Vanguardia tiene a Fabián Pabón como enviado especial al Mundial de 2026, que inicia este jueves en el Estadio Azteca.

Publicado por: Fabian Andrés Pabón M.
Estar aquí es entender por qué al fútbol se le llama pasión. México huele a Mundial. En las calles, en el Metro, en cada esquina de la capital se respira un ambiente cordial, cálido y, sobre todo, de cita mundialista. Hoy comienza la Copa del Mundo 2026 y el Estadio Azteca abre sus puertas para recibir a miles de aficionados en una apertura cargada de música, cultura y el estreno de la Selección Mexicana ante Sudáfrica.
Es la tercera vez que México inaugura un Mundial. Lo hizo en 1970 y en 1986. En ambas ocasiones el Azteca fue escenario de goles que entraron a la historia. Ahora vuelve a serlo, pero en un contexto inédito: por primera vez en 96 años de historia, la Copa del Mundo se jugará en tres países - México, Estados Unidos y Canadá.
Serán 41 días de solo fútbol. La Fifa amplió el torneo de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos. Para muchos es un formato que diluye la calidad y alarga el calendario. Para otros, es la oportunidad de que más países vivan la cita más importante del balompié mundial.
La realidad está en el centro, más países significa más historias, más sueños cumplidos y más aficiones nuevas. Pero también exige más logística, más desgaste y un debate abierto sobre el equilibrio entre inclusión y excelencia deportiva. México, como sede inaugural, queda en el punto de partida de esa discusión.
Ningún estadio en el planeta puede decir que albergó dos finales mundialistas y ahora abrirá su tercera Copa del Mundo. El Azteca recibe esta tarde a México vs Sudáfrica con el reto de mantener su mística. La grada, como siempre, será el jugador número 12.
La apertura no es solo un partido. Es música, es cultura, es la declaración de que México vuelve a ser casa del mundo. Y lo hace en un momento en el que el país entiende que un Mundial no se juega solo 90 minutos, se juega en la hospitalidad, en la seguridad, en la conexión entre aficiones de 5 continentes.

México 2026 comienza con dos verdades. La primera, el ambiente está a la altura de la historia. La segunda, este Mundial pondrá a prueba el nuevo formato. Habrá partidos memorables y otros intrascendentes. Habrá selecciones que aprovechen la ventana y otras que paguen la inexperiencia.
Pero al final, los Mundiales no se miden solo por el formato. Se miden por lo que generan en la gente. Y hoy, desde Ciudad de México, lo que se siente es eso, fútbol, calidez y la certeza de que, por 41 días, el mundo se detiene para mirar el mismo balón.
Porque si algo tiene México claro es que el fútbol no se explica, se vive. Y esta Copa del Mundo acaba de comenzar a vivirse aquí.














