domingo 26 de julio de 2020 - 12:00 AM

Óscar Téllez y su sueño de convertirse en un clasicómano

A toda velocidad, en su bicicleta, el ciclista Óscar Téllez Reyes saltó las fronteras de Santander para incursionar en el ciclismo europeo, donde ya demuestra que tiene grandes condiciones.
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Va bien en el plano; en la subida no tiene nada que envidiarle a los escaladores natos; y en el esprint posee una punta de velocidad que deja sembrado a cualquiera.

Parecen las características de un pedalista europeo, un clasicómano puro, pero se trata de un santandereano, que a los 15 años colgó los patines y en la bicicleta encontró a una inseparable amiga que en tiempo récord ya lo tiene en el ciclismo del Viejo Continente.

Óscar Téllez Reyes tiene 19 años, pero habla como si estuviera por terminar su carrera en el ciclismo profesional. Es consciente de las condiciones que tiene, esas que el mismo Esteban Chaves reconoce porque lo tuvo en su Fundación, y no le tiembla la voz para asegurar que espera escribir una historia diferente a los pedalistas nacionales.

“Me gustan las carreras de un día, amo las carreras de un día, pero también me va bien en las carreras por etapas. En un futuro cercano me veo disputando las competencias de un día, porque quiero ser diferente a los demás ciclistas de Colombia”, dice Téllez, quien hace parte del equipo Colnago CM, que se entrena en España con miras a las pruebas europeas.

Siempre ha estado involucrado con el deporte y precisamente sus inicios estuvieron en el patinaje. Nació un 21 de enero de 2001 en Barbosa, Santander, y en varias ocasiones dejó su sello en el patinódromo de Duitama, Boyacá, donde ganó varias competencias e incluso estaba preseleccionado por la Liga de Boyacá, pero su amor por los patines llegó a su fin, e inmediatamente inició el idilio con la bicicleta.

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A toda velocidad

Al poco tiempo de incursionar en el ciclismo, disciplina en la que Santander históricamente se ha destacado con hombres como Severo Hernández, Alfonso Flórez Ortiz, Abelardo Rondón, Víctor Hugo Peña y Hernán Buenahora, entre otros, Óscar Téllez demostró que tenía grandes condiciones.

Un auténtico ‘todoterreno’, que no se queda en ninguno de los trayectos, sean planos, con montaña o con remates al embalaje.

El equipo de Arcabuco, en Boyacá, otra tierra de ‘escarabajos’ de la talla de Fabio Parra, Miguel Ángel López y Nairo Quintana, se fijó en él y así inició su ascenso a una montaña agreste, pero a la que espera dominar, porque lo conduce a la cúspide del ciclismo.

Los éxitos no tardaron en llegar y la potencia de piernas le permitió seguir escalando, ahora con el equipo Boyacá Raza de Campeones.

Pero cada vez que recorría las carreteras boyacenses, con esos paisajes dignos de las mejores postales, observaba hacia el horizonte y anhelaba con cruzar las fronteras para perseguir el sueño de competir en el ciclismo europeo.

Fue así como se presentó en los Chequeos de la Fundación Esteban Chaves, que se caracteriza por respaldar a los ciclistas nacionales para que se fogueen en Europa, y logró superar los diferentes filtros.

“Era la oportunidad que tenía para foguearme en Europa. Llegué como esprínter a la Fundación, pero después decidí bajar unos kilogramos y demostramos que en la montaña también me rendía”, recuerda Óscar.

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Adaptación rápida al ciclismo español

En 2018 llega su primera oportunidad europea. Es prestado al equipo Ecotisa de Zaragoza, España y en su primera incursión logró, en el tradicional Circuito de Cántabro, la victoria en la etapa reina, de cinco puertos de montaña; además de quedar primero en la clasificación de la montaña y segundo en las metas volantes y la competitividad.

Luego de tres meses, el joven ciclista regresó a la Fundación y tuvo la fortuna de compartir entrenamientos con Esteban Chaves, a quien admira no solo por sus logros sobre la bicicleta, sino porque ayuda a los más necesitados y siempre salió fortalecido ante las adversidades, como cuando sufrió un accidente que casi lo aleja del ciclismo, así como cuando superó una enfermedad llamada mononucleosis, que genera fatiga, hemorragias nasales, dolor de cabeza y ganglios.

Siguió con sus aventuras europeas para finalmente aterrizar en la escuadra Colnago CM, que tiene su sede de entrenamientos en Tarancón, España, donde también ya dejó su sello, con un segundo lugar en el XXIX Trofeo Guerrita, sobre un trazado de 168 kilómetros.

Apareció la pandemia y durante un largo rato estuvo alejado de las carreteras, pero siguió con los entrenamientos sobre el rodillo.

Justamente, hace poco logró el primer lugar en el Colnago’s Professional Challenge (Reto Colnago Profesional), competencia que se realizó en la plataforma virtual Whoosh con la participación de corredores del UAE Team Emirates, UAE Team Colombia y Colnago-CM.

Es un admirador del ciclista francés Julian Alaphilippe, y efectivamente sus ataques tienen la misma explosividad.

También espera compartir pronto con sus seres queridos, a quienes no ve desde que inició la pandemia, pero afronta con calma la espera para el reencuentro y para regresar a las competencias, donde seguramente seguirá dando de qué hablar.

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