Reportes técnicos muestran exceso recurrente en niveles máximos permitidos entre 2020-2026. Meteorólogos cuestionan gestión.

Publicado por: Danilo Cárdenas
La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) confirmó lo que comunidades ribereñas del Sinú han denunciado por años: la hidroeléctrica Urrá operó sistemáticamente por encima de los niveles máximos permitidos, comprometiendo la seguridad de miles de cordobeses ante eventos climáticos extremos.
Entre 2020 y 2024, el embalse superó la Curva Guía Máxima, el límite técnico de seguridad, en al menos el 20% del tiempo evaluado. En el segundo semestre de 2025, esa cifra escaló al 30,6%. En enero de 2026, días antes de las inundaciones que dejaron 13 barrios bajo el agua, el sobre-embalsamiento se registró en cinco jornadas.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, fue categórica: “Ese volumen máximo del embalse ha sido recurrentemente sobrepasado. Hay un sobre-embalsamiento recurrente por parte de la represa”. Vélez reveló que la ANLA emitió seis conceptos técnicos advirtiendo sobre las inconsistencias operativas de Urrá, sin que se implementaran correctivos de fondo.
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El 1 de febrero, el caudal de entrada pasó de 500 a más de 2.500 metros cúbicos por segundo en apenas 36 horas. La hidroeléctrica, con el embalse ya al límite, se vio forzada a abrir compuertas. El resultado: municipios como Cereté, Lorica y San Pelayo amanecieron inundados.

“Un embalse no se llena con tres días de lluvia”
El meteorólogo Max Henríquez calificó la situación como una “falla garrafal” en la gestión hidráulica. “Un embalse no se llena con tres días de lluvia. Un embalse se llena con una temporada lluviosa”, explicó a Infobae Colombia.
Henríquez señaló que con el fenómeno de La Niña en curso desde septiembre de 2025, el sentido común dictaba mantener niveles bajos: “Uno debe recibir un fenómeno de La Niña con un embalse a medio llenar”.
La peor decisión: generar energía en plena emergencia
Un dato reveló el comportamiento atípico de Urrá: el 1 de febrero, en plena creciente, la generación de energía superó en 1.194% su promedio histórico, según la ANLA. La empresa priorizó producción eléctrica sobre prevención de desastres, llenando aún más un embalse que ya no tenía margen de maniobra.
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Solo cuando la presión se hizo insostenible, Urrá apagó las turbinas el 4 de febrero. Demasiado tarde. El agua ya había arrasado viviendas, cultivos y la vida de cinco personas.
Control gubernamental, responsabilidad compartida
El Ministerio de Hacienda controla el 99,98% de las acciones de Urrá. El gobernador Erasmo Zuleta fue directo: “El mismo gobierno nacional tiene el control absoluto de la junta directiva con cinco miembros. Han pasado cuatro años. Ahora por qué van a buscar el culpable aguas arriba”.
El presidente Gustavo Petro ordenó investigación penal y pidió la renuncia del gerente encargado, Juan Acevedo, quien dimitió horas después. Acevedo defendió su gestión afirmando que jamás violaron niveles máximos, contradiciendo los reportes técnicos de la ANLA que demuestran lo contrario.

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5 personas muertas y 13 barrios inundados solo en la fase crítica. 2.400 m³/s el caudal de entrada registrado en la emergencia (equivalente a vaciar 58 piscinas olímpicas por minuto). 1.194% de aumento en generación eléctrica el 1 de febrero, en plena crisis
La Superintendencia de Servicios Públicos abrió inspección para evaluar la operación durante la emergencia, mientras la ANLA ya inició proceso sancionatorio ambiental contra la empresa.
“Cuando llegó la alerta, ya el agua estaba dentro de las casas”, relata María del Carmen Pérez, habitante de Lorica ahora refugiada en un colegio. Su testimonio resume el fracaso de un sistema que priorizó utilidades sobre vidas humanas.













