Vecinos aseguran que, pese a las reiteradas denuncias, ninguna autoridad ha intervenido. La comunidad advierte que el problema ya no solo afecta la movilidad, sino que representa un grave riesgo ambiental y sanitario.

Una creciente preocupación invade a los habitantes del sector de la calle 36 con carrera 2ª, donde, según denuncian los vecinos, una recicladora habría ocupado de manera ilegal la totalidad de la vía pública para convertirla en su particular sitio de disposición y almacenamiento de residuos.
La comunidad asegura que el lugar permanece invadido por materiales reciclables, desechos de diferentes clases y elementos acumulados a la intemperie, generando un panorama de desaseo, desorden y deterioro ambiental que afecta diariamente a quienes residen en el sector.
“Esto ya no es una calle, es un basurero permanente. Nosotros llevamos años soportando esta situación y nadie hace absolutamente nada”, manifestó Javier Aceros, habitante del barrio, quien afirma que el problema se ha convertido en parte del paisaje ante la falta de acciones de las autoridades.
Según los residentes, además del impacto visual, la acumulación de residuos favorece la presencia de malos olores, insectos y roedores, mientras que la ocupación de la vía dificulta la movilidad de vehículos y peatones.

Los denunciantes consideran que el problema trasciende una simple invasión del espacio público y se convierte en un asunto ambiental que exige la intervención inmediata de las autoridades competentes. Recuerdan que el manejo de residuos debe cumplir normas técnicas y ambientales, así como respetar el uso adecuado del espacio público, obligaciones que, aseguran, en este caso estarían siendo ignoradas.
“No puede ser que una actividad económica se desarrolle pasando por encima del bienestar de toda una comunidad”, expresó otro residente que prefirió mantener su identidad en reserva.

La indignación aumenta porque, según los habitantes, las quejas han sido presentadas en repetidas oportunidades ante distintas autoridades, pero hasta el momento no se observan controles efectivos ni soluciones concretas: “Nos sentimos abandonados. Hemos denunciado una y otra vez, pero pareciera que nadie escucha a la comunidad”, insistió Javier Aceros.
Los vecinos afirman haber documentado la situación mediante fotografías en las que se observa la ocupación de la vía y la acumulación de materiales, imágenes que hicieron llegar como soporte de esta denuncia ciudadana.

Este caso hace parte de las denuncias que llegan a la sección Defensor de la Comunidad, de Vanguardia, espacio en el que los ciudadanos exponen problemáticas que afectan su calidad de vida y solicitan la intervención de las autoridades competentes para recuperar el orden, garantizar el cumplimiento de las normas ambientales y proteger el espacio público. Envíe su denuncia a este correo electrónico: eardila@vanguardia.com
















