Bucaramanga
Domingo 12 de julio de 2026 - 01:00 AM

Exclusivo: Fotografías revelan cómo la minería ilegal de oro destruyó el páramo de Santurbán

Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia.

Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.
Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.

Compartir

Lo que en los últimos nueve años generó debates entre ambientalistas, políticos, académicos y comunidades hoy queda expuesto ante los ojos del país con una crudeza. Una fotografía exclusiva de Vanguardia revela la afectación de un área del páramo de Santurbán. Se trata de una bocamina en el área de influencia de esta zona, rica en frailejones, a más de 3.000 metros de altura. Lo trágico es que no es un caso aislado. La minería ilegal se expande bajo la total impunidad de las autoridades ambientales, contaminando un ecosistema vital que abastece de agua potable a más de dos millones de habitantes en Santander y Norte de Santander.

La imagen fue registrada en el último mes en el páramo de Santurbán. Metros abajo, en la zona del municipio de California, en una montaña que perdió buena parte del material vegetal, de unas 300 hectáreas, se contabilizan más de 200 entradas a minas. Inicialmente, mineros tradicionales las abrieron, pero con la llamada “fiebre del oro” llegaron personas de otras regiones de Santander, Norte de Santander, Antioquia y migrantes. De estas minas ilegales, en los últimos siete años, han salido de forma ilegal toneladas de oro y plata que abastecen el mercado ilícito de estos metales en Colombia y el exterior.

Hace dos años, un estudio de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), entidad encargada de apoyar la lucha contra el lavado de activos, determinó que la minería ilegal en Soto Norte, Santander, generaría utilidades mensuales cercanas a los $26 mil millones.

Durante años, la destrucción del páramo de Santurbán fue motivo de advertencias y controversias. Hoy existe una prueba irrefutable. Una fotografía exclusiva de Vanguardia documenta una bocamina ilegal en el corazón del ecosistema y evidencia cómo la extracción ilegal de minerales continúa avanzando en una zona estratégica para el abastecimiento de agua.

Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.
Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.

Por ser una actividad ilegal, no hay registros oficiales de extracción de oro y plata, pero sí genera contaminación. Vanguardia pudo verificar, por ejemplo, que se han extraído hasta 10 kilos de oro en una semana de solo uno de los socavones. Para entender la dimensión de lo lucrativo que puede ser esta actividad ilegal en esta zona del municipio de California, debe saber que, en la actualidad, un gramo de oro (una diminuta pepa de un milímetro de espesor) se paga en el mercado a $444.108; es decir, que las utilidades de los mineros ilegales estarían por el orden de $4.441 millones por un trabajo que puede tardar una o dos semanas. Esta zona del páramo de Santurbán, en la actualidad, no tiene presencia de las autoridades, como el Ministerio de Ambiente o la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB).

Desde hace nueve años, la Corte Constitucional ordenó una nueva delimitación del páramo de Santurbán, pero, mientras estos trámites se adelantan, como la mesa de concertación realizada hace una semana en Bucaramanga o la que se proyecta para el próximo 18 de julio en la UIS, en el páramo se extraen minerales con impunidad.

Los socavones de la ilegalidad

La zona minera se ubica a unos 12 kilómetros del parque principal de California. Allí se llega a la falda de la montaña. Desde este punto se sube por un camino angosto hasta terrenos del páramo de Santurbán. La carretera está en regulares condiciones y, en algunos tramos, se torna riesgosa por la lluvia que cae con regularidad en esta zona, ubicada a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar. En algunos puntos han instalado placas huella para mejorar la tracción de las volquetas que salen con la roca que extraen de las minas ilegales. Todos los días, a toda hora, se observa a personas subir y bajar por la montaña en motocicletas. Los hombres se movilizan protegidos por ruanas o gruesos sacos. Algunos llevan pasamontañas para soportar el frío del páramo de Santurbán, donde fueron abiertos varios socavones. El movimiento no para, aun en la noche y la madrugada.

A lo largo de la carretera se observan grupos de entre cinco y 15 motocicletas estacionadas en varios tramos junto a la entrada de las minas. Cada vez son más frecuentes, según los californianos, no solo los foráneos, sino también los menores de edad que deciden aventurarse a sacar oro de una mina.

Publicidad

Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. La imagen, exclusiva de Vanguardia, evidencia la falta de control del Ministerio de Ambiente y otras autoridades sobre este ecosistema estratégico, vital para el abastecimiento de agua en Santander y Norte de Santander. Mientras el debate sobre su protección se estancó durante los últimos nueve años entre audiencias, demandas y tecnicismos, la minería ilegal siguió avanzando y destrozando el llamado “reino de los frailejones”. Reina la impunidad.

Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.
Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.

Área de Reserva Temporal, solo en el papel

El 5 de marzo de 2025, el Ministerio de Ambiente declaró que, por los próximos dos años, en 75.000 hectáreas de la provincia de Soto Norte, incluida Bucaramanga, no se podrá hacer minería de extracción de oro y plata. Así lo estipula la Resolución número 0221, que establece una Zona de Reserva Temporal. La medida podrá ser prorrogable por dos años más.

Le puede interesar: Desastre ambiental en Santander: la montaña destruida por la fiebre de la extracción de oro

De esta área, 23.929 hectáreas, que corresponden al 31,5 % de la zona de reserva temporal, incluyen 57 títulos mineros de pequeña, mediana y gran minería, de acuerdo con la Agencia Nacional de Minería.

Los municipios son Matanza (22.659 hectáreas), Suratá (25.871 hectáreas), California (3.496 hectáreas), Vetas (1.890 hectáreas), Tona (5.884 hectáreas), Charta (11.283 hectáreas) y Bucaramanga (4.925 hectáreas).

Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.
Esta es la primera fotografía conocida de una bocamina en pleno páramo de Santurbán, a más de 3.000 metros de altura. Imagen exclusiva de Vanguardia. Derechos reservados.

Delimitación del Páramo de Santurbán

La Corte Constitucional ordenó, mediante la Sentencia T-361, una nueva delimitación del páramo de Santurbán, advirtiendo que en el anterior proceso faltó participación comunitaria. Ese es el proceso que se realiza en la actualidad.

Este proceso integra una concertación con cada uno de los 40 municipios de Santander y Norte de Santander que tienen influencia en Santurbán. Cada municipio suscribe un acuerdo y luego se tiene que elaborar una sola resolución de delimitación por parte del Ministerio de Ambiente. En estos documentos se explica por qué va a cambiar la línea de páramo, sea para extenderla o reducirla.

Publicidad

Una de las polémicas que existe frente a la línea de páramo se sustenta en que, para algunos, debería ser una delimitación superficial, mientras otros sectores reclaman que debe considerarse el páramo como un sistema integral conectado por sistemas acuíferos subterráneos, que deben protegerse.

En la zona hace presencia personal de la empresa canadiense Aris Mining, mayor accionista del proyecto Soto Norte. La firma aclaró que no desarrolla ninguna actividad relacionada con la minería, ya que en la actualidad no tiene ningún proyecto radicado ante el Gobierno. A esta situación se suma que el Ministerio de Ambiente, mediante la Zona de Reserva Temporal, prohibió cualquier actividad minera.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad