fue el carcelero de las Farc.
Elí Mejía alias 'Martín Sombra' fue el carcelero de las Farc.

Los secuestrados también comieron otros mamíferos terrestres como danta o tapir, chigüiro, guatín y fara. Géchem recordaba con alegría el día en que los guerrilleros cazaron una danta. Cuando la empezaban a asar, sonó el pito que indicaba la presencia de un avión del Ejército. Había que abandonar el campamento, pero Géchem y otro secuestrado, en medio de la carrera, agarraron un pedazo del animal y se lo comieron. El grado de cocción era tan bajo que el senador recuerda haberse cubierto de sangre.

Las Farc retuvieron por años a militares y secuestrados de alto perfil como Ingrid Betancourt (Archivo/VANGUARDIA)
Las Farc retuvieron por años a militares y secuestrados de alto perfil como Ingrid Betancourt (Archivo/VANGUARDIA)

No había peces en la dieta de los secuestrados

No había peces en el menú porque la guerrilla se alejaba de los grandes ríos, para evitar ser detectados desde el aire. Sólo de vez en cuando les daban a los prisioneros consomé de caribe o piraña.

El menú diario era monótono: arroz con lenteja o arveja o fríjol. Con los sobrados de toda la semana se preparaba la sopa de todito, que resultaba agradable porque se cocinaba por muchas horas, según recordaba el coronel de la policía Enrique Murillo Sánchez, secuestrado en Mitú en 1998. El coronel estuvo secuestrado 12 años.

El día empezaba a las 6 de la mañana cuando los guerrilleros les llevaban tinto con galletas a los secuestrados. Estos llamaban al tinto la Coca-Cola fariana. En el día les daban más tinto y manchatripas, nombre que los secuestrados daban a refrescos como Frutiño. El almuerzo era a las 11 am. Alan Jara, el exgobernador del Meta secuestrado en 2001 y liberado en 2009, le contó a Felipe Castilla que si los secuestrados veían que los guerrilleros llevaban tres ollas desde el campamento hasta la alambrada donde los tenía presos, el almuerzo iba a ser arroz con arveja, lenteja o fríjol y manchatripa, es decir, el almuerzo de todos los días. Si en cambio veían cuatro ollas también les llevaban carne de algún animal salvaje o cancharina. Estas son arepas hechas con harina de trigo y agua de panela.

Las Farc retuvieron por años a militares y secuestrados de alto perfil como Ingrid Betancourt (Archivo/VANGUARDIA)
Las Farc retuvieron por años a militares y secuestrados de alto perfil como Ingrid Betancourt (Archivo/VANGUARDIA)

Curiosidades de los menús de las Farc, según los secuestrados

En el libro que escribió sobre su secuestro (El mundo al revés), Alan Jara cuenta que el segundo desayuno que le dieron estando sometido al capricho de las Farc fue caldo de costilla y arepa, que coincidencialmente era lo que comía en su casa.

El subintendente de la Policía John Frank Pinchao, capturado en Mitú en 1998 y secuestrado durante 9 años, contó en su libro (Mi fuga hacia la libertad): “Cuando terminábamos las caminatas, los guerrilleros armaban cocinas y preparaban los alimentos. El menú diario consistía en una sopa de pasta, a la que después de hecha le agregaban sardinas y le derramaban un tarro de aceite, decían ellos que para que quedara potente. El aceite flotaba sobre el plato, su sabor era desagradable, pero era lo único que había para comer”.

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A Pinchao, cuando le dieron sancocho de mico, la carne le supo a carne de res fresca.

Alan Jara recuerda que cuando el presidente Álvaro Uribe dijo que los guerrilleros en la selva iban a tener que comer raíces, al almuerzo a los secuestrados les dieron medio pollo a cada uno y el comandante mandó a decir que era para que bajaran las raíces. “Comimos sabroso y abundante por cuenta de la frasecita esa”, anotó Jara.

Guerrilla de las Farc (Archivo / VANGUARDIA)
Guerrilla de las Farc (Archivo / VANGUARDIA)

Comandantes de las Farc tenían otro menú, para evitar ser envenenados

Los guerrilleros comían lo mismo que los secuestrados, pero los comandantes tenían su propio menú, para evitar ser envenenados. Lo preparaban rancheros distintos.

Agenor Viellard, sargento mayor de infantería de marina, pasó tres años secuestrado en las selvas del Chocó. Al desayuno, al almuerzo y a la comida le daban la misma sopa de arroz, a veces con plátano. Cuando llegaba una remesa, le daban también lenteja, arveja o frijol. Verduras nunca probó, ni él ni los secuestrados en otras selvas.

Los secuestrados no podían tener mascotas, pero sí gallinas. Alan Jara cuenta que al principio se comían los huevos crudos, pero luego vieron que con las latas de sardinas podían armar una especie de hornilla para cocinarlos. Como combustible utilizaban los mangos de los cepillos de dientes y de las máquinas de afeitar, al igual que el desodorante Yodora.

Al volver a la libertad, algunos secuestrados terminaron detestando lo que comían en la selva. Alan Jara no podía comer arroz blanco y mucho menos si tenía arvejas encima. El senador Géchem volvió a comer pasta, pero con abundante salsa, para olvidar el masacote que comió por cuenta de las Farc.

Felipe Castilla cuenta que el Mono Jojoy en una visita a los secuestrados les preguntó qué querían. Además de libros y alimentos distintos, alguien pidió helados Crem Helado y otro un Rolex. Meses después llegaron los helados perfectamente congelados. Y también el Rolex.

Publicado por: Alberto Donadío

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