Colombia
Lunes 28 de septiembre de 2026 - 12:00 PM

¡Alzamos vuelo! Registran cuatro nuevas especies de aves en los Andes nororientales

Un estudio realizado en los Andes nororientales documentó cuatro especies como nuevos registros para Colombia y una más para Norte de Santander. Según el Comité Colombiano de Registros Ornitológicos (CCRO) Colombia alcanzó las 1.984 especies de aves registradas.

Amazilia bronceada ( Saucerottia tobaci)| Nick Athanas (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA
Amazilia bronceada ( Saucerottia tobaci)| Nick Athanas (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA

Compartir

Un grupo de investigadores colombianos acaba de sumar cuatro registros de aves que amplían el conocimiento sobre la biodiversidad del país.

Los hallazgos hacen parte del estudio “Cuatro nuevas especies para la avifauna colombiana en los Andes nororientales”, que se desarrolló en el Parque Nacional Natural Tamá, en la frontera entre Colombia y Venezuela, y fue publicado el 24 de septiembre de 2026 en la revista Ornitología Colombiana.

Allí se presentan los primeros reportes para Colombia de Chaetura vauxi, Saucerottia tobaci, Pyrrhura rhodocephala y Diglossa gloriosa, además de un nuevo registro de Chaetura meridionalis para Norte de Santander.

Picaflor de Merida (Diglossa gloriosa) | Jay McGowan (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA
Picaflor de Merida (Diglossa gloriosa) | Jay McGowan (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA
Vencejo de lomo marron (Chaetura vauxi)| Julio Mulero (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA
Vencejo de lomo marron (Chaetura vauxi)| Julio Mulero (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA
Amazilia bronceada ( Saucerottia tobaci)| Nick Athanas (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA
Amazilia bronceada ( Saucerottia tobaci)| Nick Athanas (Tomada de Birds Colombia) /VANGUARDIA

El trabajo fue realizado por Luis Alberto Peña (Birding Norte de Santander, Pamplona); Jenner Pabón (Phantom Bird, San Agustín); Ebert Alfredo López (Parques Nacionales Naturales PNN Tamá, Toledo); Uriel Tarazona (Parques Nacionales Naturales PNN Tamá. Toledo, Colombia); Josue Collazos-Cardona (Asociación Ornitológica del Caquetá AOC, Florencia); Eliana Rivero Garzón (Parques Nacionales Naturales PNN Tamá, Toledo); Friedman Axel Pabón (Grupo de Investigación en Ecología y Biogeografía GIEB, Pamplona); Steven José Rodríguez-González (Arauca Birding, Tame); Jorge Alexander Muñoz-García; Caquetá Birding, Florencia); Fernando Cediel (Sociedad Ornitológica del Nororiente Andino SONORA, Bucaramanga) y Sebastián Tabares-Segovia (Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Biología, Bogotá DC).

Los autores advierten que estos hallazgos incluyen tanto registros inéditos como ampliaciones de distribución y destacan la necesidad de continuar explorando la avifauna de esta zona. “De esta manera, se contribuye al conocimiento científico y se fortalecen las acciones de conservación y protección de la biodiversidad del Tamá”, se lee en el artículo.

Según el Comité Colombiano de Registros Ornitológicos (CCRO) Colombia alcanzó las 1.984 especies de aves registradas.

Tamá, un territorio por explorar

El área estudiada comprende el Parque Nacional Natural Tamá y su zona con función amortiguadora, en un territorio que va desde los 300 hasta más de 3.600 metros sobre el nivel del mar y que se extiende por la frontera entre Colombia y Venezuela. Específicamente el departamento de Norte de Santander; y los estados de Apure y Táchira en Venezuela.

Publicidad

“Las altas elevaciones del macizo del Tamá constituyen una zona de particular interés biogeográfico, caracterizada por condiciones climáticas y ecológicas que favorecen el aislamiento y la diferenciación de poblaciones, lo que incrementa la probabilidad de encontrar taxones endémicos o nuevas especies”, se lee en el artículo.

El artículo señala que los inventarios realizados durante las décadas de 1980 y 1990 fueron interrumpidos por la presencia de grupos armados y por la tensión asociada a la condición fronteriza del parque. Los trabajos ornitológicos se retomaron en 1999 y posteriormente se realizaron nuevas expediciones.

Esa historia ayuda a entender por qué todavía hay oportunidades de investigación para el conocimiento de las aves del Tamá. De hecho, los investigadores señalan que “estos inventarios ornitológicos han resultado en nuevas adiciones a la fauna del parque, lo que indica que el inventario aviar de la región aún está incompleto y que podrían hacerse nuevos hallazgos, tal cual como se ha venido desarrollando en otras partes del departamento”.

Para este estudio se realizaron tres inventarios: uno en mayo de 2019, otro en marzo de 2024 y un tercero entre julio y agosto de ese mismo año.

“En los tres casos, el muestreo consistió en recorridos por transectos lineales, deteniéndose cada 100–200 m para registrar visual y auditivamente las aves presentes en un radio aproximado de 50 m. No se emplearon redes de niebla ni grabaciones acústicas. La franja altitudinal muestreada abarcó elevaciones desde los 1700 hasta los 3600 m.”, detallas en el artículo.

Uno de los registros correspondió a Chaetura vauxi, observada y fotografiada por Luis Alberto Peña el 30 de julio de 2024 en las cabañas de Orocué, dentro del parque, a 2.420 metros de altitud.

Publicidad

Chaetura vauxi | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA
Chaetura vauxi | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA

La observación permitió identificar la especie, aunque los autores hacen una precisión importante: este registro, junto con el de Chaetura meridionalis, “podría requerir evaluación por parte del Comité Colombiano de Registros Ornitológicos (CCRO) y la obtención de evidencia adicional para su plena validación”.

El mismo día fue fotografiado un individuo de Chaetura meridionalis. Para Norte de Santander se trata de un registro nuevo y los investigadores consideran que podría ser “el registro más septentrional de la especie en el continente”.

Nuevas ‘piezas’ del mapa

La historia de Saucerottia tobaci muestra que la ciencia también avanza cuando una observación antigua vuelve a ser revisada.

El 6 de mayo de 2019, Luis Alberto Peña fotografió un ejemplar cerca de Ragonvalia, Norte de Santander. “El ave se encontraba posada cerca de un cultivo de plátano, sobre las flores de un jardín. Originalmente, este ejemplar fue identificado como S. viridigaster, y solo hasta 2024 se corroboró que se trataba de S. tobaci.”, explicaron los investigadores en el artículo.

Publicidad

La especie era considerada de distribución restringida a Venezuela y Trinidad y Tobago. Incluso, señala el estudio, algunos investigadores la consideraban “una especie hipotética para Colombia”, debido a registros cercanos a la frontera.

Saucerottia tobaci | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA
Saucerottia tobaci | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA

Otro caso fue el de Pyrrhura rhodocephala, una especie considerada exclusiva de Venezuela. En 1988 ya había existido un reporte visual en el sector de Orocué, en el Parque Nacional Tamá, pero este no fue considerado válido porque no tenía soporte audiovisual. Años después llegaron nuevas observaciones.

En octubre de 2018, Steven José Rodríguez-González observó un pequeño grupo; en noviembre de 2023, Friedman Axel Pabón registró tres individuos; y el 19 de marzo de 2024, Luis Alberto Peña y Juan David Ramírez escucharon un grupo y posteriormente consiguieron evidencia fotográfica de uno de los ejemplares ocultos entre la vegetación. La fotografía permitió reconocer características como la corona, los cachetes y la frente rojizos, el pico blanco y el anillo ocular blanco, evidencias que los investigadores señalan como suficientes para confirmar el registro de la especie para Colombia.

Pyrrhura rhodocephala | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA
Pyrrhura rhodocephala | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA

La cuarta especie, Diglossa gloriosa, fue registrada el 31 de julio de 2024 en Cruz de Piedra, en jurisdicción de Herrán, a 2.990 metros de altitud. En esta observación participaron Luis Alberto Peña, Jorge Alexander Muñoz-García, Steven José Rodríguez-González, Uriel Tarazona, Ebert Alfredo López y Josue Collazos-Cardona.

Publicidad

La neblina dificultó la observación de sus colores, pero una fotografía permitió reconocer características del ave. El individuo respondió al playback, aunque los investigadores aclaran que “no se obtuvo un registro fotográfico óptimo”.

Diglossa gloriosa | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA
Diglossa gloriosa | Cortesía (Suministrada Luis Alberto Peña) /VANGURADIA

El estudio plantea algunas recomendaciones y nuevas búsquedas: “Evaluar la posible simpatría entre Pyrrhura calliptera y P. rhodocephala,especialmente en áreas de transición altitudinal y en corredores boscosos que conectan el PNN Tamá con algunas áreas adyacentes. Esto incluye el uso de monitoreos acústicos y transectos estandarizados para confirmar coexistencia espacial y temporal, así como analizar la disponibilidad de recursos y hábitats compartidos”.

Además de investigar las interaciones, hacer seguimiento para determinar patrones de migración, estacionalidad y posibles rutas de desplazamiento en la región; y el efecto de variables climáticas en la persistencia de sus poblaciones.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad