El nombre Guacahayo guarda una memoria ancestral del río Magdalena. Desde esa imagen nace El Cielo del Guacahayo, un documental que reúne poesía, literatura, música y territorio, con la producción de Cristina Díaz y Ada López y el lanzamiento de la canción Fiesta.

Publicado por: Redacción Cultural
Guacahayo significa “río de las tumbas”. Así era nombrado ancestralmente el río Magdalena, ese cauce inmenso por donde también viajaban los muertos, las historias, los cantos y las memorias de los pueblos ribereños. De ahí parte El Cielo del Guacahayo, una obra que nació en los libros y que ahora encuentra una nueva forma de contar su viaje: el documental.
La producción audiovisual recoge el espíritu de un proyecto que lleva años moviéndose entre la literatura, la poesía, la música, la danza, la fotografía y el territorio. Es una manera de volver sobre el Magdalena, sobre los páramos, sobre el cañón del Chicamocha, sobre Barrancabermeja, sobre las rutas del agua y sobre las voces que han acompañado este proceso creativo.

Cristina Díaz Díaz y Ada López han construido este universo desde la idea de que el arte también puede ser una forma de guardar memoria. Cristina lo cuenta así: “Empezamos estos proyectos hace 25 años”. La intención, según ha explicado, era sacar la creación de los salones cerrados y llevarla a otros lugares: barrios, veredas, escuelas, comunidades y territorios donde la palabra se cruza con la vida cotidiana.

Ada López ha definido sus libros como “un homenaje a Colombia”. En esa frase cabe buena parte del sentido de El Cielo del Guacahayo: mirar el país desde sus ríos, sus montañas, sus viajes, sus mapas emocionales y sus relatos heredados. La obra no mira el territorio como una postal. Lo mira como un cuerpo vivo, lleno de belleza, heridas, música y memoria.

En este documental, la cámara se acerca a los procesos, a los ensayos, a los paisajes, a las canciones y a los gestos que han dado forma a la obra. El documental nace desde la poesía y la literatura y se abre hacia una experiencia sensorial donde el espectador puede sentir que el río no es fondo, sino personaje.
Cristina Díaz ha explicado que uno de los diálogos centrales de este proyecto es con el Guacahayo, nombre ancestral del Magdalena. En ese diálogo aparecen los paisajes ribereños, la ruta Barrancabermeja–Ciénaga, los páramos de los Santanderes, el Parque Nacional Natural Los Estoraques y los tonos del cañón del Chicamocha. También aparecen las historias difíciles. Cristina lo ha dicho de manera directa: el libro recoge relatos de los muertos y de las personas que habitan los lugares recorridos.
Ada López ha descrito esta forma de trabajo como un “libro-semilla”. La imagen ayuda a entender el proyecto: una obra que germina en varios lenguajes. Primero puede ser libro. Luego canción. Luego danza. Luego exposición. Luego escena. Ahora documental. En comunidades donde la escritura no siempre es el centro, Ada ha recordado que el relato también puede convertirse en vallenato, canto o música compartida.
Dentro de este viaje audiovisual se presenta además el lanzamiento de “Fiesta”, canción escrita por María Isabel Saavedra, Cristina Díaz Díaz y Andrés Mauricio Rangel, inspirada en el libro El Cielo del Guacahayo. La canción amplía el universo de la obra y le da una nueva entrada al público: la de la celebración, la voz y el ritmo.
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La producción general del documental está a cargo de Cristina Díaz Díaz y Ada López. La dirección audiovisual es de Javier Valdivieso. La dirección musical está en manos de Andrés Mauricio Rangel y la dirección escénica de Saahid Gualdrón.
La canción “Fiesta” cuenta con la participación creativa de Andrés Mauricio Rangel, Cristina Díaz Díaz y María Isabel Saavedra. La distribución musical está a cargo de Fernando Navas y la producción audiovisual es realizada por VALDIVISION.













