Su paso por la Procuraduría estuvo marcado por la destitución de Gustavo Petro y su oposición al acuerdo de paz con las antiguas Farc.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Alejandro Ordóñez Maldonado regresa al primer plano de la política colombiana con un nuevo cargo en el Gobierno de Abelardo De La Espriella. El abogado santandereano, de 71 años, dejará su puesto como embajador ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) para asumir la dirección del Ministerio del Interior, una cartera clave para las relaciones con el Congreso y el avance de los proyectos del Ejecutivo.
Su nombramiento se conoció el miércoles 21 de octubre, cuando el mandatario anunció la salida de Rodrigo Lara Restrepo, quien llevaba poco más de dos meses en el cargo. Mientras se formaliza la posesión del nuevo ministro, el titular de Justicia, Iván Cancino González, asumirá temporalmente las funciones de esa cartera.
La llegada de Ordóñez no pasa inadvertida. Su trayectoria en la justicia y los organismos de control está acompañada de decisiones polémicas y posiciones conservadoras que han generado fuertes debates en el país.
Agradezco al doctor Rodrigo Lara Restrepo por su servicio a Colombia.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) October 22, 2026
Doy la bienvenida al doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, quien asumirá como nuevo ministro del Interior. Su experiencia, carácter y trayectoria serán fundamentales para afrontar los grandes desafíos de nuestra…
De Bucaramanga a una de las posiciones clave del Gobierno
Nacido en Bucaramanga, Santander, Alejandro Ordóñez estudió Derecho en la Universidad Santo Tomás y construyó una carrera que comenzó en la política local. Entre 1986 y 1989 fue concejal de la capital santandereana y posteriormente ocupó cargos en la justicia regional, hasta llegar al Consejo de Estado, corporación de la que fue presidente entre 2004 y 2005. Lea también: Las razones que habrían acelerado la salida de Rodrigo Lara del Gobierno de De la Espriella
Su mayor protagonismo llegó con la Procuraduría General de la Nación, entidad que dirigió entre 2009 y 2016, luego de ser elegido dos veces por el Senado. Durante esos años se convirtió en una figura influyente del conservatismo colombiano, durante su gestión se opuso al matrimonio igualitario, al aborto y a la adopción de menores por parejas del mismo sexo, entre otros asuntos, y fue un crítico del acuerdo de paz firmado con las Farc en 2016.
Uno de los episodios más controvertidos de su gestión fue la destitución del entonces alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, una decisión que posteriormente fue cuestionada en instancias internacionales. También fue uno de los principales opositores al acuerdo de paz con las antiguas Farc y respaldó la campaña por el No en el plebiscito de 2016.
Tras dejar la Procuraduría, buscó llegar a la Presidencia en 2018, pero no consiguió la candidatura. Ese mismo año fue designado embajador ante la OEA durante el Gobierno de Iván Duque, responsabilidad que volvió a ejercer en 2026.
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La quema de libros que marcó su trayectoria pública
Una de las controversias más recordadas de Ordóñez se remonta a su juventud en Bucaramanga. En la década de 1970 participó en la quema de libros que consideraba contrarios a sus convicciones religiosas y morales. Según denuncias conocidas públicamente años después, entre las obras incineradas habría textos de Gabriel García Márquez, Karl Marx, Friedrich Nietzsche y otros autores, además de publicaciones sobre educación sexual.
En 2012, organizaciones de ateos y agnósticos le pidieron que ofreciera disculpas públicas y repusiera los ejemplares que, según las denuncias, habían sido sacados de la Biblioteca Pública Gabriel Turbay. El episodio abrió una discusión sobre los límites del dogmatismo, la libertad de pensamiento y el respeto por la diversidad intelectual. Su postura frente a la cultura ha estado ligada a la defensa de valores tradicionales y a su oposición a ideas que considera contrarias a sus principios, una visión que sus críticos ven como restrictiva para una sociedad pluralista.
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El reto de construir acuerdos con un Congreso diverso
Ahora, Ordóñez tendrá que asumir una tarea distinta a la de vigilar y sancionar funcionarios. Desde el Ministerio del Interior deberá coordinar las relaciones entre el Gobierno, los partidos políticos y el Congreso, además de contribuir al trámite de iniciativas legislativas.
El desafío será conseguir consensos en un Legislativo con distintas corrientes políticas, especialmente después de las dificultades que rodearon el trámite del Presupuesto General de la Nación para 2027. Su experiencia institucional puede ser un respaldo, pero sus posiciones ideológicas también podrían convertirse en un obstáculo para acercarse a sectores alejados del conservatismo.
Su llegada al gabinete abre una nueva etapa para una figura que ha marcado buena parte del debate político colombiano. La forma en que gestione las diferencias y construya mayorías será determinante para medir el alcance de su nuevo papel.
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