Colombia
Domingo 04 de octubre de 2026 - 03:59 PM

La disputa familiar de Pablo Escobar que terminó sacando en grúa su camioneta roja de una casa en Medellín

Un juez falló a favor de Nicolás Escobar Urquijo (sobrino de Pablo), quien sacó la camioneta del lugar bajo estricta custodia policial tras ganar el litigio. ¿Por qué la disputa legal?

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Publicado por: El Colombiano

Una Chevrolet Silverado de placas CAS-263 terminó en un inmueble del barrio Laureles-Estadio después de que varias pertenencias fueran retiradas del museo de Roberto Escobar, esto en una diligencia llevada a cabo el pasado 17 de septiembre con funcionarios de Movilidad y una empresa de grúas.

El episodio es uno de los coletazos de la extinción de dominio que dejó en manos del Estado el millonario predio de la vía Las Palmas donde funcionó la autodenominada la Casa Museo Roberto Escobar Gaviria.

Una grúa esperaba afuera y uniformados acompañaban la diligencia. Ese día el vehículo volvió a cambiar de manos.

Nicolás Escobar Urquijo, hijo de Roberto Escobar Gaviria, hermano de Pablo, y conocido también como Máximo Tecra Rossi, llegó acompañado por integrantes de la Policía y otras autoridades para reclamar la camioneta, con fundamento en una decisión judicial que le reconocía derechos sobre el automotor, según la información revelada por Infobae.

Pero, ¿cómo terminó un vehículo asociado al antiguo jefe del cartel de Medellín escondido en una casa de Laureles?

La respuesta está en una historia anterior: la intervención judicial de la propiedad que durante años fue autodenominada museo por el hermano de Pablo Escobar.

La historia de la camioneta

La extinción de dominio del inmueble ubicado en la vía Las Palmas cambió el destino de la propiedad, pero no significó que todos los objetos que estaban dentro pasaran automáticamente a ser del Estado. Ese punto resulta clave para entender la ruta de la Silverado.

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Según la información conocida por el medio, ante los problemas legales que rodeaban a la propiedad, Roberto Escobar trasladó varias de las pertenencias que se encontraban en el lugar hacia otros inmuebles. Entre ellas estaba la camioneta roja.

Así fue como el vehículo terminó en Laureles-Estadio, lejos de la propiedad ubicada en el barrio La Asomadera 2, en inmediaciones de la carrera 38, donde durante años había sido exhibido junto con otros objetos ligados a la historia de Pablo Escobar.

La nueva disputa ya no tenía como escenario principal la propiedad perseguida por la justicia, sino la titularidad del automotor. El conflicto enfrentó a Roberto Escobar y a su hijo Nicolás.

Según los documentos citados en el reporte, el proceso judicial buscaba restablecer a Nicolás Escobar Urquijo como propietario legítimo de la camioneta.

Antes de la diligencia de septiembre se hicieron visitas de reconocimiento durante unas dos semanas para determinar los horarios de funcionamiento del establecimiento donde permanecía el vehículo.

Luego vino el operativo que terminó con la Silverado afuera del inmueble y sobre una grúa rumbo a El Poblado. Entre los documentos presentados durante el procedimiento estaban un histórico vehicular, comunicaciones remitidas a autoridades de Policía y una denuncia penal por el presunto delito de abuso de confianza relacionada con el traslado inicial de la camioneta.

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Al terminar la operación, el automotor quedó bajo disposición de Máximo Tecra Rossi, como también es identificado Nicolás Enrique Escobar Urquijo, en las instalaciones del autodenominado Museo Pablo Escobar.

La disputa podría, no obstante, tener nuevos capítulos. La administración de la llamada Casa Museo Roberto Escobar Gaviria podría cuestionar el retiro del vehículo, controvertir la titularidad alegada por Nicolás o reclamar por los daños ocasionados durante la intervención del inmueble.

¿Qué pasó con la casa donde estaba el autodenominado museo?

Mientras la camioneta cambiaba de lugar, el predio que durante años sirvió de escenario para la exhibición de objetos relacionados con Pablo Escobar ya había tenido un destino muy distinto.

La propiedad, ubicada sobre la vía Las Palmas, tenía un avalúo superior a $6.115 millones y fue objeto de un proceso de extinción de dominio.

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La sentencia estableció que el inmueble había estado relacionado con Pablo Escobar. Después de su muerte, en 1993, la propiedad pasó a sus hermanas Marina y Gloria Escobar mediante una escritura registrada en 1996.

Ellas, según los antecedentes del proceso, no habitaron la vivienda. Su administración quedó en manos de Roberto Escobar Gaviria, conocido en su momento como El Osito, hermano mayor del antiguo jefe del cartel de Medellín.

Fue entonces cuando la propiedad adquirió la función que la hizo conocida entre turistas y curiosos: se convirtió en lo que llamaron Casa Museo Roberto Escobar Gaviria.

Allí se mostraban vehículos, objetos y otros elementos que la familia relacionaba con la vida del capo Pablo Escobar y con la época del cartel de Medellín.

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Roberto Escobar recibía visitantes y también comercializaba supuestas obras que, según información recogida durante la investigación, habrían resultado ser falsas.

La existencia de ese espacio ocurrió mientras el inmueble estaba involucrado en un proceso de extinción de dominio y bajo medidas cautelares.

La SAE cuestionó que el predio continuara funcionando como un sitio de exaltación del narcotráfico y lo ubicó dentro del debate por el llamado narcoturismo en Medellín que se ha querido regular en la capital antioqueña.

Publicado por: El Colombiano

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