Casi año y medio después del accidente, Camilo Arévalo continúa luchando por recuperar su movilidad. Aferrado a la vida y al recuerdo de su madre, enfrenta cada día el desafío de salir adelante. Esta es su historia.

Publicado por: Redacción Judicial
La vida de Camilo Arévalo, un joven DJ y animador de eventos de San Gil, Santander, cambió para siempre el 1 de febrero de 2025, cuando recibió una segunda oportunidad de vida tras un fatal accidente de tránsito en el que su mamá, Lina Marcela Sierra Delgado, falleció al ser arrollada por un conductor que manejaba en estado de embriaguez.
Todo ocurrió en la vía que comunica a San Gil con el municipio de Mogotes, hacia donde se dirigían para cumplir un evento para el que la empresa de su madre fue contratada para animar un matrimonio.
Como ya se le hacía tarde, Camilo pensaba irse solo en su motocicleta sobre las 6:00 de la tarde. Antes de salir, le avisó a su mamá, Lina Marcela Sierra Delgado, que ya estaba listo. Pensó que esa sería una despedida cualquiera. No lo fue.
“Yo llegué, me cambié mi camisa porque ya estábamos sobre el tiempo. Le dije: ‘Ya, mamita, estoy listo, me voy’. Y ella me respondió: ‘No, papi, espérame, yo me voy contigo’”, recordó el joven de 25 años.
Aquella decisión, tomada en cuestión de segundos, marcaría para siempre la vida de ambos.

Relato del accidente: El momento en que todo cambió
Madre e hijo salieron en motocicleta desde la capital guanentina con destino al lugar del evento, ubicado a unos 20 minutos por la vía hacia Mogotes. Vea además: Candidata al Concejo en Santander murió arrollada por un camión en San Gil
El trayecto transcurría con normalidad. Cruzaron el conocido puente El Guasca y comenzaron el ascenso por la carretera. Ese es el último recuerdo que conserva.
“Paso el puente El Guasca y empiezo a subir. Cuando empiezo a subir, a mí se me borra el cassette. Yo, como tal, no sentí el totazo, no me acuerdo absolutamente de nada”.
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Lo siguiente ocurrió mientras Camilo permanecía inconsciente. Un camión azul cargado de arena, de placas SYM-356, invadió su camino y embistió de frente la motocicleta en la que viajaba junto a su mamá. Según la investigación judicial, el vehículo era conducido por Josué Herminio Acosta, quien manejaba en tercer grado de embriaguez.

El doloroso adiós a su madre, la víctima mortal del siniestro
El impacto fue devastador. Lina Marcela fue embestida por el vehículo de carga y arrastrada varios metros, perdiendo la vida en el lugar de los hechos. Camilo, por su parte, fue rescatado por los organismos de socorro y trasladado en estado crítico a un centro asistencial.
Durante cuatro días permaneció sedado, intubado y conectado a múltiples equipos médicos en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Regional de El Socorro. Cuando finalmente abrió los ojos, no entendía por qué estaba allí.
Su padre fue la primera persona que vio. “Yo me desperté en la UCI. Vi a mi papá. Él me dijo: ‘Papi, tuviste un accidente, pero todo va a estar bien. Te van a operar las piernas’. Yo empezaba a recordar si iba con alguien, si iba con mi mamá. Él me respondía que ella estaba recuperándose también”, indicó.
El estado de salud actual del joven sobreviviente de siniestro vial en San Gil
Camilo creyó esa versión durante dos semanas. Mientras intentaba entender qué había ocurrido, enviaba mensajes de voz por WhatsApp a su mamá. Le pedía perdón por el accidente y le decía que esperaba verla pronto cuando ambos salieran del hospital. Nunca obtuvo respuesta.
Su familia decidió esperar varios días para contarle que Lina Marcela había muerto el mismo día del accidente y que, incluso, ya había sido sepultada.
“Mi mamá murió en el accidente. Murió instantáneamente cuando la persona que nos arrolló le pasó por encima. Pasaron 14 días para decirme que había muerto. Cuando desperté de la UCI ya habían enterrado a mi mamá”, recordó.
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La noticia fue otro golpe, casi tan fuerte como el choque que destrozó su cuerpo. Las lesiones eran múltiples: fractura de cadera, pelvis expuesta, rótula destruida, afectación del peroné y un severo aplastamiento en la pierna izquierda que provocó necrosis.
Los especialistas contemplaron amputarle la extremidad. Sin embargo, después de varias cirugías, injertos de piel y meses de tratamiento lograron salvarla, aunque las secuelas serán permanentes.

“Debo aprender a vivir así, agradeciendo que estoy vivo y con posibilidad de moverme. Tuvieron que retirar gran parte de la piel por el hematoma. El dictamen inicial era amputación”, explicó.
Desde entonces, la vida del joven cambió por completo. El animador de fiestas que recorría los municipios de la provincia llevando música y entretenimiento pasó a depender de muletas, terapias y de la ayuda de familiares y amigos para realizar muchas de sus actividades cotidianas.
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Hace pocos días enfrentó otro de los momentos más difíciles de su proceso.
Regresó, por primera vez, al apartamento del que salió aquel 1 de febrero de 2025 junto a su mamá. Entró solo.

El silencio ocupaba el lugar donde antes estaban las conversaciones con ella. “Hace 16 meses salí y creí que no iba a volver. Es duro volver solo, sin mi mamá. Todo está vacío. Tenía que hacerlo. Hace 16 meses salí de este apartamento a trabajar con mi mamá y jamás pensé que iba a tener que volver sin ella”, dijo.
El video de ese regreso, publicado en sus redes sociales, conmovió a miles de personas. Camilo aprovechó ese momento para dejar un mensaje sobre el valor de la vida. Tenga en cuenta: A prisión conductor ebrio que ocasionó choque donde murió Lina Marcela Sierra en San Gil
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“No debemos darnos por vencidos. Si nos dieron nuevamente la oportunidad de vivir, hay que aprovecharla. Cada vez que salgamos de nuestra casa demos un abrazo, digamos ‘te amo’ y cuánto queremos a quienes están a nuestro alrededor”.
Su historia se ha convertido en un símbolo de resiliencia en Santander. Más de 60.000 personas siguen en redes sociales el proceso de recuperación del joven, mientras la comunidad de San Gil ha organizado rifas, bazares y otras actividades para ayudarlo con los gastos derivados de su tratamiento.

El responsable de trágico accidente en San Gil fue condenado
Por estos hechos, Josué Herminio Acosta, de 60 años, fue capturado y el año pasado fue condenado a 120 meses de prisión por los delitos de homicidio simple con dolo eventual y lesiones personales con dolo eventual. Actualmente permanece recluido en un establecimiento penitenciario en Boyacá.
Aunque reconoce que el dolor por la pérdida de su madre nunca desaparecerá, Camilo asegura que decidió dejar atrás el rencor.
Lina Marcela Sierra Delgado era ampliamente conocida en San Gil. Había sido candidata al Concejo del municipio por el Partido Conservador y, además, era propietaria de Maxi Eventos, empresa dedicada a la organización y animación de fiestas, labor que compartía con su hijo.















