La subida de precios en Bucaramanga se siente en el bolsillo y la mesa de los hogares. Ante el incremento de precios de algunos productos, Vanguardia presenta una serie de alternativas en alimentos para que pueda hacerle ‘un quiebre’ al golpe de la inflación.

Bucaramanga es la ciudad con la mayor inflación en el país, según el Dane, con un 7,05 %. Uno de los elementos que más contribuye a ese resultado es el valor del popular ‘corrientazo’, el alza de algunos alimentos y la comida en restaurantes.
Ante ese desafío, los hogares tienen que recurrir a diferentes cambios de hábitos para sobrellevar los costos.
En el informe más reciente del Dane, los almuerzos, mejor conocidos como ‘corrientazos’, se ratificaron como los productos que más aportan a la inflación de la capital santandereana. Como el efecto de la inflación también llega a las cocinas, hay una serie de alternativas en productos o alimentos cuyos valores se han mantenido estables para no trastocar las cuentas del hogar.
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Las alzas que padeció la ciudad
En el último informe del Dane se aprecia un extenso listado de alimentos que han tenido un aumento considerable en sus precios en los últimos doce meses.
Productos como las naranjas han experimentado un aumento del 51 % en su valor. Para ejemplificar, si un kilogramo de naranjas costaba $1.000 en junio de 2025, ese precio subió a $1.510, aproximadamente.
Otros alimentos que han aumentado su precio han sido el tomate de árbol (45,3 %), las papas (45,3 %), la arracacha (33,82 %), las frutas frescas (33,48 %) y la yuca (28,7 %), entre otras.
Aunque a menor ritmo, la carne de res también ha presentado un incremento significativo en el último año en Bucaramanga, con un repunte del 17,7 %. De hecho, este es uno de los cinco productos que más contribuyen a la inflación en la ciudad, solo superado por los almuerzos y los arriendos.
En el listado también hay un incremento de los productos derivados de la leche (11 %). De acuerdo con el Dane, productos como la mantequilla (8,6 %) y la leche (9,4 %) han tenido una variación superior al promedio inflacionario de la ciudad.
Los estables
Como una alternativa ante la variación de varios productos, hay algunos que han mantenido su cambio de precio por debajo de la inflación de la ciudad. Es el caso de los plátanos, que han mostrado una variación de 6 %, seguidos del maíz (5 %), la avena y sus derivados (4,1 %) y la panela (3,3 %), entre otros. Entre las proteínas hay dos cuya variación no ha sido mayor: la carne de pollo (2,4 %) y los productos de río o de mar (1,4 %).
Los que bajan
En la categoría de los alimentos que tuvieron una reducción de precios hay varios alimentos clave para recetas alternativas. En el caso de las proteínas se encuentran los huevos, con una caída de 0,08 %, y la carne de cerdo (1 %).
Entre los demás productos con caída de precios se encuentran el arroz (-7,7 %), los tomates (-14,4 %) y las legumbres frescas (-21 %). De igual manera, los bananos se mostraron como una de las pocas frutas que tuvo una caída de precios en los últimos doce meses.
Riqueza gastronómica vs. inflación
Cuando los precios presionan el presupuesto de los santandereanos, siempre habrá una gran variedad de posibilidades para sortear la situación con creatividad y mucho sabor. La cocina santandereana se ha ganado un puesto privilegiado en los corazones y deseos de los comensales no solo por sus sabores contundentes, sino también por el abanico de recetas que ofrece a partir de un solo producto.
Si bien el tema de la inflación requiere un análisis exhaustivo y una mirada experta desde disciplinas como la economía, siempre será una buena oportunidad para hacer brillar el extenso listado de alimentos que se pueden cultivar en este territorio y lo que se puede preparar con ellos. Así que en Vanguardia le contamos cuáles son las opciones que puede incluir en su recetario para probar nuevos sabores, mientras encuentra alternativas para no incrementar su presupuesto.

Condimentos y hierbas culinarias
Tener menos ingredientes no debería ser una excusa para no potenciar el sabor de un plato. Las mejores aliadas para lograrlo son las hierbas y los condimentos. Tenerlos a la mano puede transformar una proteína animal en una preparación exquisita o convertir unas verduras en una excelente opción proteica para un plato fuerte.
Cocinar con hierbas aromáticas es una alternativa sencilla, natural y con bajo contenido de sal y grasas. Estos ingredientes aportan carácter a las preparaciones.
Las hierbas aromáticas ofrecen una amplia diversidad de matices en aroma y sabor, capaces de enriquecer cualquier preparación con pequeñas cantidades. Pueden emplearse frescas o secas, enteras o trituradas, adaptándose a diferentes técnicas culinarias.
Además, cultivarlas en casa es una opción práctica y accesible, ya que muchas de ellas crecen fácilmente en espacios reducidos como balcones, patios o incluso dentro del hogar, en macetas ubicadas cerca de una ventana. Albahaca, perejil, laurel, romero y hierbabuena son algunas de las más comunes.
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Para quienes deseen cultivarlas, algunas de las recomendaciones que entrega Yuly Forero, administradora ambiental y de los recursos naturales y líder de Cultivando Vida, son usar compost para mejorar la fertilidad del suelo, retener la humedad y alimentar microorganismos; regar en la tarde para reducir la evaporación, disminuir el estrés hídrico y aumentar la eficiencia; y mantener el suelo cubierto con hojas secas, paja o material vegetal para conservar la humedad, reducir la maleza y proteger la vida del suelo.

Yuly también destaca que algunas plantas funcionan mejor juntas: albahaca, cebollín, lechuga, cilantro y rúgula.
Y, para quienes no saben cómo almacenarlas antes de que terminen olvidadas en la nevera y se echen a perder, Yuly también entrega algunas recomendaciones: “Hay una forma de conservar el aroma, sabor y propiedades de nuestras plantas aromáticas. La hierba seca se convierte en un insumo infaltable en nuestra cocina. En nuestro caso, cuando podamos las aromáticas de nuestra huerta, dejamos algunas ramitas para ponerlas a secar. Las atamos con una cuerda y las colgamos boca abajo. El truco está en que se deben dejar secar siempre a la sombra, pero en un lugar bien ventilado. Después de 10 o 15 días ya estarán listas para recoger y almacenar”.

Trigo y sus derivados
Otro de los productos cuya variación de precio es negativa es la harina de trigo y sus derivados. Es uno de los ingredientes más versátiles de la gastronomía colombiana. Viaja fácilmente por la cocina dulce y salada, así que es posible usarla todos los días y obtener sabores diferentes.
La chef santandereana Diana Acevedo comparte varias recetas para aprovechar este ingrediente semanalmente.
La primera es una de las más queridas por los colombianos: pan cascarita. “Se caracteriza por su suavidad interior. Solo se necesitan 1000 gramos (g) de harina de trigo, 200 g de margarina, 200 g de azúcar, 20 g de sal, 40 g de levadura y 450 ml de agua”, detalla la chef Diana Acevedo.
A la harina se agrega azúcar, margarina, la mitad del agua indicada por la chef y sal; el objetivo es activar la levadura y arrancar con el proceso de fermentación. Luego se amasa y se agrega agua hasta que esté homogénea, y se almacena en una bolsa plástica para llevar a la nevera.
Una vez lista, se amasa durante unos minutos más, se extiende en forma rectangular, se esparce margarina a la mitad y se cubre con la parte sin margarina, sin cortar. Se sellan los bordes y, con ayuda del rodillo, se extiende la masa para luego cortar tiras y enrollar.
Se llevan a una lata engrasada para dejar fermentar hasta que doble su tamaño. Finalmente, se hornea a 180 °C durante 20 o 30 minutos.
Otra opción es preparar banderillas de salchicha con queso mozzarella. Solo se necesitan palos de pincho y, para la cobertura: 200 g de harina, 20 g de azúcar, 5 g de sal, 6 g de levadura y 120 g de agua. El secreto de la chef Diana Acevedo es dejar reposar la masa para lograr la textura esponjosa y freír en aceite bien caliente.
La siguiente receta es la de las palmeritas o corazones de hojaldre: “son un clásico de las panaderías y tiendas de barrio colombianas y con cafecito ¡no se diga más!”, destaca la chef.
Para preparar esta receta se necesitan: 500 g de harina de trigo tradicional, 5 g de sal, 5 g de azúcar, 50 g de margarina, 250 ml de agua y 250 g de hojaldre.
“En la harina adicionamos sal, azúcar y margarina. Mezclamos y vamos adicionando el agua poco a poco, en forma de lluvia. Formamos una masa homogénea y llevamos a refrigeración por 20 minutos en una bolsa plástica. Sacamos de la nevera, espolvoreamos harina en el mesón y extendemos con las manos en forma rectangular. Ponemos hojaldre en una bolsa plástica y extendemos con ayuda de un rodillo para ponerlo en el centro de la masa. Cerramos y sellamos muy bien para hacer nuestras palmeritas o corazones”, detalla la chef.
Se hornea a 200 °C: 15 minutos por un lado, se voltea y 10 minutos más en el horno.

Huevos
Los huevos son la proteína más versátil para consumir en el desayuno e incluso en el almuerzo. Muchas recetas colombianas llevan un huevo como protagonista o acompañamiento.
Hay infinitas maneras de prepararlos: frito, revuelto, cocido, con adobo de cebolla y tomate; agregando salchicha, pollo, carne, champiñones, maíz. Pero la chef Diana Acevedo recurre a una receta tradicional de nuestra gastronomía: ponche de huevo. La inflación no puede ser excusa para privarse de un postre tradiconal.
“Separamos dos claras de las yemas y batimos las claras en un plato con ayuda de un tenedor hasta que estén a punto de nieve. Cuando las claras estén firmes y el plato se pueda levantar, quiere decir que están listas. Adicionamos dos cucharaditas de azúcar y seguimos batiendo. Después, las yemas y un traguito de aguardiente”, explica la chef.
Finalmente, hay que batir sin dejar perder la textura, llevar a una copa y queda lista una receta tradicional del territorio.

Carne de cerdo
La carne de cerdo fue una de las proteínas que tuvo una caída en su precio: 1,09 %.
Las costillas de cerdo horneadas, al barril o en freidora de aire son una buena opción para trasladar un ‘corrientazo’ a la casa.
Solo se necesita panela rallada, ajo en polvo, pimienta, sal, paprika y canela en polvo para el adobo. “El tiempo de horneado depende del tamaño de la costilla; revisa que quede bien asada”, señala la chef.
Otra opción es preparar tacos con carne de cerdo. Para el adobo se requiere cebolla, ajo, pasta de achiote, canela, pimienta, sal, vinagre de manzana y orégano.
“Se puede acompañar con tortillas de maíz o unas buenas arepitas, si lo prefieres. También con cebollitas rojas encurtidas, cilantro fresco finamente picado, guacamole, crema agria o pico de gallo”, agrega la chef santandereana.

Arroz
El arroz fue otro de los productos que tuvo una caída en el precio y uno de los infaltables para muchos colombianos a la hora del almuerzo. Además de hacer un arroz blanco tradicional, con pollo, mixto o de palitos (con fideos pequeños), la chef propone una opción económica: arroz de mollejas.
Aunque este alimento ha sido históricamente accesible y de bajo costo, también ha sido infravalorado. Sin embargo, con el tiempo se ha ganado un lugar en las cocinas.
“Este arroz de mollejas y corazones es una receta muy económica y rendidora, una verdadera delicia que les llegará directo al corazón”, destaca la chef Acevedo.
Solo se requiere una bandeja de corazones y mollejas de pollo, una taza de arroz, zanahoria rallada, aceite achiotado, cebolla larga, tomate, pimentón, ajo y perejil.
Lo primero es cocinar los corazones y mollejas con sal, pimienta y adobo al gusto. En un sartén se prepara el sofrito o guiso con los demás ingredientes para luego terminar de cocinar allí los corazones y mollejas. La zanahoria se pone al final, se deja sofreír durante cinco minutos; finalmente, se agrega el arroz y se añade agua de la cocción previa de los corazones para darle más sabor.


















