El exsuperintendente aseguró que todas las pruebas están en poder de la Fiscalía.

Publicado por: Redacción Nacional
La revelación hecha por el presidente Gustavo Petro sobre el papel de Laura Sarabia en el escándalo del saqueo a la salud no pasó inadvertida para quien estuvo al frente del organismo encargado de vigilar el sistema. El exsuperintendente de Salud, Luis Carlos Leal, respondió que la verdad, apenas ahora, comienza a abrirse paso.
Sus declaraciones se conocieron luego de que el jefe de Estado afirmara públicamente que fue Sarabia —entonces su funcionaria de mayor confianza y hoy embajadora en el Reino Unido— quien llevó a la Superintendencia a los interventores que terminaron involucrados en el desvío de recursos públicos del sistema de salud. En ese contexto, Leal decidió fijar posición y explicar cómo vivió internamente uno de los episodios más sensibles del actual Gobierno. Lea además: Petro confiesa que la intervención a las EPS fracasó por una decisión de Laura Sarabia
La reacción de Luis Carlos Leal tras las palabras de Petro
Leal fue claro al señalar que no le corresponde establecer responsabilidades individuales. Sin embargo, sí confirmó que las decisiones que se tomaron en la Superintendencia estuvieron basadas en información que llegó desde la Casa de Nariño y que, en su momento, se presentó como una directriz presidencial.

“No soy quién para determinar quién tuvo realmente la responsabilidad”, afirmó el exfuncionario, dejando en manos de la Fiscalía General de la Nación cualquier actuación jurídica. Su postura, más que defensiva, apuntó a subrayar que actuó bajo un esquema de confianza institucional propio del trabajo en equipo dentro del Gobierno.
Uno de los puntos más delicados de su pronunciamiento fue la referencia a las hojas de vida de los interventores. Según relató Leal, estas llegaron a través de personas cercanas a Laura Sarabia, con el mensaje explícito de que se trataba de una instrucción directa del presidente Petro.
Leal sostuvo que, frente a esa información, procedió a verificar que los perfiles cumplieran con los requisitos legales exigidos para las designaciones. “Con lo cual claramente he verificado que se hubieran cumplido los requisitos cedidos a esa designación”, explicó, dando a entender que el procedimiento administrativo se ajustó a la norma, aunque el origen de la orden hoy esté en entredicho.
El exsuperintendente fue insistente en que todas las pruebas están en poder de la Fiscalía. Aseguró que desde el momento en que se detectaron irregularidades y posibles negocios alrededor de la salud, su despacho informó a las autoridades judiciales y entregó el material probatorio correspondiente.

Para Leal, lo ocurrido encaja en lo que el propio presidente Petro ha descrito como un “entramado de traición”, diseñado para mantener los negocios alrededor del sistema de salud mientras desde la Superintendencia se intentaba ejercer un control efectivo. “Esperamos que la Fiscalía reúna las pruebas y verifique quién tuvo la responsabilidad”, remarcó.
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Más allá de las responsabilidades individuales, Leal alineó su discurso con la visión del presidente Petro sobre la necesidad de una solución de fondo. Insistió en que mientras exista intermediación en el sistema, los riesgos de corrupción seguirán latentes.
“Mientras ese cáncer siga existiendo, no va a haber enfermedad que se cure”, concluyó, en referencia a la reforma a la salud promovida por el Gobierno. Para el exsuperintendente, el escándalo no solo expone traiciones internas, sino las debilidades estructurales de un sistema que, según él, sigue siendo terreno fértil para los corruptos.















