El colombiano Santiago Monroy, premiado en Londres por su retrato del oso andino ‘Pocillo’.

Publicado por: Danilo Cárdenas
El biólogo y fotógrafo colombiano Santiago Monroy logró lo que pocos: su retrato de un oso andino fue seleccionado entre más de 60.000 imágenes de 113 países por el Museo de Historia Natural de Londres, en la edición 2025 del Wildlife Photographer of the Year, el concurso de fotografía de naturaleza más prestigioso del mundo.
La imagen, titulada Out of the Darkness (Salir de la oscuridad), muestra al oso 'Pocillo’, un ejemplar reconocido por los investigadores que habita los bosques cercanos a Bogotá. El retrato fue capturado con una cámara trampa instalada en la Reserva Natural Eco Palacio, a unos 30 kilómetros de la capital.
El jurado otorgó a Monroy el reconocimiento Highly Commended en la categoría de Retratos de Animales, un galardón que no solo destaca su talento artístico, sino que también visibiliza a una especie vulnerable a la extinción por la pérdida de hábitat y la cacería en los Andes.
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La historia detrás de ‘Pocillo’, el oso andino que conquistó Londres
‘Pocillo’, conocido también como 'el mocho’ por faltar una de sus orejas, es un viejo habitante de las montañas bogotanas. Durante años, guías locales y biólogos lo consideraron un animal agresivo, pero Monroy descubrió otra cara: un oso tranquilo y majestuoso que impone respeto solo con su presencia.
El encuentro duró más de una hora. “Respetarle su espacio y leer su lenguaje corporal nos permitió contemplarlo sin asustarlo ni alterar su comportamiento”, contó el fotógrafo. La foto, iluminada por la tenue luz del bosque y envuelta por la neblina, transmite la calma y la fuerza del animal, pero también la fragilidad del ecosistema andino.
Un retrato que conecta ciencia, arte y conservación
Monroy, de 31 años, estudió Biología y trabajó en proyectos de conservación antes de dedicarse por completo a la fotografía durante la pandemia. “Yo espero que mis fotografías motiven a conservar los ecosistemas y a apoyar a las comunidades rurales que los protegen”, afirmó.
La familia Alméciga, guardiana de la Eco Palacio, fue clave en el proceso. Ellos ayudaron a identificar los lugares donde los osos suelen pasar, lo que permitió ubicar la cámara trampa con precisión. El primer intento falló por falta de batería, pero la paciencia dio frutos: “Ese día fue como abrir un regalo de Navidad”, recordó Monroy.
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El colombiano celebra hoy un sueño cumplido: ver su obra expuesta en el Museo de Historia Natural de Londres, junto a colecciones que alguna vez estudiaron naturalistas como Charles Darwin.











