Cada mañana, a las 6:30, decenas de aves visitan la terraza de un odontólogo antioqueño. La curiosa rutina comenzó después de la muerte de Manolo, su perro, y hoy se ha convertido en uno de los momentos más especiales de su vida.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Mientras buena parte de Envigado apenas comienza a despertar, en la terraza de un odontólogo ocurre una escena poco común: decenas de loros aparecen entre los árboles y llegan hasta su vivienda para recibir alimento y compartir los primeros momentos del día.
La cita tiene una hora especial: las 6:30 de la mañana. Desde entonces, el hombre dedica parte de su rutina a atender a estos visitantes que, con el paso del tiempo, se han convertido en una compañía indispensable.
La historia, dada a conocer por El Colombiano, muestra cómo una experiencia marcada por la pérdida terminó dando paso a un vínculo inesperado con la naturaleza.
🦜 #Medellín I Antes de ponerse la bata y salir a atender a sus pacientes, este odontólogo tiene una cita que no puede faltar: la visita de decenas de loros que llegan cada mañana hasta su terraza en Envigado y se han convertido en una parte fundamental de su vida.
— El Colombiano (@elcolombiano) October 29, 2026
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¿Por qué más de 100 loros llegan a su casa en Envigado?
Todo comenzó después de la muerte de Manolo, el perro del odontólogo, cuya ausencia dejó un vacío importante en su vida.
En medio de ese proceso, las aves comenzaron a ocupar un lugar especial en sus mañanas.
Lo que inicialmente pudo parecer una visita ocasional se transformó en una costumbre. Con el tiempo, cada vez más loros empezaron a acercarse a su terraza, hasta convertir el lugar en un punto de encuentro habitual.
Hoy, la presencia de estas aves forma parte de su cotidianidad. No se trata únicamente de observarlas: el hombre les dedica tiempo, las alimenta y disfruta de su compañía antes de comenzar la jornada laboral.
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Para él, estos animales representan mucho más que una bandada que llega en busca de comida. Lee: ¿Las mascotas deben incluirse en la declaración de renta en Colombia? Esto aclaró la DIAN

Una rutina que comienza a las 6:30 de la mañana
La jornada del odontólogo empieza mucho antes de ponerse la bata para atender a sus pacientes.
Desde las 6:30 de la mañana, los loros comienzan a llegar a su terraza. Allí encuentran alimento y un espacio al que regresan de manera habitual.
El hombre permanece con ellos hasta aproximadamente las 8:00 a. m., cuando debe salir hacia su consultorio.
Durante ese tiempo, su atención está puesta en las aves que lo visitan, una actividad que se ha convertido en uno de los momentos más significativos de su día.
La particular escena llama la atención por la cantidad de animales que llegan al lugar y por la cercanía que el odontólogo ha desarrollado con ellos.
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De la pérdida de su perro a una nueva compañía

Manolo, su perro, ocupaba un lugar importante en su vida. Tras su fallecimiento, el odontólogo encontró en las visitas de los loros una forma distinta de compañía.
Con el paso de los días, las aves comenzaron a formar parte de su rutina y a llenar de movimiento las mañanas que antes compartía con su mascota.
Según el relato presentado por El Colombiano, el hombre considera a estos visitantes emplumados parte de su familia, casi como si fueran sus propios hijos.

Su relación con ellos refleja cómo los animales pueden adquirir un significado especial en la vida cotidiana de las personas.
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Por ahora, lo que comenzó como una visita inesperada se ha convertido en una tradición diaria para este odontólogo antioqueño.
Cada mañana, antes de atender a sus pacientes, tiene una cita que no figura en su agenda profesional, encontrarse con las aves que llegaron a su vida después de una pérdida y terminaron convirtiéndose en una compañía muy especial. Quizá te interese: Murió Molly, la perrita que saltó de un quinto piso para escapar de incendio en Neiva: esto se sabe















