El jurista explicó cómo fue su llegada al gabinete y detalló prioridades en sistema penitenciario y articulación institucional.
Publicado por: Redacción Vanguardia
El inicio de 2026 sorprendió al abogado y académico Jorge Iván Cuervo en medio de su rutina habitual: clases en la Universidad Externado, columnas de opinión con fuertes reparos al Ejecutivo y una activa participación en redes sociales. Nada hacía prever que, en cuestión de días, su nombre pasaría de la crítica pública al corazón del Gobierno nacional, en un momento político particularmente sensible y a pocos meses de concluir el mandato del presidente Gustavo Petro.
El ofrecimiento, según relata, no fue gestionado por él. Surgió a través de un contacto que le informó que en la Presidencia estaban revisando perfiles para el Ministerio de Justicia y del Derecho. Cuervo, quien había participado en mesas técnicas tras la elección presidencial por invitación del representante Alirio Uribe, envió su hoja de vida. Días después fue citado a la Casa de Nariño. Tras una conversación de 45 minutos con el jefe de Estado, aceptó el cargo.
Una llegada inesperada al gabinete
Cuervo reconoce que el proceso fue más sencillo de lo que imaginaba. En la reunión preguntó directamente por qué había sido escogido, teniendo en cuenta que no proviene de la política partidista ni del activismo, y que tampoco milita en el partido de Gobierno. El presidente le respondió que valoraba tres aspectos: su perfil progresista y liberal, su trayectoria académica en temas de justicia y su vínculo con el Externado, universidad que históricamente ha tenido presencia en esa cartera.
Durante el diálogo se abordaron asuntos como la necesidad de fortalecer un plan de derechos humanos en las cárceles, impulsar la jurisdicción agraria y revisar la situación de la Uspec. Por su parte, Cuervo expuso su interés en priorizar el acceso a la justicia, especialmente el fortalecimiento de casas de justicia y sistemas locales, un enfoque que considera ha quedado relegado frente a debates mediáticos como extradiciones o marcos jurídicos de paz.
El nuevo ministro ha sido crítico del Gobierno en columnas publicadas en El Espectador. Cuestionó la declaratoria de emergencia económica, a la que calificó de inconstitucional, y expresó reparos frente a decisiones del Ejecutivo, incluso sobre el papel del exministro Eduardo Montealegre. Sin embargo, sostiene que su designación demuestra apertura del presidente a integrar voces independientes.
🗓️ Esta semana en @MinjusticiaCo presentamos la hoja de ruta del nuevo ministro Jorge Iván Cuervo y reafirmamos nuestro compromiso con la institucionalidad y la transparencia.
— MinJusticia Colombia (@MinjusticiaCo) February 15, 2026
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Desafíos institucionales y tensiones judiciales
En el plano institucional, Cuervo asume el ministerio en medio de fricciones entre el Ejecutivo y las altas cortes. El reciente fallo del Consejo de Estado sobre el salario mínimo reavivó tensiones con la Casa de Nariño, que también ha tenido desacuerdos con la Corte Constitucional y la Corte Suprema.
El ministro anunció que sostendrá reuniones con el presidente del Consejo de Estado, Alberto Montaña, y subrayó que el Ministerio de Justicia debe actuar como articulador del sistema judicial, incluyendo la Fiscalía y los organismos de control. Asegura que cuenta con libertad para ejercer ese rol y que no dudará en expresar desacuerdos técnicos cuando lo considere necesario, siempre con respeto institucional.
Otro frente crítico es el sistema penitenciario. Las alertas por hacinamiento, problemas de salud y riesgos de seguridad para directivos del Inpec han puesto el foco sobre la gestión carcelaria. Cuervo informó que trabaja de manera coordinada con el Inpec y la Uspec para atender contingencias, como la reciente falta de agua en la cárcel de Guaduas, y para revisar denuncias sobre la prestación del servicio de salud a personas privadas de la libertad.
El nuevo ministro reconoce que llega en la recta final del Gobierno, pero insiste en que su prioridad será dejar conceptos jurídicos claros y avanzar en ajustes estructurales. “Somos hombres de leyes y de reglas”, afirma al describir el sello externadista que, asegura, marcará su gestión en estos meses decisivos.















