Gastronomía
Domingo 25 de mayo de 2025 - 09:35 AM

¿Qué sembrar en una huerta casera en Bucaramanga?

¿Cuándo es el mejor momento para sembrar? ¿Cómo prevenir plagas? ¿Cuáles son los alimentos más fáciles de cultivar en Bucaramanga? Recopilamos todo lo que necesita saber para tener una huerta en casa.

Suministrada/Vanguardia
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Tener una huerta es abrir las puertas de casa a la naturaleza. Una apología a la tierra y lo que nos regala. Construirla se convierte en una experiencia transformadora y una oportunidad de convertir espacios tan reducidos como balcones o terrazas en un aporte a la sostenibilidad.

Con compromiso y creatividad, sembrar alimentos frescos en el hogar es una práctica accesible, sostenible y profundamente gratificante. Así lo explica Yuly Forero Pedraza, administradora ambiental y de los recursos naturales, quien lidera el proyecto Cultivando Vida, con el que ha acompañado a cientos de familias en su camino hacia la autosuficiencia alimentaria, la reconexión con la tierra y el aprovechamiento de espacios en casa.

“Una huerta es un espacio natural donde podemos cultivar alimentos frescos como hortalizas, hierbas aromáticas y condimentarias. Generalmente, cuando pensamos en este tipo de cultivos, creemos que solo es posible hacerlo en grandes extensiones de tierra. Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que es una excelente oportunidad para embellecer y dar un toque verde a espacios urbanos como balcones, patios, terrazas o ventanales”, señala Forero.

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Lo importante no es el tamaño del espacio, sino la disposición de vivir el proceso, que además dará cosecha prontamente: a los dos, tres o cuatro meses de la siembra, hasta un año. “Desde 2018, trabajamos con Cultivando Vida en estos talleres y hemos conocido a muchas personas que, aunque cuentan con espacios muy pequeños, tienen la iniciativa y el deseo de cambiar su alimentación y conectar con sus raíces”, cuenta esta emprendedora santandereana.

Todo esto forma parte del concepto de seguridad alimentaria que pretende promover a través de tres pilares fundamentales: que los alimentos cultivados sean seguros para el consumo y estén frescos; que no se dependa de intermediarios para acceder a estos alimentos; y que haya variedad nutricional.

Además del cultivo, en los talleres de Cultivando Vida, Yuly Forero también enseña cómo hacer compostaje, para aprovechar al máximo los recursos del hogar. Al final, ese es el objetivo, que una huerta sea terapéutica, sostenible y accesible.

Suministrada/Vanguardia
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A propósito, el próximo 7 de junio Yuly ofrecerá un taller para aprender sobre los cuidados básicos, reproducción por semilla y esqueje, reconocimiento de semillas nativas, elaboración de abonos y enmiendas orgánicas, preparación de repelentes orgánicos y poda y mantenimiento de plantas. La cita será en el Jardín Botánico Eloy Valenzuela, en Floridablanca, a las 9.am. Aquí puede obtener más información: 3204469762.

¿Por dónde empezar?

Iniciar una huerta en casa no requiere grandes inversiones. “Aún en espacios muy pequeños, es posible hacerlo en macetas. También existe la posibilidad de transformar una pared, y ahí es donde aparecen las huertas verticales como una excelente opción para conectar nuestros espacios con la naturaleza, mientras producimos alimentos”, apunta Yuly.

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- Recipientes: puede empezar con cajones, estibas, baldes, ollas viejas, macetas o cualquier contenedor reutilizable. La clave está en reutilizar y transformar.

- Sustrato: es fundamental usar tierra enriquecida, para lo que el compostaje sería una excelente opción. Lo puede conseguir mezclando tierra negra y abono. Una proporción adecuada es tres partes de tierra por una de abono. “Si no se puede hacer compost, se puede comprar humus de lombriz o de capote”.

- Semillas: es muy importante vivir la experiencia desde la semilla para garantizar su capacidad reproductiva. “Poner la semilla en la tierra húmeda y esperar unos días también fortalece la paciencia, una virtud que se desarrolla con el hábito”, agrega.

- Luz solar: una de las condiciones que se debe garantizar para la huerta es tener luz natural. Si no es posible tener el sol directo, debe garantizar buena iluminación mínimo dos o tres horas al día, según la planta.

“Es importante aclarar que todas las plantas de huerta, absolutamente todas, necesitan luz natural para realizar el proceso de fotosíntesis. A veces, vemos en internet imágenes o videos de plantas creciendo en cocinas, y personas que cortan el cilantro directamente de ahí para cocinar. Esas escenas no siempre reflejan la realidad, porque las plantas sí necesitan sol para desarrollarse”, explica la administradora de alimentos.

- Agua y observación diaria: el riego adecuado dependerá del clima y el entorno. Observar el color y la humedad de la tierra es clave para saber cuándo regar.

“Una tierra húmeda se ve más oscura, una tierra seca se ve más clara (marrón claro). Este tipo de observación nos conecta nuevamente con lo natural. Y ahí está uno de los secretos para que una huerta funcione: estar en contacto con las plantas”.

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Suministrada/Vanguardia
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Las mejores opciones para una huerta en Bucaramanga

El clima influye directamente en la selección de los cultivos. En Bucaramanga y su área metropolitana, donde el clima es cálido, no es recomendable cultivar zanahorias, cebollas, rábanos o remolachas, ya que se desarrollan mejor en climas templados o fríos.

En Bucaramanga Yuly recomienda cultivar: cilantro, espinaca, acelga, tomate, pepino, hierbas aromáticas.

Sin embargo, la luz solar también es un factor clave para elegir qué sembrar. En espacios con poca luz solar se puede optar por menta, cilantro, perejil, apio en rama, lechuga. Si se cuenta con un espacio con entrada directa de sol puede cultivar tomate, pepino, romero, albahaca, orégano.

Los retos: sustrato, espacio y plagas

Una preocupación común en las huertas de la ciudad es la aparición de plagas. Según Forero, una planta bien cuidada, nutrida y ubicada será más resistente a estos ataques. “Si seguimos ciertas recomendaciones básicas, como elegir un buen sustrato y una maceta adecuada, podemos prevenir muchos de estos problemas”.

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El desarrollo de las raíces es clave para una planta sana. Cuanta más tierra tenga la maceta, mejores serán los resultados. Para cultivos que dan frutos: tomates, pepinos o berenjenas, se recomienda usar recipientes de al menos 30 cm de profundidad. Para plantas aromáticas: lechuga, espinaca o perejil, bastan 10 a 15 cm.

Además, hay que evitar sembrar muchas plantas en una misma maceta. “Lo ideal es dejar al menos 10 cm entre cada planta”, dice la experta. Esto permite que cada una desarrolle su sistema de raíces y absorba nutrientes correctamente.

Además, si usamos una semilla limpia, la planta crecerá desde el primer momento en condiciones óptimas. “Una planta bien cuidada, bien nutrida y bien ubicada será una planta fuerte, y es mucho menos probable que sufra ataques de plagas”.

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¿Cuáles son las plantas más fáciles para empezar?

Forero recomienda comenzar con especies aromáticas como menta, romero, perejil, cilantro, albahaca o lechugas. “Son especies todo terreno, no requieren grandes espacios y sus cosechas son rápidas”.

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Aunque el tomate no es difícil de cultivar, puede requerir un tutor o soporte a medida que crece. Por eso, se sugiere iniciar con cultivos sencillos, adquirir experiencia, y luego aventurarse con otras especies.

“Lo ideal es iniciar con lo más sencillo, enamorarse del proceso y luego, a partir de esa experiencia, ir adquiriendo más conocimientos. Porque el conocimiento se construye a través de la práctica”, expresa.

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