El presidente electo Abelardo de la Espriella les dio un mes para entregarse. Ambos son señalados de dirigir las estructuras armadas que protagonizan la violencia en el Catatumbo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Han pasado 17 meses desde que comenzó la confrontación entre el Frente de Guerra Nororiental del ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc en el Catatumbo, un conflicto que ha provocado una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años en Colombia.
La disputa ha dejado más de 100.000 personas desplazadas, además de homicidios, confinamientos y una creciente afectación a las comunidades de Norte de Santander.
Aunque las operaciones de la Fuerza Pública han permitido importantes golpes contra las economías ilegales de ambos grupos, la violencia continúa. Lea: De La Espriella declaró objetivo militar a alias ‘Alfred’ y ‘Andrey’: les dio un mes para entregarse
Solo durante el primer semestre de 2026, la Trigésima Brigada del Ejército reportó la incautación de más de 14 toneladas de clorhidrato de cocaína, la destrucción de 47 laboratorios para el procesamiento de alcaloides y la captura de 65 integrantes de estas organizaciones armadas.

Este panorama será uno de los principales desafíos en materia de seguridad para el presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien el pasado 8 de julio lanzó un ultimátum contra los máximos responsables de ambos grupos.
“Aprovecho los micrófonos de los medios que nos acompañan para declarar a alias Alfred, del Frente de Guerra Nororiental del ELN, y alias Andrey, del Frente 33 de las disidencias de las Farc, objetivos militares del Gobierno del Tigre; tienen un mes para entregarse. De lo contrario, vamos a ir por ustedes y les va a caer todo el peso de la ley y del Estado de derecho”, afirmó durante un acto en Cúcuta.
Los dos hombres que encabezan la confrontación
Robinson Navarro Flórez, conocido con los alias de “Alfred” o “Francisco”, es considerado por las autoridades el principal comandante del Frente de Guerra Nororiental del ELN y uno de los hombres con mayor influencia dentro de esa organización en el nororiente del país. Según información de inteligencia, tiene cerca de 56 años y acumula más de tres décadas en la guerrilla.
Los reportes oficiales indican que inició como guerrillero raso en el frente Camilo Torres Restrepo, luego integró la cuadrilla Cacique y en 1998 fue nombrado segundo comandante del Frente de Guerra Nororiental. Desde 2006 figura como máximo cabecilla de esa estructura.
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Las autoridades lo investigan por múltiples hechos violentos, entre ellos la fuga de 71 reclusos de la cárcel Modelo de Cúcuta en el año 2000; el asesinato de dos sacerdotes y dos civiles en Convención en 2005; ataques con minas antipersonal contra militares; una emboscada contra la Policía en Ocaña en 2015 y un atentado con explosivos contra tropas del Ejército en El Carmen, en marzo de 2023, que dejó diez militares muertos y nueve heridos.
Los organismos de inteligencia sostienen que suele moverse entre zonas rurales cercanas a Tibú y territorio venezolano, donde presuntamente se refugia para evadir la presión de las autoridades.
En la otra orilla aparece Carlos Eduardo García, conocido como alias Andrey Avendaño, uno de los principales voceros de las disidencias de las Farc lideradas por alias Calarcá Córdoba durante los diálogos adelantados con el Gobierno Petro y señalado como cabecilla del Bloque Magdalena Medio.
Ingresó a las Farc en 2010 y fue capturado cuatro años después por un atentado contra las Fuerzas Militares en la vía entre Cúcuta y Tibú. En 2017 obtuvo la libertad condicionada tras la aplicación de la ley de amnistía derivada del Acuerdo de Paz y su caso pasó a conocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
La JEP revisó seis procesos judiciales en su contra. Entre ellos figuran una condena por terrorismo y rebelión, órdenes de captura por homicidio y otros delitos, además de investigaciones por el secuestro del soldado Brayan Suescun y por concierto para delinquir.
En 2024, ese tribunal lo expulsó del sistema de justicia transicional al establecer que había retomado las armas e ingresado nuevamente a las disidencias de las Farc.
Su más reciente aparición pública ocurrió el 21 de julio del año pasado, cuando, junto a otros comandantes disidentes, envió una carta al presidente Gustavo Petro cuestionando el rumbo de la política de paz total y reiterando que no contemplaban dejar las armas mientras, según afirmaron, no existieran avances en sus exigencias.
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Con ese antecedente y el reciente ultimátum del presidente electo, ambos cabecillas vuelven a estar en el centro de la estrategia de seguridad que comenzará a implementar el nuevo Gobierno.















