Nicolás Hernández entrena con el plantel profesional de Atlético Bucaramanga y trabaja para debutar en el equipo.

A simple vista es de esos jugadores que ‘no meten miedo’, porque es delgado y luce frágil; sin embargo, cuando se trata de ir al ‘choque’ sus rivales suelen estrellarse ‘contra una pared’ y, a la hora de tener el balón en su poder, lo administra con mucha calidad.
A Nicolás Hernández Pinilla se le notan las ganas de debutar como futbolista profesional con el Atlético Bucaramanga.
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Desde hace varios años, con mucha perseverancia, viene persiguiendo ese anhelo, que lo ha llevado, incluso, a gambetear a la muerte.
El partido contra el cáncer
A los 13 años le diagnosticaron linfoma de burkitt, un cáncer agresivo que ya estaba en la fase dos, de cuatro.

Inició inmediatamente el tratamiento, que lo debilitó bastante, pero se aferró a Dios y a sus ganas de salir adelante para volver, después de ocho meses, a las canchas.
Llegó a pesar 32 kilogramos y su regreso a la actividad física fue complicado, pero volvió con más fuerza.
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La llegada de Nicolás Hernández al Atlético Bucaramanga
Luego de cuatro años de ganar el partido por la vida, acudió, en 2022, a la convocatoria del Reality Fútbol Santander, que logró ganar entre 1.300 jugadores que se presentaron con el objetivo de integrar el equipo profesional de Atlético Bucaramanga y una beca en las Unidades Tecnológicas de Santander.
Desde allí, a pesar de idas y vueltas, ha sido perseverante y paciente para esperar su momento, ese que ahora observa más cercano.

Nicolás, que hizo parte del Club Comfenalco y del Club Deportivo Juan Carlos Quintero, lució con orgullo los colores del conjunto búcaro en la presentación oficial, realizada el martes 21 de enero de 2025, y es uno de los jugadores de las divisiones menores que ha sido acercado al plantel profesional.

En su posición, de mediocampista, la rivalidad es grande, pero si algo le ha enseñado la vida es que “al que le van a dar le guardan” y él espera para aprovechar la oportunidad.
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Vivió de cerca la anhelada primera estrella de Atlético Bucaramanga
En 2024 estuvo detrás de bambalinas en la campaña de la primera ‘estrella’ del ‘Leopardo’. Vivió de cerca la inolvidable temporada, porque todo el año entrenó con Rafael Dudamel y sus muchachos, aunque no tuvo el soñado debut.
Pero ese compartir con Fabry Casto, Fabián Sambueza y Freddy Hinestroza, entre otros, le sirvió y de qué manera para elevar su rendimiento y en la actualidad se mantiene en un plantel que aún luce firme, ahora bajo el mando de Gustavo Florentín.
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“El 2024 fue un año de mucho aprendizaje, de mucha ganancia. Estar al lado de esa plantilla tan buena, con ese cuerpo técnico, fue de mucha mejoría para mí, en todos los aspectos, no alcancé a debutar, pero crecí demasiado”, indicó Nicolás.
A los 20 años, incluso antes, sin estrenarse en la Primera División, muchos dan el paso al costado y desisten del sueño del profesionalismo, pero Nicolás está hecho de la estirpe de los que no se rinden.
“Es difícil, pero es algo que me he metido en la cabeza, es algo que quiero cumplir, se van dando las cosas de a poco, ahora es el inicio, y voy a seguir trabajando por mi sueño”, sostiene, con mucha seguridad, este estudiante de séptimo semestre de administración de empresas en las Unidades Tecnológicas de Santander.
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Se desempeña como mediocampista, sea de recuperación o de avanzada, pero, a esta altura, como reconoció entre risas, si tiene que ponerse los guantes y el buzo de arquero lo hace sin problemas.
Nicolás, de momento, sigue disfrutando de cada segundo como pocos, porque luego de superar al rival más difícil, el cáncer, comprendió que no vale la pena desgastarse con “cosas que no tienen sentido”.
Disfrutó con el título de Atlético Bucaramanga, siendo cercano al equipo, y ahora desea ser protagonista de nuevas páginas de gloria de su querido ‘Leopardo’.
La familia, el mejor equipo
Nicolás no se enfrentó solo a ese adversario que lo puso contra las cuerdas.
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Detrás de él estuvo una familia unida que lo respaldó en todo momento y que, a pesar de la adversidad, no bajó los brazos.
Para entender la calidad humana de Nicolás, un joven educado, emprendedor y que busca ayudar a los demás, es suficiente conversar un rato con su padre, Yesid, a quien hace siete años se le vino el mundo encima, pero como él sostiene: “la fe mueve montañas y aferrados a Dios pudimos salir adelante”.
Yesid, que se desempeñó como defensor central y estuvo cerca del profesionalismo, es seguramente el padre más orgulloso y no es para menos.
“Mi hijo es un guerrero, ni uno de adulto soporta todo lo que soportó; toda la boca llena de llagas, casi no podía comer, salió pesando 32 kilos... un berraco, tanto física como mentalmente. Verse sin su cabello, cejas y pestañas fue traumático. Hoy en día se deja el cabello largo, no por una cuestión de vanidad, sino por la huella que le marcó verse sin cabello”, comentó Yesid, que también reveló el otro anhelo de su hijo: “crear una fundación para ayudar a los niños”.
Sacándose del plano paternal y siendo objetivo, apoyado en el conocimiento que adquirió durante años practicando y viendo fútbol, Yesid ve a Nicolás listo para el reto del profesionalismo, pero también sabe que el que persevera alcanza y hay que estar listo para cuando llegue el momento.
“Mi hijo es un bendecido, no solo porque superó la adversidad, sino porque estuvo un año completo con el ‘profe’ Dudamel y ese fue el mayor crecimiento, él ya está listo para jugar”, indicó.
En cuestión de días, Nicolás firmará su contrato como jugador profesional de Atlético Bucaramanga, un paso más hacia ese sueño que viene persiguiendo con disciplina y esfuerzo.















